ÉRASE UNA VEZ…

Unas personas que sienten una inquietud por los problemas de su entorno. Se reúnen, comparten sus preocupaciones, sus ideas. Buscan la manera para colaborar para poder ser parte de las posibles soluciones, se organizan y nace un proyecto.

Este proyecto, nació y se gestó desde el espíritu del voluntariado. Actualmente se sustenta en El Área de Adicciones,  con vocación de ayudar de acompañar, de
romper la indiferencia con la que tantas veces miramos los problemas de los demás.

Y es que el voluntariado es tiempo de afecto, de utopía. Por eso ante la percepción generalizada de incertidumbre, cuando las dificultades del día a día parecen alejar la utopía de manera irremediable, nada nos acerca tanto a ella como las personas voluntarias.

Una persona voluntaria puede definirse como aquella que por elección propia, dedica una parte de su tiempo a la acción solidaria, altruista sin recibir remuneración por ello. Son personas entregadas y desinteresadas, que desde la gratuidad y la solidaridad se han próximas a las diferentes problemáticas de la sociedad.

Para Cáritas, el voluntariado es esencial e imprescindible, es el motor de la organización pus sin ella se perdería el sentido de la comunidad.

Desde el Área de Adicciones de Cáritas queremos agradecer la implicación a todas las personas que han sido y son voluntarias de algunos de nuestros proyectos.

Muchas gracias a todas las personas que aportando un grano de arena de su propia vida consiguen cambiar la vida de los demás.

 

RECORRIDO VITAL

A principios del mes de Junio de 2014 se presenta en la puerta del centro un hombre de 36 años, en situación de calle y con un estado físico de grave deterioro.

Tras realizar entrevista comprobamos que es una persona que lleva más de año y medio continuado en la calle, con estancias puntuales en diferentes dispositivos residenciales de
urgencia en Bilbao, pero de los cuales en este momento se encuentra expulsado.

No percibe ningún tipo de ayuda económica, carece de tratamiento tanto psiquiátrico como de salud general y tampoco tiene en regla la documentación pertinente ( DNI, TIS, etc..)

Durante los primeros meses establecemos con él un vínculo de confianza posibilitando que pueda acudir al centro a pernoctar diariamente, y así poder cenar, ducharse, lavar la ropa y recibir atención de enfermería.

Le ponemos en contacto con un centro de tratamiento para retomar su medicación y poder administrársela desde el centro garantizando así una correcta toma de la misma.

Así mismo, procedemos a empadronarle en el centro para poder comenzar a solicitar algún tipo de ayuda económica que permita iniciar un proceso de inserción.

Conseguimos también coordinarnos con un centro de día para que pueda acudir durante el día a realizar cursos y talleres y mantenerse así ocupado, evitando que sus consumos sean elevados.

A finales de enero conseguimos que acceda a acudir a la Unidad de Desintoxicación de Galdakano para abandonar totalmente el consumo de sustancias.

Paralelamente hablamos con el servicio de Diputación de centros residenciales para conseguirle una plaza de larga estancia a su salida de Galdakano.

Hoy en día (10 meses después), esta persona se encuentra en un piso de inserción, su estado de salud está controlado y normalizado, ha sido perceptor de RGI hasta que ha comenzado a trabajar en hostelería hace 20 días, tiene toda su documentación en regla y ha resuelto varios temas judiciales que tenía pendientes y ha retomado el contacto con un hermano y su madre (relación que era inexistente cuando comenzó a venir al centro).

Se entiende que en este momento su situación es de inserción y ha conseguido salir de los criterios de “grave exclusión”.

CIERRA LOS OJOS

En el tiempo que llevo haciendo las prácticas en el Centro de Noche Hontza de Caritas Bilbao, he escuchado testimonios personales sobre la situación en la que están las personas por culpa de la droga. Para algunos los culpables serán ellos mismos, para mí no, creo que las personas ven la droga como una vía de salida a los problemas cotidianos y que empiezan con ella creyendo que van a poder controlarlo, hasta que llega un día en el que ven que no es posible pero ya es tarde y no pueden volver atrás.

Hay muchas definiciones sobre las drogas, la que más me gusta a mí es la que me dio una persona que ha visto su vida oscurecerse a causa de éstas, para él la droga era sentirse como un caballo con alas que estaba atado: por una parte, se sentía libre y con ambición de comerse el mundo; por otra parte, estaba atado a una adicción que no le dejaba ser del todo feliz.

Una persona que ha sido adicta, es adicta toda su vida porque siempre verá la droga con miedo, con miedo de volver a caer. Su vida se convierte en una carrera a contrarreloj donde deben convivir con la sombra de las drogas que siempre les parecerá tentadora.

