Haití, seis meses después del terremoto

  • 1,2 millones de personas reciben agua

  • Más de 275.000 niños han sido vacunados contra varias enfermedades

  • 550.000 personas con necesidades especiales reciben alimentación

  • Medio millón de niños han recibido material escolar

  • 2.300 profesores y 3.000 trabajadores de enseñanza han sido formados

  • Se ha retomado la actividad escolar
  • No se han producido brotes epidémicos importantes
  • No han aumentado las tasas de malnutrición

Seis meses después del terremoto más fuerte en 200 años en Haití, los retos para cubrir las necesidades de más de 800.000 niños y niñas afectados y sus familias siguen siendo enormes.

El terremoto dejó detrás la muerte de más de 220.000 personas y más de 300.000 heridos en un país que ya era frágil antes del terremoto. Unos dos millones de personas se quedaron sin hogar y, de ellas, unos 1,6 millones permanecen en campos de desplazados que están superpoblados. La infraestructura del país, que nunca fue fuerte, fue devastada, con un 60% de las infraestructuras del gobierno destruidas y más de 180.000 casas inhabitables.

“El terremoto en Haití fue un desastre para los niños y niñas, y todavía no ha terminado”, ha dicho Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF. “UNICEF y sus aliados están trabajando muy duro cada día para salvar vidas y para ayudar a los niños a alcanzar su futuro”.

Hoy, 1,2 millones de personas reciben agua potable a través del trabajo de UNICEF junto a otras organizaciones de ayuda humanitaria y UNICEF está suministrando directamente agua a 330.000 personas. Más de 275.000 niños y niñas han sido inmunizados contra enfermedades que se pueden evitar con vacunación.

Los programas de nutrición están suministrando alimentación a unas 550.000 personas con necesidades especiales – menores de cinco años y madres lactantes- y unos 2.000 niños y niñas con malnutrición severa aguda reciben atención y alimentación terapéutica, que salva sus vidas.

Medio millón de niños y niñas, de los cuales 185.000 son de programas propios de UNICEF, han recibido material escolar.
También se ha dado formación especial a 2.300 profesores y a 3.000 trabajadores de la enseñanza.

El sector de la enseñanza fue duramente golpeado por este desastre, con 3.978 escuelas dañadas o destruidas, lo que supone el 80% de todas las escuelas de la zona afectada por el terremoto. Esto ha agravado una ya frágil situación en la que, antes del terremoto, menos de la mitad de los niños y niñas en edad escolar iba a la escuela.

Hace tres meses, el Gobierno, con el apoyo de UNICEF, afrontó el reto de llevar a todos los niños y niñas de Haití a la escuela. Desde entonces, escuelas temporales han ido restableciendo poco a poco la estructura y la estabilidad en las vidas de los niños y niñas afectados por el terremoto, y también han propiciado un lugar seguro para realizar otras iniciativas de salud y protección. Ahora la atención se centra en extender las oportunidades de aprendizaje a toda la infancia, especialmente a quienes tienen más difícil el acceso a la enseñanza, a lo largo de todo el país.

Los principales retos y prioridades de UNICEF y sus aliados ahora se centran en acelerar los trabajos de limpieza, identificar soluciones para realojar a familias que están viviendo en escuelas y acelerar la construcción de escuelas para asegurar que hay espacios disponibles antes del próximo curso escolar. UNICEF también trabaja con el Gobierno para conseguir aligerar la carga de las tasas escolares en un contexto en el que el 90% de las escuelas no son públicas sino de pago.

Los detalles de evaluación de la situación, las condiciones en Haití, y el trabajo de UNICEF desde el terremoto están recogidos en un informe titulado La infancia en Haití: logros y perspectivas seis meses después.

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elcorreo.com

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