Duncan McLean: “La crisis humanitaria en Somalia no se debe solamente a la sequía”

Somalia, agosto 2011 © Martina Bacigalupo / Le Monde / Agence VU

Somalia, agosto 2011 © Martina Bacigalupo / Le Monde / Agence VU

Desde hace 20 años, Somalia es un país en estado de guerra. Hoy, las fuerzas del Gobierno Federal de Transición apoyadas por la Misión de la Unión Africana para Somalia (AMISOM) están luchando contra el grupo armado Al-Shabaab en Mogadiscio y otras partes del país. El acceso para las ONG internacionales sigue siendo difícil e inseguro. Duncan McLean, responsable de proyectos en Somalia, nos amplía esta información.

¿Qué sabemos hoy sobre la situación en Somalia?

Los servicios gubernamentales no funcionan, y los datos que tenemos están demasiado fragmentados para permitirnos hacer un diagnóstico preciso sobre la situación de la población. Los problemas de seguridad y la falta de acceso a muchos lugares no permiten recoger datos. Aunque no hay duda de que la situación es crítica, todavía tenemos una visión muy parcial y limitada a las zonas donde llevamos a cabo nuestras actividades. En Somalia, como en otras zonas de conflicto, no basta con las buenas intenciones: son muchos los obstáculos a la asistencia. Una ONG como MSF no podrá actuar sin negociar con todos los actores locales. La capacidad de acceder y prestar asistencia a las poblaciones depende de ellos. Pero los intereses de la gente son sólo un criterio entre muchos y no siempre prioritarios para las partes en conflicto. Si lo fueran, los somalíes no abandonarían su país en masa. En Etiopía, por ejemplo, en una región como Oromia, afectada también por la sequía, la gente no llega a cruzar las fronteras de su país. Por tanto, la crisis humanitaria en Somalia no se debe solamente a la sequía.

Y sin embargo, todo el mundo habla de la hambruna asociándola a la sequía…

Además de la voz de alarma que varias organizaciones hicieron sonar el año pasado, no es fácil tener pruebas concretas de lo que se denomina hambruna. A finales del año pasado, la sequía había afectado el acceso al agua y a los pozos. Observamos un aumento del número de personas que llegaban a algunos de nuestros proyectos en busca de ayuda. En los dos proyectos que tuvimos que suspender en junio en Somalia por problemas de seguridad, Daynile y Jamame [el primero ya reabierto para responder a la emergencia], los indicadores paradójicamente eran menos sugerentes. No hablaban de la muerte de ganado, por ejemplo. Los signos de crisis se detectaron por primera vez en las fronteras con Etiopía y con Kenia, donde miles de somalíes empezaron a marcharse del sur del país en junio de este año.

¿Por qué se suspendieron las actividades justo antes de esta crisis?

Nuestras actividades de cirugía se asociaban a heridos de guerra, a actividades asociadas a la guerra y controladas por quienes la libran. La suspensión tenía por objetivo aclarar estas cuestiones con nuestros contactos locales antes de que las cosas empeoraran y preservar en la medida de lo posible un espacio neutral e independiente para prestar asistencia. Sólo lo conseguimos en parte: el personal internacional todavía no puede acceder a nuestros proyectos. Decidimos reanudar nuestras actividades de todas formas a finales de julio, ante el grave deterioro de la situación en el país.

 

¿Cómo están las cosas ahora?

Hemos vuelto a abrir el proyecto en el hospital de Daynile, que ahora incluye un centro nutricional, y esperamos poder reiniciar muy pronto nuestras actividades en Jamame, en el sur. También estamos negociando iniciar nuevas actividades en la zona entorno a Mogadiscio para asistir a los desplazados recién llegados. En los campos que nuestros equipos han podido visitar se han encontrado personas muy débiles, casos de desnutrición y sobre todo un gran número de muertes por diarrea acuosa aguda. Estamos pensando en abrir centros con capacidad de hospitalización de pacientes, iniciar actividades nutricionales (que podrían incluir distribución general de alimentos), vacunaciones de sarampión, etc. Nuestra principal preocupación sigue siendo mejorar el acceso al agua potable, puesto que la falta de agua limpia y de servicios de saneamiento adecuados contribuye a la propagación de enfermedades diarreicas, lo que podría suponer un mayor peligro de muerte para los niños desnutridos. MSF está trabajando duro para ampliar sus operaciones médicas a pesar de los continuos obstáculos.

MSF refuerza sus operaciones en Mogadiscio

Somalia, agosto 2011 © Feisal Omar

Somalia, agosto 2011 © Feisal Omar

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha enviado equipos médicos y ha fletado cuatro aviones con 55 toneladas de suministros, medicamentos y alimentos terapéuticos a Mogadiscio para dar respuesta a la crisis que está afectando a la población somalí.
Durante las últimas semanas, se estima que unas 100.000 personas han abandonado el sur y el centro de Somalia, huyendo de la violencia y la excepcional sequía, para buscar refugio en la capital. Los desplazados se han asentado en campos improvisados en Mogadiscio y sus alrededores, sin apenas acceso a servicios básicos ni atención sanitaria.

“MSF está muy preocupada por la situación de los desplazados. En estos momentos es crítica. MSF está reforzando sus operaciones en Mogadiscio y evaluando las zonas de los alrededores para responder adecuadamente a esta crisis”, afirma el Dr. Unni Karunakara, presidente internacional de MSF.

Los equipos de MSF han examinado a unos 1.000 niños en los campos de Mogadiscio para evaluar su estado nutricional. Más de la mitad estaban desnutridos. La organización también ha iniciado campañas de vacunación de sarampión en los campos. Hasta el momento, 3.000 niños han sido inmunizados de esta enfermedad que, unida a la desnutrición, puede ser mortal.

