31 Ago 2010
Más de 770.000 niños y mujeres han sido vacunados contra la polio, el sarampión, la tuberculosis y el tétanos. A pesar de todo, UNICEF sólo ha recibido una cuarta parte de los fondos necesarios.
UNICEF está suministrando diariamente agua potable a 1,9 millones de personas, así como materiales para la higiene que han beneficiado hasta el momento a cerca de 350.000 personas. El Fondo de Naciones Unidas está centrando especialmente su operación humanitaria en Pakistán en el área de agua, saneamiento e higiene, debido a la aparición de más de 650.000 casos de diarrea aguda, enfermedades de la piel e infecciones respiratorias durante las últimas semanas.
Los riesgos sanitarios relacionados con el agua son muy altos. La población no tiene acceso a agua apta para el consumo humano, existe una importante falta de servicios de saneamiento y las prácticas de higiene son inadecuadas. Las inundaciones han devastado ciudades y pueblos, dañando las líneas de comunicación y de energía, y dejando a muchas familias sin acceso a agua limpia y potable para los niños. Una de las consecuencias de esta situación son los problemas de piel e infecciones, particularmente entre las mujeres y los niños.
UNICEF también ha vacunado a más de 770.000 niños y mujeres contra la polio, el sarampión, la tuberculosis y el tétanos. Asimismo, está proporcionando alimentos, suplementos de vitamina A y atención médica a miles de personas, entre otras acciones.
A menos que la ayuda llegue rápido a toda la población, sobre todo a aquellos que aún permanecen desplazados en zonas alejadas, el número de muertes a causa de la emergencia aumentará y el sufrimiento de los damnificados también.
Según los últimos datos oficiales, el número de afectados por las inundaciones asciende a unos 17 millones de personas, una cifra similar a la población acumulada de Andalucía, Cataluña y Extremadura. Más de 8 millones son niños menores de 18 años, de los que cerca de cuatro se encuentran en una necesidad especialmente urgente de ayuda humanitaria para garantizar su supervivencia.
“La imparcialidad, la transparencia y la orientación hacia los más necesitados en primer lugar están en el corazón del trabajo que hacemos en cualquier situación, y especialmente en situaciones de emergencia”, ha señalado Daniel Toole, Director Regional de UNICEF para el Sur de Asia, que ha recorrido recientemente las zonas más afectadas por las inundaciones para reunirse con la población damnificada y evaluar la situación sobre el terreno.
Falta de financiación
No obstante, la falta de financiación está limitando sobremanera la capacidad para proseguir con la operación humanitaria. UNICEF ha advertido esta semana que necesita 141 millones de dólares (unos 111 millones de euros), entre agosto y octubre, para responder a las necesidades inmediatas de las mujeres y los niños afectados por la emergencia y la amenaza inminente de inundaciones en el sur del país. De dicha cantidad, hasta ahora sólo ha recibido una cuarta parte: 34 millones de dólares (26,7 millones de euros).
Donaciones para la EMERGENCIA DE PAKISTÁN:
• Teléfono: 902 255 505
• Web: www.unicef.es
20 Ago 2010
19 Ago 2010
Declaración de la Directora Ejecutiva de UNICEF España, Paloma Escudero.
En la primera década del siglo XXI hemos asistido a un hecho incontestable: los desastres naturales son cada vez más frecuentes, de mayor envergadura y afectan a muchas más personas. En los últimos diez años, se ha triplicado el número de afectados por desastres, una media de 211 millones de personas cada año, y la previsión es que sean 375 millones en 2015.
El año pasado, UNICEF respondió a más de 200 crisis en noventa países. Todas ellas con un signo común: más de la mitad de las víctimas son siempre niños, vulnerables ante la falta de agua potable, de alimentación inmediata. Son los primeros en sufrir el brote de epidemias y enfermedades y en quedar expuestos a abusos y explotación ante la desaparición de su casa o su familia más cercana.
© UNICEF/NYHQ2010-1569/Zaidi
Haití nos conmocionó hace siete meses: un país destrozado en pocos segundos por un terremoto que dejó más de 220.000 muertos, tres millones de personas en la calle y millón y medio de niños privados de sus derechos más básicos. Los españoles nos movilizamos como nunca en nuestra historia reciente y nuestra solidaridad está garantizando la atención diaria a millones de personas desplazadas y la reconstrucción de las zonas más afectadas por la tragedia. Decenas de organizaciones españolas estamos trabajando sin descanso desde enero en Haití gracias al apoyo continuo de miles de personas que garantizan los fondos para proporcionar agua, saneamiento, vacunas, comida, escuelas, centros de protección a menores solos, nuevos alojamientos y alternativas económicas a millones de personas que tienen que reconstruir su país y sus vidas.
Pero para que esa ayuda cubra las necesidades de los millones de afectados, necesitamos enviar fondos a Pakistán de forma urgente e inmediata. Y esos fondos no llegan. UNICEF ya está proporcionando agua potable cada día a un millón trescientas mil personas pero aún quedan cinco millones sin agua ni alimentos a los que tenemos que ayudar. Estas lluvias han afectado a los más pobres entre los pobres y necesitamos aumentar la distribución de agua para evitar que se propaguen enfermedades como la diarrea, el cólera o la disentería. Sólo ha llegado un veinte por ciento de la ayuda necesaria y los gobiernos están siendo muy lentos en sus ayudas. Parece que sólo la movilización de los ciudadanos de a pie va a conseguir que los gobiernos e instituciones donantes salgan de su letargo y apoyen a los pakistaníes que están pagando en estos momentos la inoperancia y la desconfianza generada por ese puzzle geopolítico en el que les toca sobrevivir cada día.
En plenas vacaciones de agosto, volvemos a ser testigos de otra tragedia colosal en el otro extremo del planeta: Pakistán. En palabras de Ban Ki Moon, Secretario General de Naciones Unidas: “He visto muchos desastres naturales en todo el mundo, pero nunca nada como esto”. Nos estamos enfrentando a más de doscientos millones de personas que han perdido su casa y sus cosechas, a quince millones de personas en situación desesperada y a millones de niños en riesgo de desnutrición y enfermedad ante la falta de alimentos y de agua potable. No podemos decir que no hemos visto o leído que la mitad del país está afectado -70 de los 135 distritos-, que el río Indus está desbocado, que no para de llover, que hace frío y la gente está durmiendo al raso. Se estima que se han perdido una quinta parte de las cosechas y que los riesgos de epidemias crecen ante los desplazamientos masivos de población sin acceso a comida o agua potable.
Todo esto lo hemos visto y oído en las dos últimas semanas pero, por primera vez, parece que estamos paralizados y nos hemos vuelto totalmente insensibles ante la enormidad de la catástrofe. Si los números, las imágenes y los datos no son capaces de movilizarnos, tal vez sí que pueda el saber que la ayuda empieza a llegar a pesar de las dificultades.
© UNICEF/NYHQ2010-1563/Zaidi