19 May 2009
El pasado viernes fue un día de fiesta en los campos. Después de cuatro meses, 125 chic@s desplazad@s pertenecientes a la primera promoción recibieron sus diplomas. Para celebrarlo, organizamos una ceremonia en cada uno de los cuatro campos con música, bailes, un poco de teatro, comida y coca colas para los chavales... Fue muy divertido. Los chavales estaban orgullosos de recibir su diploma (y los formadores también lo estaban por entregarlos). La verdad es que todo salió muy bien.
Tal y como dije en un post anterior, los alumnos con los que trabajamos en los centros tienen edades comprendidas entre 13 y 18 años y son analfabetos totales o parciales. La promoción completa se compone de 460 chicos y chicas, pero estos 125 en concreto estaban esperando el final de la promoción para volver a casa. Y es que el proyecto se complica, y me explico.
Nuestra actividad en los campos tiene que responder al deseo de retorno o no de cada familia, y hoy por hoy en los Kivus la inseguridad varía mucho de una zona a otra. En zonas como Sake y parte de Rutshuru, por ejemplo, la estabilidad de los últimos meses hace posible el retorno. Sin embargo, en otras zonas de Masisi y Rutshuru la inseguridad continúa. Los combates entre el ejército congolés y el FDLR son frecuentes y la impunidad es total. Ante esta situación, nuestro reto es responder a las necesidades de aquéllos que desean volver, y de aquéllos que no.
Por un lado están los chicos y chicas que esperaban el fin de la formación para volver a casa (un 30% del total). Sí!, había chicos y chicas esperando el fin de la formación para volver. Eso, por un lado, nos gustaba, porque nos daba a entender que están contentos con lo que estamos haciendo. Pero por otro lado, no queremos que el proyecto impida el retorno. Por eso era importante para nosotros dar los diplomas para que los chavales que quieran puedan volver. Así que tomamos nota de su lugar de origen, y les dijimos que iremos a visitarles en breve (estimamos que en el plazo de dos semanas). La mayoría proceden de lugares accesibles desde Goma. Nuestra intención es visitarles in situ y, caso por caso, entregarles un kit para que puedan continuar la actividad que comenzaron en el campo.
Por otra parte están aquéllos chavales cuyas familias no quieren volver. A estos les hemos ofrecido continuar en el campo tres días por semana. Y, poco a poco, les estamos buscando negocios en la ciudad para que puedan hacer una especie de prácticas (en corte y confección y peluquería). Pagaremos un dinero a estos negocios para que acojan y formen a los críos durante un mes, además de un monto en material, y nos encargaremos del seguimiento, la comida y el transporte de los chicos.
Mientras hacemos todo esto, empezamos (mañana mismo) una nueva promoción de 600 chavales (ciento cincuenta por campo). Los dividimos en dos turnos, de mañana y tarde, y en cuatro talleres: corte y confección, reparación de bicis, peluquería y panadería (hemos construído un horno en cada campo). El horario semanal para estos chic@s será de formación (tres días a la semana) y alfabetización (dos días). Nos fijamos mucho en que los chavales vengan a la alfabetización: a los que se la saltan, no les dejamos venir a los talleres.
Bueno, me he enrollado un poquillo. Pero la verdad es que tampoco había hablado mucho hasta ahora del proyecto que dirijo, y la ceremonia de entrega de diplomas era una buena ocasión para ello.
Os dejo unas fotos de la ceremonia en el campo de Mugunga I


Sobre este blog
Wakimbizi
Nicolás Dorronsoro
Me llamo Nicolás Dorronsoro y trabajo como cooperante para el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Goma, República Democrática de Congo.
Cientos de miles de personas viven desplazadas en condiciones muy difíciles en esta ciudad. Este blog intenta acercar lo que ocurre aquí a toda aquella persona que esté interesada. Será una visión deformada de la realidad congolesa porque... no soy de aquí, soy un mzungu (blanco). Pero se hará lo que se pueda.
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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Jone dijo
Qué gran labor! Pero después de todo este esfuerzo, de todas esas ilusiones que se perciben al leer lo que nos cuentas ,¿cuál es su futuro? ¿De verdad les espera una salida en alguna parte? Cuesta imaginarlo.
Nicolás Dorronsoro dijo
Hola Jone!
Perdona que no haya contestado antes. Es difícil. Lo normal es que sólo unos pocos acaben ganándose la vida con la formación. Lo positivo es que aprenden a leer y a escribir, y eso es para toda la vida. La actividad que hacemos también tiene un carácter de protección muy importante, es decir, tan importante es la formación en sí como el hecho de crear un entorno en el campo (un lugar durísimo para vivir) donde los chavales se sientan a gusto y seguros, sobre todo las chicas.
Nicolás Dorronsoro dijo
Hola Jone!
Perdona que no haya contestado antes. Es difícil. Lo normal es que sólo unos pocos acaben ganándose la vida con la formación. Lo positivo es que aprenden a leer y a escribir, y eso es para toda la vida. La actividad que hacemos también tiene un carácter de protección muy importante, es decir, tan importante es la formación en sí como el hecho de crear un entorno en el campo (un lugar durísimo para vivir) donde los chavales se sientan a gusto y seguros, sobre todo las chicas.
Gracias por tu mensaje
Nicolás
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