Una clínica móvil está dando atención médica a unas 100 personas al día y los equipos también han empezado a distribuir artículos de primera necesidad, como kits de higiene y plástico para cobijo, entre los desplazados.

En los centros de salud de Daynile y Darkheley, en Mogadiscio, donde MSF presta atención médica hace años, los equipos realizaron más de 370 consultas la semana pasada. Para responder a las cada vez mayores necesidades médicas, MSF abrirá centros de nutrición terapéutica intensiva, una unidad de tratamiento de sarampión, así como un centro de tratamiento de cólera de 50 camas en Mogadiscio en los próximos días.

El trabajo de MSF en Somalia

MSF trabaja de forma continuada en Somalia desde 1991 y actualmente proporciona asistencia médica gratuita en ocho regiones del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, apoyados por otros 100 internacionales en Nairobi, dispensan atención de salud gratuita, cirugía, tratamiento nutricional y ayuda de emergencia a personas desplazadas en nueve emplazamientos del sur y el centro de Somalia.

MSF también presta atención médica a refugiados somalíes en Kenia (campos de Dagahaley e Ifo, en Dadaab) y en Etiopía (Liben). En el campo de Dagahaley, MSF es la única organización médica que atiende a los 130.000 residentes del campo, donde actualmente trata a más de 6.400 niños con desnutrición. En Ifo, los equipos atienden a 25.000 refugiados asentados en la afueras del campo. En Liben, MSF ofrece atención médica en seis campos donde se han concentrado 119.000 refugiados. Más de 10.000 niños han sido registrados en los programas nutricionales.

Italia: refugiados procedentes de Libia siguen llegando a Lampedusa

Lampedusa, Italia, abril, 2011 © Mattia Insolera

Lampedusa, Italia, abril, 2011 © Mattia Insolera

El jueves 4 de agosto por la noche, unos 360 supervivientes de una patera perdida cerca de la isla italiana de Lampedusa requirieron asistencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) y otras agencias. Las autoridades estiman que 12 personas perdieron la vida en el mar.

El equipo médico de MSF inmediatamente se dispuso a hacer un triaje en el puerto. Más de dos docenas de personas, entre las que había mujeres necesitadas de atención médica urgente, fueron referidas a la clínica de la isla. La mayoría padecían deshidratación e hipotermia y estaban en un evidente estado de shock. Algunos pacientes presentaban dolores abdominales agudos y lesiones cutáneas”, explica el Dr. Mark Testa, médico de MSF en Lampedusa. Perdidos en alta mar durante cerca de seis días, sin comida ni agua, las personas rescatadas contaron que no habían tenido otra elección que ver a otros morir de hambre a bordo, sin dejar de repetir que no podían creer que hubieran sobrevivido.

“Cada nueva embarcación, cada nuevo refugiado muerto trágicamente es un duro recordatorio de la guerra al otro lado del mar. Estas personas arriesgan su vida para buscar refugio en las costas europeas”, declara Francesca Zuccaro, jefa de misión de MSF en Italia.

MSF urge a las partes beligerantes y países vecinos a que asuman sus responsabilidades, como exige el Derecho Internacional Humanitario, y a que mantengan sus fronteras abiertas, ofreciendo protección a las personas que huyen de Libia.

En Lampedusa, MSF trabaja con un equipo de médicos, enfermeras y mediadores culturales que prestan primero auxilios a los recién llegados en el puerto y hacen seguimiento médico de los mismos en los centros de detención de la isla. Entre febrero y julio, MSF ha asistido a casi 19.000 personas que han huido de Libia. Las actividades de MSF en Lampedusa están financiadas por donantes particulares y la organización no recibe fondos institucionales del gobierno.

Kenia: los refugiados somalíes son traslados a un campo sin las mínimas condiciones

Unas 200 familias están siendo trasladadas diariamente al campo de Ifo 3, cuyas instalaciones aún carecen de los servicios mínimos, mientras el campo de Ifo 2, que tiene el equipamiento necesario, permanece cerrado.

© Brendan Bannon

El traslado de refugiados somalíes en Dadaab a la extensión del campo conocida como Ifo 3 empezó ayer bajo los auspicios del Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR). El proceso se ha llevado a cabo de forma poco transparente y sin apenas consultar a otras agencias sobre el terreno ni a la comunidad de refugiados, según constatan los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) presentes en la zona.

De un desierto a otro
Miles de personas que malviven en las afueras de los campos están siendo conducidas a Ifo 3, un campo que dispone de escasos servicios básicos, como agua y saneamiento. Se espera que Ifo 3 acoja a un total de 60.000 refugiados, lo que supera en 20.000 personas la capacidad para la que fue proyectado. Las ONG presentes en la zona fueron informadas de la operación de traslado el pasado viernes y, aunque ya se están llevando cisternas de agua y se están cavando letrinas, el nuevo campo no cumple los mínimos estándares humanitarios.

Ifo 3 tampoco cuenta con estructura hospitalaria alguna, con lo que los pacientes que deban ser ingresados o necesiten nutrición terapéutica en régimen hospitalario tendrán que ser referidos a los hospitales de MSF en los campos de Dagahaley o Ifo 1, que ya están operando por encima de su máxima capacidad.

Un campo preparado y vacío
Mientras tanto, a sólo a unos pocos kilómetros, el campo de Ifo 2, que debía abrir el pasado noviembre y ya dispone de letrinas, duchas, pozos, suministro eléctrico, cobijo y escuelas, sigue cerrado. MSF insta al Gobierno de Kenia y al ACNUR a que procedan al traslado inmediato de refugiados a Ifo 2, tal como anunció el Ejecutivo keniano hace 12 días.

