#RompeElMuro

Son muchos los sentimientos que un niño o niña migrante vive en el transcurso de su viaje. Se inicia en el mismo momento en el que se constata la necesidad de huir de su país de origen, ya que nadie deja su hogar y nexo más cercano con el mundo por gusto. Una vez en tránsito, la seguridad se convierte en el principal temor. Solventado eso parecería que todo ha terminado. Pero una vez llegan a Europa, el lugar donde supuestamente una red de protección le va a brindar amparo legal y social, se encuentra con múltiples barreras: la incomprensión, la discriminación, la xenofobia en todos los estratos de la sociedad, el miedo al diferente, prejuicios que lo hacen invisible o directamente repudiado…

UNICEF ha lanzado la campaña #RompeElMuro para instar a la ciudadanía a superar esas barreras mentales y comprender las razones por las que huyen quienes huyen. “He venido a España a trabajar y estudiar” dicen algunos de los protagonistas de las historias que han inspirado a UNICEF a la hora de realizar un experimento social. Lo puedes ver a continuación.

 

 

Se recogen las reacciones absolutamente espontáneas de personas que paseaban por allí en aquel momento (CaixaForum, Madrid)  y que se interesaron por el muro que había instalado UNICEF. Afortunadamente, la humanidad y empatía de las personas sigue sorprendiendo.

Las razones de peso

UNICEF pide mirar alrededor y tomar conciencia de lo que ha vivido un niño o niña migrante y refugiado. Ni siquiera es fácil que llegue vivo a las costas europeas: en 2016, 700 niños y niñas murieron en aguas del Mediterráneo y más de 21.000 se encuentran bloqueados en Grecia. Además se enfrentan a detenciones ilegales basándose solo en su estatus migratorio o a devoluciones automáticas en frontera. Todo ello no solo atenta contra los derechos humanos de las personas sino que además, específicamente, va contra lo recogido en la Convención sobre los Derechos de los Niños, que pide protección y cuidado para asegurar el bienestar infantil sea cual sea su raza, religión, etnia o sexo.

 

“Ser musulmana no significa ser terrorista”

Son las palabras de Nora, de 18 años. Una de esas historias de vida que inspiran el trabajo de UNICEF en el día a día.

 

“Siempre he tenido que ser como un adulto”

De Guinea Conakri a España. El camino de Malick incluyó varios países, desiertos y la peligrosidad de una travesía en patera. La consecuencia es que tuvo que acortar su infancia. Tuvo que ser adulto antes de tiempo.

El trabajo de UNICEF

En UNICEF trabajamos para mejorar las vidas de los niños refugiados y migrantes en sus países de origen. Además, estamos presentes durante el viaje para garantizar su salud y protección. Una vez en Europa, movilizamos a los gobiernos para introducir cambios en las leyes y garantizar su bienestar.

Rompe el Muro y ayúdanos a hacerlo posible https://www.unicef.es/rompe-el-muro

 

 

 

 

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