Creo que la canción “Cierra los ojos” de Melendi refleja muy bien todo esto, él es una persona que salió de las drogas pero se sigue considerando adicta porque vive con miedo de recaer. Esta canción es un testimonio más, como los que escucho en el centro, de una persona que empezó en las drogas como él dice: “cuando apenas era un niño entregándome dos alas pa´volar, yo firme sin leer la letra pequeña donde ponía la hostia que me iba a pegar”, refleja a la perfección lo que hace la droga y lo que te hace sentir que aunque parezca al principio todo bueno, sin dudar, es un arma blanca más dañina que ninguna de metal.

https://www.youtube.com/watch?v=W1EV5l0CDl8

J.

PAGASARRI 26 AÑOS DESPUES………

Soy un hombre nacido en el 73, en un barrio obrero de Bizkaia muy castigado por la droga.

Desde muy joven empecé a fumar tabaco y hachís, tabaco con seis años lo probé y el hachís con 12 años.

En 1988, el 1 de enero, noche vieja, probé la heroína y me gustó. Luego seguí probando la cocaína y el speed, y el LSD, pastillas éxtasis, micro puntos = LSD más fuerte, y otras muchas sustancias.

Bueno, con 25 años probé los chutes de cocaína y me gustaba. Me estuve pinchando tres o cuatro años, pero yo no sabía pincharme. Me tenían que pinchar, y por pincharme me pegaron la hepatitis C, y eso que yo lo hacía con jeringuillas nuevas, pero en un descuido me cambiaron la jeringuilla y me la pegaron.

Ahora con casi 42 años tengo: Hepatitis C, me han diagnosticado un trastorno psicótico no especificado, depresiones recurrentes, deterioro cognitivo, y otras muchas secuelas derivadas del consumo.

Tenía a mi difunta madre con esclerosis múltiple. Tuve que estar cuidándola, con mi padre, unos veintidós años. Se murió hace ocho años.

He pasado por cinco centros. Uribe Kosta, Proyecto Hombre en el 96 (fue el primer centro; entré con 23 años todo enganchado a la heroína), luego estuve en Agiantza un año y medio, en Novia Salcedo llevo casi diez años y en el Centro de día que estoy ahora, en Bizitegi, llevo veintiún meses.

He sufrido mucho con mi madre, con la droga . He sobrevivido de milagro, después de tantas desgracias ahora estoy en el buen camino. No me estoy drogando. Llevo desde el catorce de agosto sin drogarme. Solo fumo quince cigarrillos al día. Me ducho todos los días, cosa que no hacía antes. Me cambio de muda todos los días y me lavo los dientes cuatro veces o cinco al día, cosa que tampoco hacía antes.

He cambiado. Estoy en un piso de Acogida de Caritas y Diputación. Me tratan bien. Yo me estoy esforzando y parece que va la cosa bien porque yo con las depresiones no salía de casa en ocho o diez años. Solo salía para bajar a pillar o bajar a mi perra pero no tenía ambiente social, todos mis amigos se han muerto por la droga, el sida o suicidios o cirrosis. Soy un superviviente y espero que esta sea la definitiva.

Yo se que la toxicomanía es para toda la vida y tendré que estar atento todos los días de mi vida si no quiero volverá caer, que yo no quiero, pero aún así la gente cae. No voy a andar con gente negativa, voy a intentar ir al monte o a alguna escuela de salidas de monte fáciles para conocer gente positiva.

Con mi educadora del piso fui al Pagasarri. Yo pensaba que no iba a subir nada porque desde 1988 no subía, y subí. Tarde setenta minutos de reloj en subir y anduvimos diecisiete kilómetros aproximadamente. Me veo bien, contento conmigo mismo. En la piscina buceo y aguando veintidós segundos bajo el agua. En el Centro al que voy hacemos un montón de actividades. Está muy bien. Y en el piso cocinamos y hacemos responsabilidades.

He cambiado mucho. No quiero ser un toxicómano toda mi vida. Quiero ser yo mismo. Sin ataduras ni cadenas que me obliguen a hacer cosas que no quiero. Estoy seguro esta es la definitiva, aunque nunca se puede decir de esta agua no beberé, pero yo creo que si porque tengo más años, más experiencia y más vida, y estoy asqueado de toda la clase de droga.

Con esto quiero decir que si he sido capaz de ir al Pagasarri después de 26 años, voy a poder con todo, y dar este mensaje a la gente que quiere dejar la droga: Lo primero es querer y lo segundo dejarte ayudar y lo tercero, personalidad y saber decir que no. No estar con gente negativa y luchar día a día. Para la gente que quiere hacer algo con su vida y que está hasta las narices de la droga, que se deje ayudar y que ponga de su parte, pero para llegar a este punto tiene que sentir que te da asco la droga, querer de verdad y haberlas pasado muy mal para valorar la vida tal y como es.