Un gran número de personas que huyen del conflicto y la sequía en Somalia siguen llegando a Dadaab. Sólo la semana pasada se reportaron 5.117 nuevos refugiados, elevando la cifra total de llegadas a 81.463 desde enero y el total de refugiados en Dadaab a 387.893. Gran parte de ellos permanecen en las afueras de los campos y siguen sin recibir la asistencia adecuada. Los retrasos en el proceso de registro y en el acceso a comida, agua y cobijo están llevando a estas personas al límite de sus fuerzas.

MSF en Dadaab
La organización médico-humanitaria trabaja en el campo de Dagahaley desde marzo de 2009, prestando servicios médicos, quirúrgicos y de salud materna en un hospital de 170 camas, y vacunaciones, atención prenatal y apoyo de salud mental en seis puestos de salud de los campos y sus alrededores. Desde principios de este año, varios equipos trabajan en la periferia del campo de Ifo 1, donde ofrecen atención primaria de salud y asistencia nutricional a los recién llegados.

Actualmente MSF está tratando a más de 2.400 niños en su programa nutricional terapéutico ambulatorio, otros 138 están ingresados en un centro de nutrición terapéutica y 5.047 se benefician del programa de nutrición suplementaria de la organización en los campos de Dadaab

Cuerno de África: no más demoras o restricciones para los somalíes que necesitan ayuda y refugio

Ante el empeoramiento de la crisis nutricional, Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todas las partes en Somalia, a los países vecinos y a la comunidad internacional a mejorar la asistencia a la población somalí en la región y a eliminar las trabas a la expansión de la ayuda independiente dentro del país.

Dadaab, Kenia. © Aisha Dodwell / MSF

La actual crisis en el Cuerno de África está afectando principalmente a la población somalí, por lo que para evaluar las necesidades de la población y ampliar la capacidad de reacción de las organizaciones humanitarias en este entorno complejo, es esencial que se garantice un acceso independiente e inmediato de las mismas al interior de Somalia.

Debido a la limitada capacidad de asistencia que existe hoy en día en el país, miles de somalíes están llegando cada semana a los distintos campamentos existentes en las zonas fronterizas de las vecinas Kenia y Etiopía. Los equipos de MSF llevan semanas informando que entre el 37 y el 38% de los recién llegados a los campos sufren desnutrición aguda, y que 4 de cada 10 niños están en esa misma situación.

Ellos y sus familias se enfrentan a numerosos retrasos para llegar a los campos, debido a la política oficial de fronteras cerradas y a los obstáculos administrativos que les ponen en los centros de recepción por los que tienen que pasar. Tras días y días caminando sin apenas comida ni agua, e interminables horas de espera en estos campos de tránsito, se ven obligados a competir por la limitada ayuda que queda disponible en unos campos caóticos y superpoblados como los de Dadaab, en Kenia, o los de Dolo Ado, en Etiopía.


Mejoras necesarias

MSF está tratando a más de 10.000 niños con desnutrición severa en los diversos centros nutricionales y clínicas que tiene en toda la región afectada por la crisis. “Hay que garantizar que todos los afectados reciban la ayuda, tanto en Somalia, como en su huida a los países vecinos”, declara Alfonso Verdú, responsable de operaciones de MSF para Kenia, Etiopía y Somalia. “Kenia y Etiopía, países que dan acogida a la gran mayoría de los refugiados somalíes, tienen que dar prioridad a la apertura de nuevos campos y mejorar los existentes. La comunidad internacional también tiene que asumir que tiene una responsabilidad compartida en todo esto y debe prestar ayuda a los somalíes que buscan refugio, asegurarles un registro eficiente, hacer una distribución adecuada de las raciones de alimentos, así como proporcionarles refugio y protección en los campos existentes y en los nuevos. Las actuales restricciones y trabas burocráticas están causando demoras innecesarias, y es absolutamente prioritario que se tomen todas las medidas necesarias para responder a la emergencia”.

Las condiciones de vida de la población somalí se han visto enormemente debilitadas por un conflicto armado que dura ya dos décadas. La violencia y la inseguridad, unidas a la grave sequía que ha arruinado las cosechas y está matando al ganado, así como a los altos precios de los alimentos, han hecho que la situación se haya agravado hasta el punto actual. Además, las restricciones existentes para el movimiento de los trabajadores humanitarios internacionales y las limitaciones impuestas a sus organizaciones para hacer llegar los suministros han retrasado y limitado de manera muy importante la capacidad de las mismas para hacer llegar la ayuda a la población.


Demoras innecesarias

“Nuestros centros nutricionales están operando muy por encima de su capacidad original. En comparación con el año pasado, hay lugares en los que estamos recibiendo hasta siete veces más pacientes”, explica Aitor Zabalgogeazkoa, director general de MSF. “En la actualidad, estamos dando tratamiento nutricional a más de 3.000 niños menores de 5 años en Somalia: unos 600 en centros terapéuticos intensivos y más de 2.500 en centros ambulatorios. Necesitamos conseguir más recursos con urgencia para ayudar a todos los recién llegados y aumentar nuestra respuesta en todas las regiones afectadas. En varios lugares, como por ejemplo en el valle del Bajo Juba, están surgiendo campamentos espontáneos en los que se han reunido hasta 5.000 personas que han huido de sus aldeas y de las zonas rurales en busca de comida y ayuda”.

