Rompiendo barreras a base de méritos

800-wilhelminaAunque deba luchar contra los prejuicios y las trabas de sociedades tradicionalmente machistas, África subsahariana está asistiendo al empoderamiento de la mujer en muchos ámbitos. La salud es uno de ellos.

El peso que se le otorga a la mujer en los países de África subshariana está subiendo por el impulso que su papel supone para sus economías, su bienestar social y su crecimiento. Aunque el trabajo por la igualdad de género debe ser constante y aún está lejos de alcanzar sus objetivos, es innegable que las mujeres están tomando las riendas y ocupando los espacios que por derecho y por méritos les corresponden. Espacios que hasta hace poco les estaban vedados, pero que con su empeño y esfuerzo están encargándose de conquistar.

Si nos circunscribimos al ámbito de la salud, en países como Ghana era frecuente que la mujer destacara y se desarrollase profesionalmente únicamente en la provisión de servicios sanitarios. Pero el techo de cristal -que no sabe de culturas, sociedades o continentes- va quebrándose a golpe de realidades como la de Wilhelmina. Una joven mujer con la que estuvimos en nuestro último viaje al país y que nos demuestra que los puestos de planificación y dirección estratégica de la salud ya no son ajenos a su género.

Wilhelmina Tiwaah es directora del Distrito de Mphohor para el Servicio Sanitario de Ghana desde hace dos años. Desde su puesto trabaja para erradicar las Enfermedades Tropicales Desatendidas como la úlcera de Buruli de una amplia región. De profesión farmacéutica, reconoce que para ella fue un reto dedicarse a su profesión prácticamente desde que decidió estudiar y comprobó que parte de su familia no la apoyaba. “En esos momentos se suponía que tenía que estar en casa, ayudando con las tareas y no estudiando o trabajando”, nos comentó. Por fortuna, contaba con el apoyo de su madre: “Estaba convencida de que tenía que estudiar, buscar mi propio camino”. Ella fue su valedora ante el resto de la familia. Aunque Wilhelmina también reconoce que se ha visto beneficiada por vivir en una zona urbana. “Me ha ayudado a tener posibilidades de progreso, de estudiar, de tener independencia. Esto no es posible para la mayoría de las niñas en las zonas rurales de mi país, e incluso para jóvenes de zonas periurbanas supone un problema que una mujer quiera trazar su camino”.

Cuando se estaba graduando tuvo a su primer hijo. Su madre le animó a seguir con su formación. Hizo un master, que le ayudó a postularse para el puesto de directora de distrito. Y aunque ella misma personifica la lucha contra los prejuicios en su comunidad, reconoce que es difícil no dejarse llevar por tantos años de condicionamiento: “El mal estado de las carreteras hace que el viaje entre mi casa y el trabajo se alargue, lo que añade estrés a mi día a día y… me genera cierto sentimiento de culpa por estar lejos de casa tantas horas”.

Y es que los prejuicios siguen teniendo mucho peso en la sociedad ghanesa. “Una mujer no puede tener éxito laboral, no puede destacar por encima de un hombre porque hace que el hombre parezca menos inteligente, le hace sentir inseguro. Por eso sigue existiendo tanto sometimiento”, nos confesó. Algo que le ha obligado a trabajar la empatía y la comunicación para generar buen clima laboral. “Los hombres llevan mal que yo sea su jefa, más aún porque soy muy joven, así que el truco está en la comunicación, en cómo les hablo, en hacerles sentir importantes”.

Lo mismo, reconoce, que le sucede con los pacientes. “Un hombre no tiene que demostrar que es un buen director de distrito, ni un buen médico, ni un buen farmacéutico. Yo tengo que demostrarlo cada día ante los pacientes, me ven primero como mujer, luego tengo que demostrar mis capacidades y habilidades y una vez que ven que puedo tratarles bien, entonces confían”. De nuevo, los prejuicios tomando el control. Y de nuevo, una mujer para romperlos en pedazos.

PHAST: la educación y la mujer como ejes de la mejora sanitaria

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El agua es un factor fundamental en la promoción de la salud y la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas que afectan a las personas más vulnerables de África subsahariana, aquellas que viven en contextos de escasa salubridad. En estas comunidades no suelen existir fuentes de agua potable o letrinas en unas condiciones apropiadas. Se estima que hasta un 80% de las enfermedades en países en desarrollo están provocadas por un acceso poco seguro al agua y por un saneamiento inadecuado. Por eso en Anesvad primamos las actuaciones sobre el tratamiento del agua y las condiciones higienicosanitarias derivadas de ella. La úlcera de Buruli o el pian, por ejemplo, se transmiten en entornos poco saludables donde el agua limpia escasea.

