20 Mar 2009
La atmósfera en los campos de desplazados en las últimas semanas es extraña. Tras los últimos acontecimientos, la paz ha vuelto tímidamente a algunas regiones y algunos desplazados regresan a casa después de dos años. Pero nuevas personas procedentes de otras territorios continúan llegando. La esperanza y la cautela van de la mano.
Las condiciones de vida en los campos de Goma son muy duras: los campos están instalados sobre roca volcánica, la comida es insuficiente, las distribuciones son aleatorias y corruptas, los servicios sanitarios son mínimos, la protección es deficiente... Solo la pasada semana se denunciaron cuatro casos de violaciones en el campo de Buhimba (en uno de ellos, la víctima fue una niña de ocho años). Nadie quiere vivir en un entorno así. Pero los combates en el interior hacen que el goteo de personas que llega a los campos continúe.
Es cierto que la situación política en la región ha mejorado mucho en poco tiempo. La detención de Laurent Nkunda, la desmovilización repentina del CNDP y el sorpresivo acuerdo (auspiciado por los Estados Unidos) entre la República Democrática de Congo y Rwanda para combatir al FDLR han dado un giro de ciento ochenta grados a la situación política. Sin embargo, el ejército congolés (FARDC) no parece capaz de acabar militarmente con el FDLR, y los combates entre ambos grupos armados siguen causando nuevos desplazamientos.
Ayer, cuando iba a los campos, vi a un hombre pegando a una adolescente en plena calle. No se trataba de un simple bofetón. La chica estaba en el suelo y se revolvía mientras el hombre la golpeaba repetidamente. Mucha gente pasaba por delante y nadie hacía nada. Yo estaba en el coche, y dudé en bajar, pero no lo hice. A los pocos segundos algunos curiosos rodearon al hombre y éste se detuvo. Luego me dijeron que era un padre que pegaba a su hija porque no quería volver a casa.
Con un padre así yo tampoco querría volver.
Hace unos días vimos en casa una película producida por Javier Bardem. Se titula Invisibles. Recomiendo el corto sobre el Congo, dirigido por Wim Wenders. Refleja muy bien el día a día de muchas mujeres de esta región.
Sobre este blog
Wakimbizi
Nicolás Dorronsoro
Me llamo Nicolás Dorronsoro y trabajo como cooperante para el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en Goma, República Democrática de Congo.
Cientos de miles de personas viven desplazadas en condiciones muy difíciles en esta ciudad. Este blog intenta acercar lo que ocurre aquí a toda aquella persona que esté interesada. Será una visión deformada de la realidad congolesa porque... no soy de aquí, soy un mzungu (blanco). Pero se hará lo que se pueda.
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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario
Josu dijo
Jode, Nicolás, ¿y la gente que rodeó al hombre le obligó a que dejara de golpear a su hija o el hombre paró por vergüenza?
Nicolás Dorronsoro dijo
No, la gente empezó a rodearlo por curiosidad. Al sentirse observado, el hombre paró. Aunque yo estaba un poco lejos, no vi en nadie gestos de increparle por su actitud.
Vamos, que en este país hacen falta unas cuantas toneladas de Jesús Neiras.
Nicolás Dorronsoro dijo
Gracias por tu mensaje. Un abrazo
Luis Elizondo dijo
Hola Nicolás,
simplemente quería enviarte un saludo. Me gusta leer tus posts. Yo también fui "mzungu" en Uganda (con VSF), y pasé una temporada en la RDC, en Butembo, con la contraparte local GADHOP. Ahora soy "nassarani", que es como nos llaman a los extranjeros en los campamentos saharauis.
Agur,
Luis
Nicolás Dorronsoro dijo
Hola Luis,
gracias por tu mensaje. Yo también he seguido cerca la situación en el Sahara desde hace años.
Menuda peripecia lo de las maletas, no? A mi nunca me ha pasado una de esas, gracias a dios.
un abrazo
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