“Los combates en Somalia, las restricciones impuestas a los aviones de abastecimiento y al personal internacional, así como las permanentes trabas administrativas, han contribuido en gran medida a las dificultades actuales a las que se enfrenta a día de hoy la población somalí y a que se esté dando la situación actual”, asegura Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. “Es fundamental que se eliminen todas las restricciones y los obstáculos a la ayuda humanitaria, pues la situación no para de empeorar”.


MSF trabaja ininterrumpidamente en Somalia desde el año 1991 y actualmente proporciona atención médica gratuita en ocho regiones del sur y el centro del país. Más de 1.400 trabajadores somalíes, con el apoyo de unos 100 trabajadores internacionales en Nairobi, prestan servicios gratuitos de atención primaria, cirugía y tratamiento nutricional a la población somalí. También prestan atención médica y apoyo a los desplazados, y distribuyen agua y materiales de ayuda.

MSF no acepta fondos gubernamentales para sus proyectos en Somalia, y todos los fondos que utiliza en el país provienen de sus socios y donantes privados.

Números de cuenta habilitados para hacer frente a la emergencia:
La Caixa
2100-3063-99-2200110010

BBVA
0182-6035-49-0000748708

Banco Santander
0049-1806-95-2811869099

O desde la web, haciendo clic aquí

Kenia: crisis humanitaria en la periferia del campo de refugiados de Dadaab

MSF incrementa su operativo en el campo de refugiados de Dadaab al detectar tasas de desnutrición alarmantes entre los refugiados somalíes forzados a asentarse en los aledaños del campo que, pese a ser el mayor del mundo, se ha quedado pequeño.

© MSF

Miles de personas siguen llegando diariamente al campo de Dadaab, en Kenia, huyendo del hambre en la vecina Somalia, un país asolado por 20 años de conflicto. La sequía que afecta a su país, tras dos estaciones de lluvias prácticamente inexistentes, ha empeorado todavía más su situación. Los refugiados, que dejan Somalia ya con un estado de salud frágil, llegan a los campos exhaustos tras días o semanas de viaje, y la atención médica que reciben es del todo insuficiente.

El complejo de Dadaab está compuesto por los campos de Ifo, Hagadera y Dagahaley. Es el campo de refugiados más grande del mundo, pero se ha quedado pequeño. Los recién llegados se ven obligados a asentarse en refugios improvisados en la periferia, pese a las reiteradas demandas de Médicos Sin Fronteras (MSF) de una solución para descongestionar los campos de Dadaab, que no han obtenido respuesta alguna. El número de refugiados asciende ahora a casi 400.000, aunque los campos fueron construidos para albergar a 90.000.

MSF dispensa atención médica a los 113.000 residentes de Dagahaley. Pero el número de refugiados aumenta sin cesar, sobre una media de 500 nuevas llegadas cada día. Unas 25.000 personas viven actualmente en la periferia del campo, y se espera que esta cifra aumente todavía más. Desde principios de año, los equipos de MSF atienden a los recién llegados asentados en la periferia de Ifo, mientras esperan la apertura de la extensión de este campo (Ifo 2), lo que permitirá ampliar y mejorar la atención médica prestada.

Tasas de desnutrición extremadamente altas
A principios de junio se abrió un nuevo centro de acogida en Dagahaley, gestionado por las autoridades de Kenia y la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), con el objetivo de mejorar la asistencia a los recién llegados.

Diariamente, un equipo de MSF evalúa el estado de salud de las personas que llegan al centro. Todos los niños menores de 5 años pasan un control nutricional mediante la medición del perímetro del brazo (MUAC por sus siglas en inglés). Las alarmantes tasas de desnutrición detectadas en estos controles rutinarios llevaron a MSF a realizar una evaluación rápida (de tres días) del estatus nutricional en la zona a mediados de junio.

La combinación de calor extremo, falta de agua, deficientes condiciones de saneamiento, retraso en el registro de los recién llegados y en la provisión de raciones de alimentos dificulta las condiciones de vida de estas personas. Durante la rápida evaluación nutricional del mes pasado, 500 niños de edades comprendidas entre los 6 meses y los 5 años fueron medidos y pesados: el 37,7% sufría desnutrición aguda y de éstos un 17,5% presentaba la forma severa, con alto riesgo de mortalidad. Los niños hasta los 10 años también mostraban elevadas tasas de desnutrición.

“Los niveles de desnutrición son altos. Estamos muy preocupados”, afirma Mónica Rull, coordinadora del proyecto de MSF en Kenia y Somalia. “Esperaba encontrar una situación difícil pero no catastrófica”, explica Anita Sackl, coordinadora de la evaluación nutricional. “La mayoría de los recién llegados huyeron de Somalia porque no tenían nada que llevarse a la boca, no sólo porque su país haya estado sumido en la guerra durante décadas”, añade.

En vista de los resultados de la evaluación, MSF decidió incluir a los niños mayores de 5 años en sus programas nutricionales del campo de Dagahaley.

La ayuda humanitaria, demasiado lenta
Los retrasos continuos en la provisión de ayuda humanitaria agravan el problema. Los refugiados deben esperar 40 días antes de ser registrados oficialmente por el ACNUR y recibir una cartilla que les permite acceder a distribuciones regulares de alimentos. Durante estos 40 días, antes recibían una ración de alimentos para dos días y una garrafa de plástico de cinco litros para almacenar agua. Desde principios de julio, reciben comida para dos semanas.

“Era totalmente inaceptable”, declara Mónica Rull, que ha acogido con satisfacción las mejoras más recientes: “Ahora reciben comida para 15 días. Sin embargo, todavía no basta. El Programa Mundial de Alimentos debe asegurar más distribuciones regulares. Hay que llevar a cabo una encuesta nutricional en todos los campos de Dadaab. Los niños hasta 10 años también deberían incluirse para confirmar tasas de desnutrición en niños más mayores y así poder adaptar los programas nutricionales”.