Además, somos conscientes de que en los países en los que actuamos (Ghana, Costa de Marfil, Togo, Benín) es la mujer en quien recae la responsabilidad de las tareas domésticas e higiénicas relacionadas con el agua: desde ir a recogerla a las fuentes más cercanas y almacenarla en casa, hasta cocinar con ella o usarla para la limpieza del hogar.

Teniendo presente este rol tradicional que desempeñan las mujeres y su estrecho vínculo con el agua, siempre hemos pensado que su figura es clave para el desarrollo de hábitos de higiene que contribuyan a mejorar la salud comunitaria. ¿De qué forma podíamos mejorar la educación sanitaria en el colectivo femenino?

La respuesta: mediante sesiones comunitarias siguiendo la metodología PHAST (Participatory, Hygiene, And Sanitation Transformation – en castellano ‘Transformación Participativa para la Higiene y el Saneamiento’). Un enfoque innovador, ideado por la Organización Mundial de la Salud, que se viene aplicando en muy diversos países para promover comportamientos higiénicos, mejoras sanitarias y el tratamiento del agua, todo mediante la sensibilización y actividades de participación grupales.

El principio en el que se basa es que si no hay conciencia y comprensión de la relación del agua con la salud, no habrá cambios perdurables en el comportamiento. Así, las participantes descubren por sí mismas las vías de contaminación del agua, analizan los comportamientos humanos asociados a dicha contaminación y se les enseña a planificar la forma de evitarla.

En estas sesiones se logra que todas las participantes tomen parte y aporten de alguna manera. Se desarrolla así confianza en sí mismas, ya que son capaces de diagnosticar sus propios problemas y comprometerse a participar en la realización de cambios. Muchas veces se realizan ejercicios prácticos para una mejor asimilación de los contenidos.

Este método pretende que, a través de la incidencia de las mujeres, las comunidades adquieran mejores comportamientos, administren el manejo de su propia agua controlando enfermedades relacionadas con el saneamiento y se fomente la motivación y el entusiasmo por el avance.

En Anesvad confiamos en esta metodología porque, además de las mejoras evidentes aplicando lo aprendido en las sesiones, aporta un importante beneficio para las mujeres que toman parte de él: ganan en autoestima. Se ven capaces de incidir sobre los problemas sanitarios sin esperar a que otros encuentren las soluciones. El método PHAST nos permite empoderar a la mujer y convertirla en promotora y agente de la salud.

Y eso, especialmente en países con enormes brechas de género en ámbitos sociales, sanitarios, educativos y políticos, es hoy más importante que nunca. Permite, en definitiva, situar la educación como primer paso para generar salud y asentar a la mujer como su eje vertebrador.

“La salud debería ser un Derecho Humano fundamental, reconocido y blindado en las constituciones nacionales”

carlos_artuondoCarlos Artundo es la última incorporación al Patronato de Anesvad. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra, especialista en psiquiatría y máster en Salud Pública (SP) ha participado activamente en organismos del mundo de la Salud Pública, tanto a nivel nacional como internacional. Además, ha colaborado con diversas organizaciones humanitarias especializadas en salud, y ha desarrollado misiones y proyectos en países como Bosnia, Cuba, Congo, Brasil o Turquía.

Con su integración como vocal en el órgano directivo de Anesvad, Carlos espera poder “contribuir a través de mi visión de Salud Pública” en una organización que está “trabajando y apostando por un abordaje integral de la defensa y promoción de la salud como Derecho Humano”. Políticas sanitarias, derechos o género son algunos de los temas que abordamos en esta entrevista que nos acaba de conceder.

Pregunta: ¿Crees que la Salud es un Derecho reconocido y respetado en el mundo?

Respuesta: Antes de hablar del derecho a ella, tenemos que detenernos en la salud como concepto. Cuando hablamos de salud no sólo debemos entenderla como ausencia de enfermedad, sino como completo bienestar físico y psicosocial, y relacionado con la perspectiva de los determinantes sociales, que son los que condicionan la salud del individuo y de cualquier comunidad.

Por otro lado, en demasiadas ocasiones se entiende el derecho a la salud como el derecho a la atención sanitaria; eso es un reduccionismo. El derecho a la salud es a todos los ámbitos a los que ésta atañe: la promoción, la prevención, los cuidados… más allá de la atención sanitaria.

