Becas ONU: un tren que hay que coger

Es muy atrevido meterse en la piel de una persona cooperante voluntaria e imaginar sus sentimientos al embarcarse en una aventura de tal calibre. Directamente, hemos optado por preguntar a una de ellas: “Yo pagaría por hacer esto” nos dice Araia Tamayo, una vizcaína de 32 años, beneficiaria de una de las becas que la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo ofrece con el objetivo de realizar un proyecto en uno de los organismos internacionales del sistema de Naciones Unidas. Araia está en Mauritania. Se presentó a UNICEF, Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, porque “los niños son la población más vulnerable y para mí es el mayor honor poder servirles”.

Las becas se convocan anualmente y tienen una duración de 12 meses (prorrogable a dos años). Un periodo que la persona cooperante aprovecha para absorber y degustar cada minuto, como si de un preciado tesoro se tratara, a pesar de que al principio surjan pequeñas dudas, “me daba pena separarme de mi familia, de mi gente y dejar mi trabajo” dice Araia. Un pequeño tributo que hay que pagar en aras de un objetivo mayor.

 

“Con mis imágenes intento contar historias, y mostrar las luces y las sombras que percibo en la realidad. Por ejemplo, aquí en Mauritania, hay mucha miseria, pero también mucha nobleza y mucha riqueza cultural. Para mí es importante hablar de las dos cosas”. Araia ha puesto al servicio de quien más lo necesita, toda su experiencia “como profesional del audiovisual siempre he ofrecido esta herramienta a la cooperación, sobre todo a favor de la interculturalidad e intercambio”.

Todos tenemos algo que ofrecer, pero los perfiles más demandados requieren de habilidades en comunicación, planificación, monitoreo, capacidad de análisis y trabajo en equipo. Araia pertenece a uno de los grupos transversales en las oficinas locales, el de los profesionales de la comunicación. Pero también, profesionales sanitarios, licenciados en derecho, profesionales relacionados con las ciencias sociales, la educación y agua-saneamiento-higiene.

Araia sigue desempeñando su labor en Mauritania y, con los datos en la mano, es probable que pueda hacerlo en el futuro: desde que el Programa de Becas ONU-Gobierno Vasco se puso en marcha en 1997, de todos los participantes con UNICEF, más de 240, un 30% de los becarios fue contratado por alguna Agencia del sistema de Naciones Unidas y un 40% de ellos, está vinculado profesionalmente al ámbito de la Cooperación.

Historias de éxito tras las que se esconde una profunda vocación de ayuda y servicio a los demás. “Si no me daban la oportunidad, lo llevaría siempre en la cabeza”. Araia cogió su maleta y su pasión e hizo caso a una amiga que le dijo: “Ni te lo pienses. Trenes así solo pasan una vez en la vida”.

Consulta aquí las bases para optar a la beca.

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