MSF demanda asimismo que se agilice el procedimiento de registro de refugiados: sólo hay un centro de inscripción para todo Dadaab, ubicado en el campo de Ifo.

En determinadas zonas de los campos improvisados en los alrededores de Dagahaley, MSF encontró que algunos refugiados no recibían ni tan siquiera tres litros de agua al día, una cantidad suficiente para el consumo humano diario en climas cálidos, pero insuficiente para garantizar unas condiciones higiénicas adecuadas. Es necesario incrementar el suministro de agua entre los refugiados. Los equipos de MSF han empezado a distribuir más de 100 metros cúbicos de agua diarios.

Ampliación del programa médico de MSF
La presión sobre el hospital de Dagahaley gestionado por MSF y sobre sus cinco puestos de salud va en aumento. Más de 1.600 niños con desnutrición aguda severa reciben tratamiento en programas nutricionales ambulatorios. La mayoría de éstos niños proceden de la periferia del campo, donde la mayoría de los recién llegados se asientan y donde MSF ha abierto un centro de salud.

Sólo la semana pasada, el personal de MSF registró una media de 107 nuevos ingresos en cuidados nutricionales intensivos en el hospital, que ya operaba por encima de su capacidad y que ha tenido que ampliarse en 60 camas sólo para casos pediátricos, incluyendo desnutridos.

MSF reitera la necesidad de que todos los actores que trabajan en el campo amplíen sus actividades para atender adecuadamente a los refugiados. Esto incluye llegar antes a los refugiados mediante una asistencia inmediata en la zona de la frontera, así como solucionar de forma efectiva las condiciones de hacinamiento en los campos actuales.


MSF ofrece atención médica en Kenia desde 1992, y ha trabajado en los campos de Dadaab durante un total de 14 años. Desde 2009, MSF ha sido el único proveedor de servicios médicos en el campo de Dagahaley, a través de un hospital general de 170 camas y cinco puestos de salud para dispensar atención sanitaria a los 113.000 residentes del campo.

VIH/sida: esta semana se decide el destino de nueve millones de personas afectadas

Ahora que se ha probado que el tratamiento antirretroviral reduce la transmisión del VIH en un 96%, los gobiernos que participan esta semana en la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre Sida deben llegar a un acuerdo sobre el acceso al tratamiento de casi nueve millones de personas en los próximos cuatro años.

Revisión de los pulmones de un paciente coinfectado de TB/VIH. Chiradzulu District Hospital, Malaui. © Julie Remy

A pesar de la oposición de varios financiadores clave y, tras semanas de arduas negociaciones previas a la cumbre, “¿se comprometerán los gobiernos a alcanzar el objetivo de tener a 15 millones de personas en tratamiento contra el VIH/sida en 2015?”, preguntó Sharonann Lynch, consejera de políticas sobre VIH/sida de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME) de Médicos Sin Fronteras (MSF), en la conferencia de prensa que tuvo lugar ayer en la sede de la ONU en Nueva York. “El mundo necesita que los países se marquen un objetivo ambicioso en cuanto a la cobertura del tratamiento del VIH/sida, y necesita que lo hagan con un plan formal para convertirlo en realidad, pues este compromiso no tendría sentido si los países no están dispuestos a aportar el dinero y a llevar a cabo las acciones necesarias para poner fin a la epidemia”.

La cumbre de la ONU que se celebra esta semana en Nueva York tiene lugar inmediatamente después de que nuevas evidencias científicas hayan demostrado que el tratamiento del VIH es también una forma de prevención, ya que reduce la transmisión del virus entre personas en un 96%.

“En los últimos 10 años ya habíamos visto que el tratamiento servía para salvar vidas, pero ahora sabemos que también puede proteger a comunidades enteras, porque el tratamiento también es prevención”, explicó el Dr. Tido von Schoen-Angerer, director ejecutivo de la CAME. “Habría que estar completamente desconectado de la realidad para no darse cuenta de que este dato supone un hito, y de que esos estudios evidencian que el tratamiento del VIH debería transformarse en políticas que nos permitan adelantarnos a nuevas oleadas de infecciones. Los países reunidos en Nueva York tienen en sus manos el poder de cambiar el curso de la epidemia de sida”.

Según nuevas investigaciones de ONUSIDA, si se quieren lograr los objetivos fijados, y ayudar así a revertir 12 millones de nuevas infecciones y más de siete millones de muertes de aquí a 2020, será necesario un aporte adicional de 6.000 millones de dólares cada año de aquí a 2015. Esto también ayudaría a reducir el número anual de infecciones, de los 2,5 millones que tuvieron lugar en 2009, a un millón en 2015.

A pesar de estas evidencias científicas, la tendencia de los últimos años ha sido justamente la opuesta a la necesaria: la financiación se ha reducido en 2009 y en 2010, dejando al Fondo Global de Lucha Contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, al Plan Presidencial de Emergencia contra el Sida del Gobierno de los Estados Unidos (PEPFAR, por sus siglas en inglés) y a otros programas de lucha contra esta enfermedad, con muchos menos recursos de los que se necesitan si se quieren aprovechar los beneficios de utilizar el tratamiento como prevención.