Habiendo acotado ya el concepto salud, debo decir que aunque es verdad que tanto Naciones Unidas como la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconocen como derecho, no se trata de uno reconocido de manera legal y del que se pueda exigir su complimiento. No está en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, lamentablemente. A pesar de ello, hay una tendencia generalizada, a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el marco de Naciones Unidas, a encaminarnos hacia el total reconocimiento de este derecho, pero de momento no está siendo muy efectiva. Porque documentos y compromisos hay muchos, pero en la práctica no se aplican. Como en otros grandes temas de la agenda internacional, no es ‘caridad’, es ‘justicia’ de lo que estamos hablando.

P: Entonces, ¿los organismos internacionales como la OMS no están haciendo el trabajo necesario para reconocer el Derecho a la Salud?

R: La OMS es una organización intergubernamental, de Naciones Unidas, financiada por los Estados miembro, por los gobiernos. Y desgraciadamente estamos en la era de nacionalismos extremos, capitalismos sin reglas que no quieren que haya límites a su capacidad de maximizar el beneficio. Los organismos internacionales son presa de este contexto.

La OMS hace lo que puede y lo que le dejan hacer. Es importante reforzar su discurso, porque en particular en el sector salud, éste es más positivo y progresivo que las políticas dominantes a nivel mundial. Tiene una intención, son coherentes con la perspectiva del derecho a la salud, el impulso de la Atención Primaria de Salud. El discurso lo tienen. Es a los gobiernos a los que hay que mirar y cuestionar su apuesta por la salud.

P: ¿Hasta qué punto es importante el trabajo de las organizaciones que trabajan por el Derecho a la Salud? ¿Están haciendo un trabajo que debería corresponder a los gobiernos?

R: Creo que la salud debería ser un Derecho Humano fundamental, reconocido y blindado en las constituciones nacionales, de obligado cumplimiento, exigible en instancias judiciales y a todos los niveles. Pero la realidad no es así en gran parte del mundo; incluso en España estamos retrocediendo en el reconocimiento de este derecho.

En este escenario es imprescindible el trabajo de la sociedad civil y las ONG como Anesvad para poner el tema en la agenda internacional. Hay que impulsar la función social de las ONG para crear un discurso crítico y alternativo a las políticas actuales.

Las ONG tienen que sustentarse en dos patas: por un lado la intervención (como testigo, y apoyando y dando voz a las personas enfermas) y por otro la denuncia de las causas estructurales de esas situaciones de pobreza y dificultad de acceso a la salud. Es algo que siempre se ha dicho, pero en la práctica no se ha hecho; y la labor no sólo debe ser de denuncia, sino también de articulación de un discurso propositivo. Vamos a contribuir cada uno en nuestro sector, siendo capaces de establecer las alianzas necesarias para influenciar y cambiar el actual orden de las cosas.

P: ¿Cómo crees que podrían mejorase los sistemas sanitarios de África subshariana, la región donde Anesvad interviene (y donde las ETD tienen mayor presencia)?

R: Hay que reforzar los sistemas públicos de salud, muy especialmente (como dice la OMS) la Atención Primaria de Salud y la Salud Pública, que son los pilares que garantizan la salud de las personas en un porcentaje elevadísimo (el 80-90% de las necesidades de una persona en su vida).

Es importante hacer un matiz sobre los sistemas públicos: entendemos que son públicos en cuanto a su financiación, liderazgo, regulación, dirección estratégica… lo sustantivo. Pero la provisión de los servicios depende de las circunstancias concretas de cada país. Y en general, en los países africanos los actores que proveen asistencia sanitaria son muy variados, hay muchos privados pero sin ánimo de lucro. Hablo de organizaciones como Anesvad, que deben complementar y colaborar con los sistemas públicos para mejorar la salud de la gente, especialmente de los más vulnerables.

P: Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible es lograr la Cobertura Sanitaria Universal (que promueve una vida más saludable para todos mediante la inversión en los sistemas sanitarios). Pero, tal y como denuncia el ‘Informe 2018 sobre la Salud en la Cooperación al Desarrollo’ estamos muy lejos de conseguirla: cerca de la mitad de la población mundial carece de acceso integral a servicios sanitarios básicos y existe una enorme falta de equidad entre la salud de las personas y las regiones del planeta. ¿Crees que este tema tiene el peso suficiente en la agenda internacional del desarrollo sostenible?

