Con el reflejo de tu mirada
llegó la madrugada
y al caer el anochecer
respiré otra vez,
sin perecer.
Porque volveré a volar otra vez
y en qué segundo,
de qué minuto,
de qué hora,
de qué día.
De qué semana,
de qué mes,
de qué año,
de qué década,
de qué siglo,
de qué vida.
De subsistir este paso del tiempo.
Estos trayectos que son los restos
de mi momento.
Jack
Postdata: A palabras producidas por mentes incoherentes, las trompas de Eustaquio permanecen en estado de aletargación


