Este próximo jueves, 25 de junio, llega a Bilbao la exposición itinerante “Desnutrición infantil: una emergencia médica desatendida”. Es una muestra itinerante en la que el visitante podrá conocer cómo responde Médicos Sin Fronteras a una crisis nutricional en alguno de los países en los que cada año se ve obligada a intervenir. En Níger, en Etiopía, en Uganda, en República Democrática del Congo, en Somalia…
En esta exposición, el itinerario permite seguir a un niño con desnutrición aguda desde el momento en el que llega a un centro nutricional. ¿Cómo se mide el grado de desnutrición de un pequeño? ¿Qué criterios marcan su ingreso en el programa? ¿Qué tipo de alimentación es la más adecuada según su estado? ¿En qué consiste la nueva generación de alimentos terapéuticos preparados? Son preguntas a las que la exposición responde mediante una narración sonora, o mediante una visita guiada. Fotos, vídeos y objetos de terreno intentan acercar al visitante a esta emergencia y a la respuesta que podemos darle.
Pero lo que MSF trae son algo más que vídeos y testimonios de terreno.
Lo que os queremos contar en la exposición es que cerca de 55 millones de niños menores de 5 años están expuestos a la desnutrición en el mundo, y de ellos 19 millones están en peligro de muerte. De hecho, cada día mueren más de 10.000 pequeños por desnutrición aguda severa. Es una más de las muchas emergencias desatendidas del planeta. Y lo que es más grave, una de las que tienen una solución. Por eso, estas cifras se nos antojan aún más terribles.
La desnutrición aguda es una enfermedad causada por la mala calidad de la dieta del niño, y concretamente por la falta de nutrientes de origen animal. Estos nutrientes proceden de la carne, el pescado, la leche o los huevos, alimentos que, debido a su precio, son los primeros en desaparecer de la “cesta” familiar en tiempos de escasez. Las dietas se reducen entonces a alimentos de origen vegetal, insuficientes para un niño que se encuentre en la fase crítica de crecimiento y desarrollo.
Hasta los años ochenta, las ayudas alimentarias que llegaban a países o regiones en crisis, compuestas por mezclas de harinas vegetales, contenían además leche en polvo, con lo que estas carencias de nutrientes de origen animal quedaban cubiertas. Pero al acabarse los excedentes lácteos en los países ricos, la leche en polvo desapareció de las ayudas alimentarias internacionales. Y con ella, los nutrientes de origen animal. En consecuencias, los niños con desnutrición aguda empezaron a recibir una ayuda “de talla única” que en realidad no les sirve.
Sin embargo, una nueva generación de alimentos terapéuticos permite suplir estas carencias: se trata de los RUTF, ‘ready-to-use therapeutic food’ en inglés, o alimentos terapéuticos preparados. Estos alimentos, cuya base es una pasta de cacahuete enriquecida, contienen los 40 nutrientes esenciales que los niños necesitan. No requieren agua para su preparación, tienen una larga caducidad y se presentan en paquetes individuales, lo que los hace fáciles de transportar, de almacenar, y de consumir por los niños. Cuando el pequeño con desnutrición no tiene complicaciones, puede ser tratado en su casa de forma ambulatoria, sin necesidad de hospitalización, al contrario de lo que ocurría tradicionalmente. Esto permite atender a un número exponencialmente mayor de niños.
Sin embargo, estos alimentos sólo llegan a un 9% de los 19 millones de niños que los necesitan con urgencia. Las estrategias internacionales de ayuda alimentaria están dando la espalda a la evidencia médica y científica. Y así, se da la paradoja de que, en países donde el hambre se contiene gracias a la ayuda alimentaria general, los niños siguen muriendo de desnutrición.
Por eso, además de los vídeos y de los testimonios de terreno, y además de contaros en qué consiste la alimentación terapéutica, lo que os traemos a Bilbao es un Llamamiento, que sometemos a vuestra consideración y firma.
Lo que reclamamos es que las agencias internacionales de ayuda alimentaria tengan en cuenta las necesidades específicas de la primera infancia y empiecen al introducir los RUTF de forma sistemática en sus programas de asistencia en emergencias nutricionales. Y que países como España impulsen también la lucha contra la desnutrición infantil, desde su responsabilidad como financiadores de esas mismas agencias y como donantes de fondos a través de la Cooperación bilateral con países en desarrollo donde se den estas crisis.
El Gobierno español ha asumido este compromiso públicamente, y lo ha plasmado en el Plan Director de la Cooperación Española para el periodo 2009-2012. Ahora toca pasar de las palabras a los hechos y traducir estos compromisos en estrategias, planes de acción, fondos específicos, y todas aquellas herramientas de implementación de que la Cooperación Española dispone.
Estaremos hasta el próximo domingo 28 en El Arenal, y ya no nos queda más que animaros a visitar la exposición y, si estáis de acuerdo, a firmar el Llamamiento. Las ONG no podemos estar solas ante una crisis que afecta a 55 millones de niños en todo el mundo. Necesitamos más voluntad política y necesitamos que la voz de la ciudadanía se una a la nuestra porque la desnutrición infantil no es una causa perdida: es una enfermedad que tiene tratamiento.
Nos vemos en el Arenal.

