171 alumnos ciegos y con discapacidad visual grave vuelven al “cole” en Euskadi

Los más de 7.500 alumnos y alumnas ciegos o con discapacidad visual grave de todo el territorio estatal afrontan en estos días la vuelta a la actividad escolar y académica como el resto de compañeros y con el apoyo de la ONCE. Más del 98% de los estudiantes lo harán integrados en centros de enseñanza ordinarios. En Euskadi son 171 los estudiantes que se incorporan a las aulas.

La inclusión de los niños y niñas con discapacidad visual en un ámbito educativo normalizado responde a la tendencia generalizada presente en la legislación vigente de crear un único sistema donde se integren todos, prevaleciendo siempre el derecho de cualquier alumno a recibir una atención educativa equitativa y de calidad, y respetando las necesidades específicas de cada uno de ellos.

Para ello, los profesionales que componen los 23 Equipos Específicos de Atención educativa a personas con discapacidad visual de la ONCE (1 de ellos en la CAV) trabajan intensamente para planificar el conjunto de intervenciones que van a llevar a cabo durante todo el curso escolar con el fin de facilitar a estos alumnos, sus profesores y familias el aprendizaje. Este trabajo se desarrolla en consonancia con las Administraciones públicas responsables de Educación.

Mochilas cargadas de ilusión y material accesible

Un total de 7.532 alumnos con discapacidad visual grave recibirán esta atención educativa en el nuevo curso, de los cuales 7.432 están escolarizados en educación integrada en centros ordinarios (98,6%) y 100 (1,4%) en los Centros Escolares de la Organización, que dan cobertura a todo el territorio del Estado.

Por nivel de estudios, en Euskadi 18 escolares corresponden a Educación Infantil; 51 son de Educación Primaria; 22 están ya en la ESO; 6 cursan Bachillerato; 6, Formación Profesional; 18 van a la Universidad; y 50 están inscritos en otro tipo de enseñanzas.

Para cada nuevo curso, los servicios de producción bibliográfica de la ONCE trabajan intensamente, especialmente en la etapa estival, con los nuevos libros, para que, en la vuelta al cole, los niños y jóvenes ciegos puedan llevar sus mochilas el primer día de clase con los mismos libros, pero en braille, y con la misma ilusión que sus compañeros, así como toda la documentación accesible y, muchos de ellos, cuentan con adaptaciones tecnológicas e informáticas facilitadas por la ONCE para seguir el curso: ordenadores que hablan; anotadores y calculadoras parlantes; impresoras en braille; lectores de pantalla…

Atención individual para cada alumno

Los 23 Equipos Específicos de Atención Educativa al alumnado con discapacidad visual se encuentran repartidos por los diferentes centros que la ONCE tiene por todo el Estado, de forma que se garantice la cobertura de los estudiantes en todas las etapas educativas y en todos los puntos geográficos. A su vez, estos Equipos dependen estructuralmente de alguno de los cinco Centros de Recursos Educativos de la Organización, ubicados en Alicante, Barcelona, Madrid, Pontevedra y Sevilla.

Los Equipos Específicos forman parte de los recursos que la ONCE y las Administraciones Educativas de las Comunidades Autónomas establecen en los convenios de colaboración para la atención educativa a personas con ceguera o discapacidad visual grave. Están formados por distintos profesionales, expertos en distintas áreas de intervención: maestro, técnico de rehabilitación, psicólogo, pedagogo, trabajador social, instructor en tecnología accesible (tiflotecnología), etc.

En la CAV la ONCE, en colaboración con la Consejería de Educación del Gobierno Vasco, trabajando directamente con el Centro de Recursos para la Inclusión Educativa CRI. Para cada alumno y alumna con discapacidad visual se elabora un Plan Individualizado de Atención, según sus necesidades, y se le asigna un maestro o maestra itinerante encargado, entre otras funciones, de asesorar al centro y al profesorado de aula, asesorar y orientar a las familias y realizar un trabajo directo con el alumno. En la actualidad más de 500 maestros de todo el Estado realizan esta labor de apoyo.

Dicho trabajo directo abarca todos aquellos aspectos que puedan favorecer y potenciar la plena inclusión educativa de la persona: estimulación visual; autonomía personal, orientación y movilidad; enseñanza de un sistema de lectoescritura (braille o tinta); aprendizaje del uso de la tiflotecnología (tecnología adaptada); orientación académica y profesional; ocio y tiempo libre; currículo escolar; adaptación de recursos educativos; tecnologías de la información y la comunicación, etc.

Además, el maestro de apoyo itinerante coordina y realiza el seguimiento de la intervención de otros profesionales con el objetivo de conseguir la mayor autonomía del alumnado y de los profesores de los centros, pero sin sustituirles en ningún caso. Para conseguir la inclusión académica y social el alumno debe aprender igual que los demás a relacionarse, a ser autónomo, a utilizar técnicas para orientarse y desplazarse, a conocer y asumir su patología visual, sus limitaciones, sus capacidades, etc., además de aprender los contenidos establecidos en el currículo ordinario.

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