Hoy ha llovido. Han caído cuatro gotas, literalmente: una, dos, tres y cuatro. Una me ha caído a mí, otra a una chica de PTM, la tercera ha caído en la túnica azul de Brahim, que por algo es el jefe de Protocolo, y la cuarta ha caído en la arena y se ha evaporado al instante. Todos hemos salido al patio de Protocolo, y todo el mundo sonreía y se abrazaba, menos yo. No quería que nadie absorbiese la gota de mi camiseta. Rápidamente la nube que traía las cuatro gotas se ha deshecho en el aire, y el sol ha caído con fuerzas renovadas, a plomo, fundiéndolo todo. Y más rápidamente si cabe, todos nos hemos vuelto a esconder en nuestras madrigueras, como las cucarachas.

