Soy un miserable, no tengo una mujer para charlar,
no tengo hijos para jugar…
tengo libros, bastantes.
Hoy recordé por última vez tu rostro,
estabas linda, como siempre.
Eras feliz como un idiota, que soy yo.
Me gustaría ser una abeja, libre, volar sobre las flores del deseo.
Un miserable marcado por el tiempo.
Estoy viejo, apenas me quedan algunos libros.
Donde está el echo de menos,
donde está la ausencia.
Los mares del rocío volando en tus labios.
Soy un idiota,
no tengo mujer para hablar.
Solo tengo libros, bastantes, pero muertos…
esqueletos de sangre.
Creo que moriría en tus frágiles brazos.
El pensador