R: No, evidentemente. No hay más que ver las cifras: en España un 70% de disminución de gasto en cooperación debido a los recortes en los últimos diez años. Y a pesar del incremento experimentado recientemente, estamos aún en un 0,19% (respecto al PIB) de ayuda a desarrollo. Los países europeos de nuestro entorno están en un 0,49%. Muy lejos todos del 0,7%, que se plantea como meta. Además, hay que decir que se inflan las cifras, ya que se contabilizan como ayuda al desarrollo gastos que no lo son. En general el sector salud no tiene el peso que debería. En España es el 2,56%; en el conjunto europeo cerca de un 3%, muy lejos de nuevo de lo que deberíamos.

Me gustaría que nos cuestionáramos ideológicamente el rumbo que llevamos. Por ejemplo, se toma el crecimiento económico como indicador ideal para comprobar la evolución de una sociedad. Y el PIB como indicador del desarrollo. En ambos casos estamos equivocándonos. Ya hace años que se viene exigiendo (sin reflejo todavía en las agendas internacionales) que se deben buscar otros índices (felicidad humana, Índice de Desarrollo Humano…). Los que se están utilizando no responden a la realidad de la vida de la gente.

Hay que poner en cuestión los parámetros fundamentales que pretenden medir cómo se desarrollan las comunidades. Hay una serie de factores que no se están midiendo: el concepto de seguridad integral: alimentaria, sanitaria, acceso a una vivienda digna, a bienes básicos… Establecer una combinación completa.

P: ¿Cómo se puede luchar contra las desigualdades sanitarias en zonas como el África subsahariana?

R: La lucha contra las desigualdades sanitarias no se puede aislar de la lucha contra la desigualdad en general, algo en lo que Anesvad ya trabaja por su interpretación de la salud y los determinantes sociales de la salud, que van más allá de los aspectos sanitarios: facilidades económicas, empoderamiento, educación o distribución equitativa de recursos.

Deberíamos tratar de garantizar la promoción de la salud, la protección y los cuidados asociados. Para ello es importante asociar estrategias de salud a las políticas nacionales. Habría que realizar una evaluación del impacto en salud de estas políticas: que en todos los grandes proyectos de un gobierno se evalúe el impacto que tienen sobre la salud humana.

P: El Informe también incide en que salud e igualdad de género están fuertemente vinculadas, algo que mucha gente desconoce. Por ejemplo, muchas mujeres dependen de la voluntad de los hombres para poder acceder al sistema sanitario. ¿Qué medidas, qué políticas socio-sanitarias se pueden tomar para favorecer la participación femenina en la toma de decisiones?

R: Asumir políticas constructivas de igualdad y de educación. Y fomentar un cambio de mentalidad. Están arraigadas concepciones culturales que hay que cambiar.

Hay que destacar socialmente el fortalecimiento y reconocimiento de la mujer en el tema de la salud. La mujer tiene un papel importantísimo en las familias y las comunidades africanas, en su bienestar; hay que reconocer ese papel.

En todas partes (también en los países en desarrollo) la mujer está tomando las riendas. Es un movimiento que no se va a poder parar, lo que es fantástico. Tal vez la mujer no ha llegado aún a ocupar espacios en la planificación y dirección estratégica de la salud, pero en la provisión de servicios sanitarios sí. Y poco a poco se va a ir llegando a otros niveles, seguro.

P: Tienes una amplia trayectoria internacional y de colaboración con organizaciones del sector. ¿Qué crees que puede aportar tu experiencia y visión a Anesvad?

R: Espero aportar mi experiencia en sistemas de salud y gestión sanitaria, que he desarrollado a nivel local, nacional, y global. También en cooperación sanitaria internacional, un campo en el que me he desarrollado profesionalmente. Pero sobre todo, quisiera contribuir a través de mi visión y perspectiva de Salud Pública.

P: ¿Qué imagen de Anesvad crees que posee la sociedad?

R: Desde mi experiencia y percepción personal Anesvad se ve como una organización que trabaja históricamente la lepra y que se está abriendo a otras Enfermedades Tropicales Desatendidas. Una organización que nace en Euskadi, que ha superado momentos difíciles y que está trabajando y apostando por un abordaje integral de la defensa y promoción de la salud como Derecho Humano.

Anesvad y el Ministerio de Salud e Higiene Pública de Costa de Marfil firman un convenio de colaboración

convenio-costa-de-marfilEste acuerdo es el primer paso de una alianza que permitirá combatir las Enfermedades Tropicales Desatendidas en el país los cinco próximos años.