Acabar con el doble discurso de los países ricos
Los gobiernos deben lograr también que el coste de los medicamentos continúe siendo accesible. El refuerzo de las patentes de medicamentos para el VIH/sida que se está produciendo en la actualidad ya está teniendo un impacto negativo sobre el acceso de millones de personas a nuevos tratamientos, una medicación que estas personas necesitarán de por vida. Las nuevas combinaciones de antirretrovirales pueden costar casi 50 veces lo que cuestan los medicamentos de primera línea. Y por ello, MSF insta a los países donantes a que dejen inmediatamente de impulsar políticas comerciales que bloqueen la producción, exportación, tránsito e importación de fármacos genéricos más económicos. Este tipo de políticas comerciales que dificultan el acceso a medicamentos esenciales son parte del conjunto de nuevos acuerdos bilaterales de libre comercio, como el que se está negociando en los últimos meses entre la Unión Europea e India.

“Diez años atrás, nuestros pacientes venían a las clínicas en carretilla, a menudo al borde de la muerte, porque el precio del tratamiento estaba fuera de su alcance”, explica el Dr. Von Schoen-Angerer. “Sin embargo, gracias a los medicamentos genéricos accesibles, hemos comprobado que las vidas de nuestros pacientes pueden llegar a transformarse completamente. Los países ricos necesitan terminar con ese doble discurso de proclamar que se están enfrentando al VIH/sida, cuando al mismo tiempo están impulsando acciones que van dirigidas a bloquear la competencia de los medicamentos genéricos. Y a pesar de que la competencia de genéricos sirve para reducir los precios (algo que es absolutamente necesario para que más gente pueda acceder a un tratamiento que necesita), los países ricos se empeñan en seguir impulsando este tipo de políticas comerciales que perjudican a los pacientes de VIH/sida de los países en vías de desarrollo”.

Médicos Sin Fronteras añade además que los gobiernos deben dejar de oponerse a la implementación de estrategias dirigidas a los grupos más vulnerables: las mujeres, los hombres que tienen sexo con hombres, las personas que se inyectan drogas y los trabajadores sexuales.

“En la lucha contra el VIH/sida, los líderes mundiales deberían haber dado un paso al frente hace mucho tiempo para proteger a aquellos grupos que se encuentran más marginados”, comenta Nonkosi Khumalo, presidente de la Treatment Action Campaign, una organización activista que lucha contra el sida en Suráfrica. “Las estrategias de tratamiento y prevención dirigidas a los grupos con mayor riesgo son irrelevantes si se niega la existencia misma de estas personas”

Unicef decide hacer públicos los precios que paga por las vacunas

La lista de precios, que ha revelado amplias diferencias entre lo que cargan las compañías productoras de vacunas, puede suponer importantes bajadas de costes para los programas de inmunización de los países en desarrollo.

Níger © Frederic Sautereau

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha publicado los precios que paga por las vacunas, en un intento de aumentar la transparencia y estimular la competencia entre las compañías productoras. Esto supone un gran avance, ya que gobiernos y otros organismos compradores y financiadores de vacunas para países en desarrollo ahora tendrán una valiosa referencia para negociar precios con los productores.

“Es un gran paso adelante, hasta ahora los países tenían dificultades para saber lo que cargaban las compañías por vacunas específicas”, afirma Daniel Berman, director adjunto de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME) de Médicos Sin Fronteras (MSF). “Una total transparencia en los precios facilita la competencia y permitirá a los compradores elegir las mejores opciones para sus programas de inmunización”.

Unicef es uno de los mayores compradores de vacunas del planeta. En 2010 adquirió más de 2.000 millones de dosis para el 58% de los niños de todo el mundo, por un importe de 757 millones de dólares americanos. Hasta enero de 2011, y a diferencia de otras agencias, Unicef sólo publicaba una media ponderada de precios para evitar confrontaciones con sus proveedores.

A principios de este año se estableció un sistema voluntario de reporte que incorporaba los precios anuales pagados por Unicef en la última década, en el que se pueden apreciar las diferencias de precios entre las distintas compañías productoras. Pese a algunas reticencias iniciales, la mayoría de productores dieron su consentimiento para que Unicef publicara los precios retrospectivos. De ahora en adelante, el reporte será sistemático y los precios de las compañías serán publicados con regularidad.

“Teniendo acceso a estos precios, los compradores podrán beneficiarse de la creciente capacidad de los países emergentes para desarrollar y producir vacunas de calidad a precios sensiblemente más bajos”, añade Berman.

La Alianza Global para las Vacunas y la Inmunización (GAVI por sus siglas en inglés), uno de los grandes financiadores de vacunas para países de rentas bajas, también puede contribuir a abaratar los precios. MSF urge a la GAVI a que use su poder de compra para estimular la competencia y crear incentivos para los productores de países emergentes, a fin de acelerar el desarrollo de versiones adaptadas de vacunas a precios más bajos.

“Los países en desarrollo se beneficiarían de vacunas más fáciles de almacenar y transportar, que no necesitan refrigeración y son más sencillas de administrar, por vía oral o mediante parches, en lugar de agujas. La GAVI debe usar su poder para animar a los fabricantes en esta dirección”, concluye el Director Adjunto de la CAME

Epidemia de dolor ajeno bajo El Sol de San Sebastián

La campaña de Médicos sin Fronteras “Pastillas contra el dolor ajeno” se ha alzado esta tarde con cuatro premios, entre ellos el más importante del encuentro, en la 26° edición de El Sol, el festival iberoamericano de la comunicación publicitaria.
El certamen, celebrado a lo largo de estos tres últimos días en el Palacio de congresos Kursaal de San Sebastián, y sin duda uno de los más prestigiosos encuentros del sector a nivel mundial, ha reconocido “la importante labor de una campaña concebida para aliviar el dolor de millones de personas que no tienen acceso a los medicamentos”, y ha otorgado a ‘Pastillas contra el dolor ajeno’ el Gran Premio de Platino en la categoría ‘Campañas’ por unanimidad. A este galardón, considerado como el principal del Festival, se le han sumado un oro en ‘Marketing promocional’, otro en ‘Campañas’ y un último en ‘TV y Cine’.

