
Aunque en este blog normalmente suelo reflejar noticias y anécdotas sobre el conflicto del Sáhara, sobre la admirable resistencia del pueblo saharaui frente al invasor marroquí y a la negligencia internacional, el hecho de llevar ya 3 años en América Latina de alguna forma va añadiendo nuevas experiencias y nuevas inquietudes a mi día a día, y es por ello que hoy, 12 de octubre, quiero homenajear la Resistencia de los Pueblos Indígenas Originarios tras 520 años de genocidio y saqueo.
Me maravilla ver que, después de la tremenda hecatombe que supuso para los indígenas el ser “descubiertos” por los europeos, tras haber transcurrido siglos de genocidio y dominación, hoy en día aún son capaces de ofrecer una nueva forma de ver el mundo, una cosmovisión alternativa al capitalismo y al socialismo, una solución a la crisis global, una lucha por la vida, en equilibrio y armonía con la naturaleza, la Pachamama, donde todo está interconectado e interrelacionado: las personas, los animales, las plantas, los cerros, las nubes, los ríos, los ancestros, etc.
Y precisamente este largo proceso de resistencia y preservación de las tradiciones y culturas ancestrales es lo que ha hecho abortar en algunos lugares los planes de hegemonía y homogeneización que se intentan imponer desde Occidente. Pero en otros muchos, el racismo, el saqueo y la violencia continúan, y hay que seguir luchando y resistiendo.
Y es que hace tan solo una semana, 8 campesinos indígenas k’iche’ fueron asesinados y más de 30 heridos de bala por el ejército en Totonicapán, Guatemala, por bloquear una carretera para denunciar concesiones mineras sin el consentimiento de la población, y vergonzosamente los medios occidentales no le han dedicado ni una sola línea a la masacre. Pero si algo mínimamente parecido hubiese ocurrido en Bolivia o Ecuador (por no mencionar Venezuela o Cuba), habrían corrido ríos y ríos de tinta, poniendo el grito en el cielo, rasgándose las vestiduras.
12 de octubre de 2012, 520 años de resistencia indígena.

