CAMPAMENTOS DE VERANO DE ASEBI Erlantz Bilbao: “Comprobar que con ayuda puntual puedo desenvolverme por mí mismo, me gratifica enormemente”

EL CAMPAMENTO DE ESTE AÑO TENDRÁ LUGAR EN HUESCA, DEL 17 AL 24 DE JUNIO.
Pensando en la integración y en el desarrollo personal, familiar y social de las personas de la Asociación de Espina Bífida e Hidrocefalia, ASEBI desarrolla una variada oferta de actividades de ocio, lúdicas y culturales a lo largo del año que se complementan con programas educativos y espacios de formación e información. Una de las actividades más importantes es el campamento de verano, que se viene organizando desde el 2004, en el que una veintena de personas afectadas disfrutan de unos días de actividades, diversión y aprendizaje constante. Todo ello contribuye a mejorar la autoestima y la calidad de vida de las personas afectadas repercutiendo positivamente en su autonomía. Este año, la Asociación ha organizado un campamento que tendrá como destino la localidad de Isin (Huesca) y que tendrá lugar del 17 al 24 del mes de Junio. Conoceremos más de cerca esta actividad de la mano de Erlantz Bilbao.

¿Desde cuándo participas en el Ocio vacacional propuesto por ASEBI?

Desde el año 2005, en el que fuimos a Jaén. El primer año, en el que fueron a Cádiz, no me apetecía mucho ir ya que estaba acostumbrado a mis vacaciones en el camping de la localidad cántabra de Isla y cuando me enteré de que se había organizado un campamento a Cádiz pensé: ¿Para qué me voy a ir hasta la otra punta de España si aquí hay gente con la que me divierto? Sin embargo, el segundo año mis padres me recomendaron que fuese al campamento para hacer algo distinto que además me daría la oportunidad de conocer a más personas. ¡Me lo pasé muy bien! y desde entonces cuento los días que faltan para que llegue el campamento.

Veo que eres un incondicional de los campamentos ¿Cuál es tu mejor recuerdo?

Tengo muy buen recuerdo de la primera noche en Jaén en la que estuvimos tomando limonada y bailando pero el mejor recuerdo sin duda alguna, sería la última noche del campamento de la Cinglera. Lo que realmente hizo posible que ese sea uno de mis mejores recuerdos fue el ambiente que hubo. En primer lugar, antes de empezar la fiesta una de las trabajadoras del albergue leyó una especie de carta que estaba escrita por todos los monitores. En la carta nos dijo, que habíamos dejado huella y que teníamos las puertas abiertas para volver cuando quisiéramos, por lo que fue un momento muy emocionante. Después hicimos una merendola con cosas que previamente habíamos preparado. Más tarde, estuvimos un buen rato cantando con un karaoke y finalmente, estuvimos cantando canciones en euskera y catalán todos juntos hasta la hora del desayuno. En fin, una noche estupenda.

¿Tienes algún recuerdo no tan bueno?

Sin duda, cuando me puse enfermo en el campamento de Madrid. No fue la primera ni la última vez que me pasó pero sí la más grave y la prueba es que me tuvieron que ingresar. Dejar un campamento en el que me lo estaba pasando tan bien me dio una pena enorme. Pero bueno, ¡Espero que no me pase más veces!

Os juntáis una media de 20 jóvenes ¿Cómo son las relaciones entre los que participáis?

En general, muy buenas. A medida que van pasando los días, lógicamente el cansancio se va acumulando y eso a veces da lugar a pequeños desencuentros entre nosotros pero normalmente son cosas normales en la convivencia y que hablando se solucionan y se queda en una anécdota. En general, intentamos integrarnos con las personas que asisten al campamento. Hasta hace un año, coincidíamos con gente de toda España y era una buena ocasión para conocer a personas de otras comunidades autónomas. Hay un gran compañerismo muy grande entre nosotros y aunque ya nos conozcamos de hace mucho tiempo y muchos de nosotros nos veamos muchas veces durante el año siempre es (por lo menos, en mi opinión) agradable volver a ver a la gente y compartir experiencias que nos hayan ocurrido. La prueba de ese compañerismo la vi, sobre todo, en los primeros campamentos, en los que íbamos gente de todo el estado. Tuve la experiencia de estar con monitores y monitoras de una determinada comunidad que ayudaban a los de otra, fue vivir una experiencia de compañerismo y compartir todo, muy importante.

Entre todas las personas que vais seguro que surge algún ligue, ¿no?

Ligar, ligar… como tal todavía no…. alguna amiga si, algún tonteo sano también. Entre nosotros más de uno ya ha encontrado pareja en algún campamento y hoy en día siguen siendo novios. Me acuerdo de un caso en el campamento de León en el que dos se empezaron a gustar, pero ellos lo negaron hasta que fue evidente. Desde entonces siguen de novios.

A nivel personal ¿Qué te aporta esta actividad?

Muchas cosas. La más importante, que con alguna ayuda puntual puedo desenvolverme por mí mismo, lo que aporta una gratificación personal enorme. Por otra parte me da la oportunidad de desarrollar habilidades y técnicas para poder realizar de forma autónoma aspectos de la vida cotidiana. Sirve para reencontrarme y relacionarme con personas con la que el resto del año no suelo estar.

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