Hasta ahora, ninguna campaña de una ONG podía recibir uno de los Grandes Premios del Festival, pero en esta ocasión el jurado del certamen decidió votar de manera unánime a ‘Pastillas’ por considerar que “trasciende el área social en la que está inscrita”.

“Estamos tremendamente contentos por todos los premios que está recibiendo ‘Pastillas contra el dolor ajeno’ a lo largo de estos últimos meses, tanto en el sector de la comunicación sanitaria como en el de la publicidad, pero lo que de verdad nos está emocionando es la grandísima acogida que la sociedad española está dando a esta iniciativa. Sin la complicidad de las millones de personas que siguen acudiendo a las farmacias para curar su dolor ajeno, no habríamos conseguido todos estos éxitos”, explica Paula Farias, portavoz de la campaña.

Uno de los grandes valores de esta campaña es el hecho de haber contado con la implicación activa y desinteresada de personajes famosos, de organismos públicos, de empresas privadas, de miles de farmacéuticos de todo el país y del conjunto de la sociedad española; una suma de esfuerzos que ha hecho posible que ‘Pastillas contra el dolor ajeno’ se haya consolidado como una referencia dentro del mundo de la publicidad, pero cuyo principal valor reside en los millones de cajas que ya se han vendido, y cuya recaudación ya está sirviendo para tratar a miles de enfermos olvidados.

“Han sido años de muchísimo trabajo, pero el resultado está valiendo la pena. Jorge Martínez y la Agencia Germinal nos propusieron esta maravillosa idea y nos ayudaron a desarrollarla. Ellos fueron los que hicieron que la chispa saltara y que toda esta aventura comenzara a tomar vida, pero detrás del resultado final hay muchas horas de trabajo y muchos meses de reuniones para conseguir que todo cuadrara. Si no hubiéramos logrado obtener el apoyo de los Colegios de Farmacéuticos, de las consejerías de Sanidad, de los distribuidores farmacéuticos, de los propios farmacéuticos, de la empresa que fabrica los caramelos, o de quienes fabrican el cartón para las cajas de ‘Pastillas’, no habríamos podido llevar a buen puerto las ilusiones de tantas y tantas personas”. “Gracias al esfuerzo y generosidad de todos ellos, hemos podido poner las Cajas de ‘Pastillas’ en las farmacias a un coste de producción muy reducido, lo que se traduce en que más del 85% del euro que pagan los ciudadanos por cada caja, se esté destinando íntegramente a los proyectos”, aclara Farias.

La sociedad española se está volcando en apoyar esta propuesta acudiendo masivamente a las farmacias para comprar las cajas de Pastillas, pero también a la hora de difundir el mensaje a través de las calles y de las redes sociales, algo que ha hecho de esta campaña un acto especialmente participativo. “Cuando tomas una ‘Pastilla contra el dolor ajeno’, lo haces a la salud de quien no tiene medicamentos para curarse y sabes que estás contribuyendo a proporcionar tratamiento a aquellas personas que no lo tienen. La gente ha hecho suyo este mensaje y nosotros estamos enormemente agradecidos por ello”, relata Farias.

Los fondos recaudados a través de la venta de los 3 primeros millones de cajas de Pastillas, ya están sirviendo para tratar a pacientes de Chagas y de VIH sida en los proyectos que tiene la organización en Bolivia y en Zimbabwe, pero desde la organización médico humanitaria insisten en que el esfuerzo y la participación de todo el mundo debe continuar. “Tenemos que lograr cumplir con nuestro compromiso y destinar nuevos fondos a la lucha contra las otras cuatro enfermedades olvidadas en las que se centra ‘Pastillas’: la malaria, la tuberculosis, el kala azar y la enfermedad del sueño. Por ello, quiero animar a todo el mundo a que siga curando su dolor ajeno y a que nos apoye en nuestro empeño de que no quede ni una sola persona sin tratar”, concluye Farias.

Europa debe aceptar la entrada de civiles que huyen de la guerra en Libia

MSF critica la incoherencia de los gobiernos europeos que se embarcan en una guerra en nombre de la protección de los civiles y luego les cierran las fronteras. La organización publica hoy en 13 diarios europeos una carta abierta a los jefes de Estado o de Gobierno de la Unión Europea.

© Mattia Insolera

En la carta, Médicos Sin Fronteras (MSF) critica la política de doble rasero practicada por Europa, que dice participar en una guerra en Libia en nombre de la protección de los civiles, y al mismo tiempo impide la entrada de las víctimas de ese mismo conflicto en su territorio, con el pretexto de prevenir la afluencia masiva de inmigrantes irregulares.

“Los Estados de la Unión Europea implicados en la guerra en Libia están faltando a sus obligaciones, tanto legales como morales, de asistir a las víctimas de un conflicto del que son parte”, explica el presidente de MSF España, José Antonio Bastos. “Las palabras y las acciones de nuestros líderes, con la excusa de la lucha contra la inmigración irregular, se traducen en la práctica en una restricción del acceso a Europa de estas víctimas de guerra —añade—. Este cinismo político es vergonzoso”.

Asimismo, MSF destaca las diferencias existentes entre la respuesta de Túnez y Egipto, países fronterizos con Libia, que han aceptado la entrada de 630.000 personas que huían de la violencia, y la de los países europeos, que dificultan la entrada en sus aguas y territorios a las personas que intentan llegar en patera desde Libia arriesgando sus vidas.