Anesvad entra de lleno a luchar contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) en Costa de Marfil gracias al convenio que la entidad acaba de firmar con el Ministerio de Salud e Higiene Pública de aquel país.

Una delegación de la organización, formada por el director general, Iñigo Lasa, y la coordinadora país para Costa de Marfil, Eguzkiñe Muñoz, se reunió ayer con el ministro de sanidad marfileño, Dr. Aka Aouelé, para rubricar el acuerdo que define las modalidades de colaboración entre ambas entidades en el marco de la lucha contra las ETD en el país subsahariano.

Este convenio, que tiene una duración de cinco años, enmarcará los futuros acuerdos de colaboración que tomarán forma de proyectos.

Proyecto piloto

El primero de los proyectos que alumbrará este convenio ya está establecido y se desarrollará en un plazo de 26 meses, tiempo en el que se espera alcanzar los siguientes objetivos:

  • Establecer de un sistema de sensibilización y detección de casos utilizando un enfoque integrado para el control y detección temprana de ETD de manifestación cutánea: úlcera de Buruli, lepra y pian.
  • Garantizar una atención general efectiva y de calidad para las personas afectadas (titulares de derechos) por estas ETD, así como por otras dermatosis detectadas por el sistema de detección temprana.
  • Fortalecer la promoción, la coordinación, el monitoreo, la evaluación y la vigilancia de las ETD de manifestación cutánea.

El importe de este primer proyecto es de 2.368.844 euros, de los que Anesvad aportará el 56%: 1.330.744 euros. Se trata de un primer e importantísimo programa dentro del marco de colaboracion que establece el recién firmado convenio con el que esperamos arrancar una carrera de fondo que nos permita poner en marcha muchos otros en coordinación con los diferentes actores clave del país (centros especializados, laboratorios, agrupaciones de la sociedad civil).

El fin último es poder ayudar a muchas personas afectadas por ETD en Costa de Marfil, como se hará con este proyecto piloto entre cuyos beneficiarios destaca la población infantil (menores de 15 años), que representa el 48% de los nuevos casos de úlcera de Buruli detectados en 2017 y el 9% de los nuevos casos de lepra.

(*Fotografía: Ministerio de Salud e Higiene Pública de Costa de Marfil)

Anesvad y Caostica inauguran ‘Nfoni/Islada’, una exposición fotográfica de Elssie Ansareo sobre las mujeres trabajadoras del África subsahariana

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Anesvad y la asociación Caostica han inaugurado esta tarde en el Euskal Museoa-Museo Vasco de Bilbao la exposición ‘Nfoni/Islada’ de la fotógrafa Elssie Ansareo. Con ella se pretende dar voz a un colectivo invisible para gran parte de la sociedad: el de las mujeres trabajadoras del África subsahariana.

Con este fin se recoge el trabajo realizado por Ansareo documentando la labor de Anesvad durante los dos últimos años en Ghana y Benín, dos de los países donde la ONG bilbaína desarrolla sus proyectos de cooperación. La exposición, compuesta por una serie de fotografías en blanco y negro, pone el foco en la labor del colectivo femenino en algunas de las zonas rurales más remotas de estos países, en las que la población carece de los servicios más elementales como acceso a agua potable o instalaciones sanitarias de calidad, y se plantea como un reconocimiento a su rol como vertebradoras e impulsoras de estas sociedades.

“Reflejo” es una de las palabras que mejor definen la muestra. Tanto por el nombre de la misma (nfoni e islada significan precisamente reflejo en twi -dialecto ghanés- e euskera respectivamente) como porque con ella se quiere “reflejar la otra cara del espejo o del objetivo que no quisiéramos ver, pero que es parte de nuestra realidad”, tal y como señala la comisaria de la exposición, Itxaso Mendiluze.

En la presentación, Ansareo ha destacado que “esta exposición supone mi primer trabajo documental, un giro profesional del que me siento muy orgullosa porque me permite presentar realidades desconocidas, que existen y merecen ser visibles”. Sobre la relevancia de la obra, la artista ha comentado que “mi mayor inquietud ha sido plasmar en ella la generosidad de las personas que he fotografiado, mostrar sus vidas, y reflejar las emociones que comparten conmigo cuando me las encuentro en los lugares más remotos”. Por eso se muestra orgullosa de haber podido ser “la intermediaria entre dos realidades de un mismo mundo”.

