TERMINANDO BIEN


Llegue al piso de inserción a mediados de verano. Fue una época de incertidumbre ante lo desconocido, de integrarme en el piso como uno más; etapa para poner en práctica todo lo aprendido en Acogida.

En Inserción es fundamental la autonomía personal en todos los ámbitos; la organización del día a día, el tiempo libre, los fines de semana. Además son momentos para hacer trámites personales: citas médicas, solicitud de la RGI para ser autónomo económicamente. También para empezar a ser parte del piso, aportando mi granito de arena en la convivencia del día a día. Al principio todo se hace cuesta arriba, complicado; pero poco a poco haciendo las cosas bien, aunque muchas veces cuesta, con ganas y optimismo, las cosas salen bien.

Yo personalmente he tenido momentos de todo tipo; al principio con miedo a lo desconocido, muchas veces por mi estado de salud con pocas ganas de hacer las cosas; pero obligándome he conseguido hacer lo que debía y yo creo que lo he hecho bien, a pesar de haber metido alguna vez la pata. Con ayuda del equipo y de los compañeros he salido de mi malestar y he conseguido remontar las cosas. He tenido momentos duros, pero veo positivo pasar por momentos de todo tipo, también por difíciles, porque esto te hace aprender de los errores.

La convivencia con los compañeros no es fácil. Uno tiene momentos para todo, momentos malos, buenos y regulares. Muchas veces uno tiene el sentimiento de que todo va mal, que es un desastre en todos los ámbitos; entonces se mezclan sentimientos de todo tipo: apatía, dejadez, culpa… y a veces uno se siente incapaz de cambiar, es duro. Pero con el apoyo del equipo, de los compañeros y de la familia, uno puede superar este estado de malestar que no te deja avanzar. Cuando uno se deja ayudar, las cosas empiezan a funcionar bien. La estabilidad te la da el tiempo. El hacer lo que más conviene en cada momento tiene premio.

No puedes recrearte en el malestar, esto te puedo llevar a hacer cosas de las que luego te puedas arrepentir. Con los compañeros siempre hay diferencias y no siempre se está de acuerdo; sin embargo, hay que hacer lo mejor para la convivencia, esto está por encima de uno mismo. Hay que cuidar el entorno en el que estás día a día, en el que vives. Apoyándonos unos a otros todo funciona mejor. Mi paso por el piso ha sido bueno, lo veo positivo, me ha ayudado mucho y me llevo muchas cosas: personales, de convivencia y de relación con mis compañeros, el no bajar la guardia, me ha hecho prosperar como persona, veo mejor las cosas que cuando llegue, soy un poco más humano, he crecido como persona y puedo ponerme en el pellejo de los demás, cuando otra persona lo pasa mal, sé que puedo ayudarle en lo que este en mi mano.

A nivel profesional l@s educadores/as me han ayudado mucho en mis momentos malos, me han acompañado sin dejarme ni un momento. Así el camino es más fácil, aunque yo soy un poco cabezón, pero he tratado de hacer lo que me han aconsejado cuando he estado mal. Por mi parte tengo que agradecer que haya un recurso como este. Es la primera vez, de tres veces, que he terminado bien la estancia en un piso como éste. Estoy orgulloso, nunca lo hubiera esperado; cuando entré, nunca pensé dónde/cómo terminaría. Estoy contento de mi paso por este piso; si un@ quiere, se está muy bien, SÓLO HAY QUE QUERER.

Fdo.: una persona usuaria de la Vivienda de Media Intensidad (INSERCIÓN) De Caritas Diocesana de Bilbao

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