“En Lampedusa, la gente nos habla de las amenazas y la violencia a las que han estado sometidos en Libia: algunos han sido apaleados o han visto morir a amigos”, explica Loris De Filippi, director de Operaciones de MSF. “Llegan exhaustos, a menudo con hipotermia, tras largas horas de un viaje en el que se juegan la vida. Y lo que encuentran al llegar a Europa son unas condiciones de recepción inaceptables y una incertidumbre total respecto a lo que les depara el futuro”.

La carta abierta de MSF recuerda además la obligación legal que la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros tienen en la protección de los derechos de las víctimas de guerra, y pide que se garantice “el principio de no-devolución desde territorios y aguas territoriales europeos a una zona de guerra”, que les sean aseguradas “unas condiciones de acogida dignas en Europa” y que tengan “acceso al proceso de petición de asilo cuando así lo soliciten”.

Esta carta ha sido publicada hoy en los siguientes diarios: Die Presse y Der Standard (Austria); Le Soir y De Standaard (Bélgica); Berlingske Tidende (Dinamarca); El País (España); Le Monde (Francia); Corriere della Sera y La Repubblica (Italia); Svenska Dagbladet (Suecia); Le Temps (Suiza); y el Kathimerini, en Grecia; además del europeo European Voice.

La carta se dirige a Angela Merkel, canciller de Alemania; Werner Faymann, canciller federal de Austria, y Michael Spindelegger, vicecanciller y ministro austriaco de Asuntos Exteriores; Yves Leterme, primer ministro de Bélgica; Lars Løkke Rasmussen, primer ministro de Dinamarca, y Lene Espersen, ministra danesa de Asuntos Exteriores; José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España; Nicolas Sarkozy, presidente de Francia; Yorgos Papandreu, primer ministro de Grecia; Mark Rutte, primer ministro de Países Bajos; Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia; Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo; Jens Stoltenberg, primer ministro de Noruega; David Cameron, primer ministro de Reino Unido; Petr Ne?as, primer ministro de la República Checa; Fredrik Reinfeldt, primer ministro de Suecia; los demás jefes de Estado o de Gobierno de la Unión Europea; Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo; Jerzy Buzek, presidente del Parlamento Europeo; José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea; Catherine Ashton, vicepresidenta de la Comisión Europea y Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

Los equipos de MSF están prestando asistencia a las víctimas de la guerra en Libia, tanto en este país (Misrata, Bengasi y Zintan) como en Lampedusa (Italia), y son testigos a diario del impacto del conflicto en los civiles.

Lampedusa (Italia)
MSF realiza el triaje de pacientes a su llegada al puerto, así como su seguimiento médico en los centros de acogida y de detención. La organización también realiza evaluaciones de sus condiciones de vida y de acceso a la atención en los centros situados en Italia. Hasta el momento, cerca de 11.175 migrantes y solicitantes de asilo han llegado a este país huyendo del conflicto en Libia. Desde febrero de 2011, MSF ha realizado más de 1.700 consultas médicas con migrantes y refugiados en Lampedusa. Los equipos de MSF han distribuido también 2.500 kits de higiene, 4.500 mantas y 3.500 botellas de agua.

Libia
Presente en Libia desde el 24 de febrero, los equipos de MSF trabajan actualmente en las ciudades de Misrata, Bengasi y Zintan.

En Misrata, desde el pasado 18 de abril, una veintena de trabajadores de MSF proporcionan atención médica y quirúrgica en tres hospitales de la ciudad (Al Abbad, Kasr Ahmed y Ras Tuba), intentando al mismo tiempo aumentar y reforzar la capacidad de acogida de pacientes de estos tres centros. Asimismo, MSF ha enviado a Misrata más de 25 toneladas de material médico y medicamentos.

En Bengasi, MSF da respaldo a las dos farmacias centrales de la ciudad, aprovisionándolas con medicamentos esenciales. Asimismo, la organización mantiene su apoyo al comité médico de Bengasi en la atención a víctimas de violencia sexual, en especial en lo referente a la atención psicológica. MSF también da apoyo a la atención a enfermos crónicos mediante la provisión de fármacos contra el VIH/sida y la tuberculosis. En los alrededores de Bengasi, MSF ha realizado varias evaluaciones para conocer la situación de los desplazados por el conflicto, a resultas de las cuales tiene la intención de intervenir en el campo de Al Bayda, que acoge a unas 900 familias.

Desde el pasado 30 de abril, un equipo de MSF respalda al personal médico del hospital de Zintan (oeste de Libia) en la atención a heridos, cuya afluencia es grande. Desde principios de mayo, tras los enfrentamientos entre las tropas de Gadafi y los insurgentes, este centro ha recibido a un centenar de heridos

Túnez
Desde el pasado marzo, los equipos de psicólogos de MSF han estado ofreciendo apoyo de salud mental a las personas que han huido del conflicto en Libia y que han buscado refugio en los campos cercanos a la frontera. Desde que comenzaron las actividades, se han llevado a cabo más de 4.000 consultas.

Desde principios de abril, más de 40.000 familias libias han cruzado la frontera con Túnez para huir de la violencia que asola su país. En el lado tunecino de la frontera, MSF está llevando a cabo clínicas móviles a través de las cuales proporciona atención psicológica a todos estos refugiados.

Los refugiados se están quedando por el momento en centros de acogida temporales, en diversos hospitales y en casas de familias que les han acogido a lo largo de la carretera que va desde Dehiba hasta Tataouine. MSF también está prestando apoyo a las estructuras de salud de las áreas donde los refugiados han sido trasladados, con el objetivo de aliviar una parte de la carga de trabajo del personal local de salud, ya que éste se encuentra desbordado ante el importante incremento de pacientes que han llegado hasta las instalaciones médicas.

Lee la carta completa enviada al Presidente del Gobierno español

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