La muestra estará abierta al público en el Euskal Museoa-Museo Vasco de Bilbao hasta el próximo 31 de marzo, en horario de 10h. a 19h. los lunes, miércoles, jueves y viernes. Los sábados se podrá visitar de 10h. a 13.30. y de 16h. a 19h. y los domingos de 10h. a 14h.

Festival ‘Gizazinea’

La exposición se enmarca dentro de las actividades de la IX edición del festival ‘Gizazinea’, unas jornadas de carácter educativo que aúnan la educación en valores y los derechos humanos con la creación artística.

Organizado por la asociación Caostica, pretende acercar al público diversas realidades sociales y humanas, fomentando la reflexión y el coloquio de los asistentes con los autores de obras que versan sobre temas como la  cooperación, los conflictos internacionales, la pobreza o la crisis económica, entre otros temas. La programación del festival puede consultarse en www.caostica.com/gizazinea/.

Siete años de la Declaración de Londres sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas

ghana0718fi_3El pasado 30 de enero de 2019 se cumplieron siete años de la Declaración de Londres sobre Enfermedades Tropicales Desatendidas, uno de los compromisos internacionales sobre salud más ambiciosos jamás anunciados, creado para ayudar a más de mil millones y medio de personas afectadas por las ETD. Firmada por una gran variedad de organizaciones, gobiernos, compañías, entidades y activistas, la Declaración se comprometía a:

  • Sostener y extender programas para combatir diez ETD clave, movilizando medicamentos cuando fuera necesario.
  • Buscar e investigar la próxima generación de tratamientos para las ETD.
  • Mejorar la colaboración en la lucha contra las ETD a nivel nacional e internacional.
  • Proporcionar actualizaciones periódicas sobre el progreso en el logro de los objetivos y la identificación de las brechas.

“Hace diez años sólo podíamos soñar con cosas que damos por sentado hoy”, asegura al respecto la profesora Gail Davey, epidemióloga de salud global. Algo que comparten muchos expertos y organizaciones como Anesvad, involucradas en la lucha contra las enfermedades olvidadas.

La Declaración de Londres dio prioridad a diez ETD, y fue clave que se pudieran incorporaron a los compromisos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, adoptada en septiembre de 2015, que señala el año 2030 como meta “para poner fin a las epidemias de sida, tuberculosis, malaria y ETD, y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles“.

Los últimos siete años han alentado a otros actores internacionales a asumir la causa de la la lucha contra las ETD como la lepra, el pian o la úlcera de Buruli. Así, en diciembre de 2014 los países africanos firmaron el Compromiso de Addis Abeba sobre las ETD, animándose a aumentar la inversión nacional en la lucha contra ellas, trabajar en su eliminación y fortalecer sus sistemas de salud generales.

Han sido siete años de lucha conjunta; siete años que suponen un impulso para seguir trabajando para erradicar las ETD (que según los últimos datos afectan a cerca de 1.600 millones de personas en el mundo). Se necesita más inversión, mayor compromiso, más sensibilización, mejores políticas sanitarias… aunque hay mucho que celebrar en este aniversario, y la situación actual es mejor que en 2011, queda mucho trabajo por hacer.

Nueva edición de los Premios Anesvad

3ª Edición Premios Anesvad

 

Un año más, abrimos convocatoria para la III Edición de los Premios Solidarios de Anesvad. Este año es un año especial: cumplimos 50 años y queremos seguir reconociendo la labor de aquellas entidades no lucrativas que contribuyen a mejorar la salud y la vida de las personas más vulnerables de África Subsahariana.

Esta tercera edición presenta importantes novedades centradas en poder mejorar el impacto de los trabajos premiados. Seguimos manteniendo las tres categorías – emprender, innovar, perseverar- pero solo hay un premiado en cada una de ellas. Cada premio estará dotado de 25.000€ y con motivo del 50 aniversario, se otorgará un Premio Honorifico.

El plazo para presentar las candidaturas está abierto hasta el 14 de julio. Además, para facilitar y mejorar el proceso, las entidades que quieran presentarse lo pueden hacer a través de nuestro formulario online. Para ello, pueden consultar las bases en nuestra web, donde podrán encontrar toda la información necesaria para poder hacerlo.

Las propuestas serán evaluadas por un jurado formado por profesionales y entidades que trabajan en la cooperación con África, la promoción de la salud y los Derechos Humanos. El próximo 29 de octubre se conocerán las entidades premiadas en una entrega de premios que se celebrará en el Museo Guggenheim de Bilbao.

Más información en: http://www.anesvad.org/es/premios/

elcorreo.com

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