30 Mar 2009

El pasado sábado por la mañana se fue la luz en todo el barrio, y estuvimos así durante todo el día. Alguien me comentó con sorna que el apagón había coincidido con "la Hora del Planeta", un apagón global que buscaba sensibilizar a la población mundial sobre el cambio climático...

Seguro que esa fue la razón de que nos quedáramos sin luz.

Cada noche, casi toda la población de Goma vive en una oscuridad completa. Desde las seis y media de la tarde hasta las seis de la mañana, la oscuridad es impenetrable (de hecho, en swahili las horas se cuentan de manera que las siete de la mañana es literalmente “la una de la mañana”, porque es la primera hora del día en que hay luz). Durante casi doce horas no hay más luz que la de algunos generadores y los faros de los coches (que circulan hasta las once de la noche, hora del toque de queda). En los campos, por supuesto, la noche (y la inseguridad) son absolutas.

Nuestro casa se halla en uno de los barrios privilegiados a los que la corriente eléctrica llega con regularidad. La Sociedad Nacional de Electricidad (SNEL), la Endesa de aquí, es una superviviente del tiempo de la colonia. Las líneas son vetustas, los problemas técnicos son incontables, y el fraude es moneda corriente. Desgraciadamente, es normal que un técnico de la empresa te proponga defraudar, algo así como “me pagas bajo manga equis dólares al mes y yo te apaño el contador”. La corriente viene de Bukavu, donde una gran presa suministra electricidad a las dos provincias de la región de Kivu. La subidas y bajadas de tensión son permanentes y es preciso asegurar las salidas de electricidad con estabilizadores.

Sólo con la capacidad hidroeléctrica del río Congo, la RDC dispondría de megavatios suficientes para suministrar electricidad a toda el África Austral (en este sentido, la presa de Inga siempre me ha impresionado). Y eso sin hablar del gas natural que esconde el lago Kivu (y que Rwanda ya ha comenzado a explotar). Pese a este enorme potencial, las estrellas se ven con nitidez cada noche en Goma.

La verdad es que, vistas desde Goma, iniciativas como “La hora del planeta” parecen propias de otro mundo.

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administrador dijo

Un aplauso de nuevo, señor Dorronsoro. Tu artículo me ha recordado a una reflexión de un amigo mío de Bilbao que vivió en Ghana una temporada y que estuvo un verano entero durmiendo al raso con unos amigos en un pueblo de allí.

Un Ghanés le preguntó, mirando al cielo, si en Europa las estrellas brillan tanto como en África, a lo que él, tras pensar bastante sobre el tema, le contestó: "Sí, pero allí no nos damos cuenta"

Nicolás Dorronsoro dijo

Muchas gracias señor administrador. Administrador de blogs, supongo.
La noche estrellada más increíble que he visto en mi vida fue una vez en Tanzania, junto a los campos de refugiados de burundeses, en la frontera con burundi. Fue increíble, mil veces mejor que el mejor de los planetarios.

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Sobre este blog

Wakimbizi

Me llamo Nicolás Dorronsoro y trabajo como cooperante para el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Goma, República Democrática de Congo.
Cientos de miles de personas viven desplazadas en condiciones muy difíciles en esta ciudad. Este blog intenta acercar lo que ocurre aquí a toda aquella persona que esté interesada. Será una visión deformada de la realidad congolesa porque... no soy de aquí, soy un mzungu (blanco). Pero se hará lo que se pueda.

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