Y sin más, espero que cojáis mis consejos. Si con esto ayudo a personas a tomar la decisión de salir de la droga contento me quedo, porque todos somos humanos y nos equivocamos, y de las equivocaciones y errores se aprende. Con cariño.

Anónimo

EL PRIMER AÑO EN ASTRABUDUA

 

El 3 de octubre el Piso de Insercion del Área de Adicciones de Cáritas se trasladó a Astrabudua, junto a la Parroquia.

Hace ya casi un año que nos vieron llegar a Astrabudua las grúas de la ría y la Virgen del patio o viceversa…; sin duda fecha para recordar y para celebrar por la acogida recibida tanto del pueblo como de la comunidad parroquial, así como por la ilusión y el trabajo hecho por los que en esta casa vivimos y convivimos para tener una vida mejor.

Si echamos la mirada atrás hay  que reconocer que  salimos de Bilbao con pena; allí dejábamos el bullicio de la capital y la proximidad a los recursos, y el recuerdo de lo aprendido durante esos años y de las personas con las que lo aprendimos… Pero los compañeros/as del piso de acogida necesitaban más que un piso, necesitaban un hogar… y sabíamos que aquel era su sitio.

Así que nos instalamos en Astrabudua, la acogida de este pueblo con tanta identidad hizo que la pena se convirtiera en alegría e ilusiones renovadas… empezamos a soñar y a visualizar lo que podíamos ser en Astrabudua, y a construir otra nueva realidad en un lugar diferente. Comenzaba otra etapa para el Piso de Inserción.

LUCHA DE GIGANTES

 

Lucha de gigantes

Convierte,

El aire en gas natural

Un duelo salvaje

Advierte,

Lo cerca que ando de entrar

En un mundo descomunal

Siento mi fragilidad.

Vaya pesadilla

Corriendo,

Con una bestia detrás

Dime que es mentira todo,

Un sueño tonto y no más

Me da miedo la inmensidad

Donde nadie oye mi voz.

Deja de engañar

No quieras ocultar

Que has pasado sin tropezar

Monstruo de papel

No sé contra quien voy

O es que acaso hay alguien más aquí?

Creo en los fantasmas terribles

De algún extraño lugar

Y en mis tonterías

Para hacer tu risa estallar

Deja de engañar

No quieras ocultar

Que has pasado sin tropezar

Monstruo de papel

No sé contra quien voy

O es que acaso hay alguien más aquí?

Deja que pasemos sin miedo.

Antonio Vega

Deja que pasemos sin miedo…pasaste muriendo en vida y moriste solo, lejos, exiliado hasta de ti mismo y de la única manera que pensábamos que podía ser, de la única manera que hubiésemos querido que no fuera…

Monstruo de papel, corriendo con una bestia detrás…corriendo como una bestia hacia el monstruo de papel, corriendo como una bestia hacia el dolor, gritando, huyendo…

Dime que es mentira…dime que no viviste en una mentira, que la mentira no estaba en ti, que mentiste sabiendo que era la única manera de decirnos la verdad, de decirte la verdad.

Porque la único que sabemos es que no estás, que huiste de verdad y para siempre, que te fuiste y habrás escuchado, por fin, tu voz en medio de la inmensidad.

URKIOLA MUCHO MÁS QUE UN PARAJE NATURAL

 

Mi experiencia de la estancia en Urkiola fue muy gratificante, el entorno pleno de belleza natural me permitió disfrutar de mi hobbie preferido, así como conocer a mi compañero fuera del entorno cotidiano.

Cuando llegamos nos recibió al que a la postre resultó ser un excelente anfitrión, él nos deleitó con varios relatos de bonitas historias sobre el paraje en el que nos encontrábamos.

Respecto al tiempo tuvimos casi de todo, una lluvia y niebla que dotaba al entorno de un misticismo único y el último día un sol excelente que nos llenó de alegría para poder contemplar desde lo alto del monte unas vistas excepcionales, así que podría decir que resultó una experiencia muy positiva para mi persona.

Txetxu González

TERMINANDO BIEN


Llegue al piso de inserción a mediados de verano. Fue una época de incertidumbre ante lo desconocido, de integrarme en el piso como uno más; etapa para poner en práctica todo lo aprendido en Acogida.

En Inserción es fundamental la autonomía personal en todos los ámbitos; la organización del día a día, el tiempo libre, los fines de semana. Además son momentos para hacer trámites personales: citas médicas, solicitud de la RGI para ser autónomo económicamente. También para empezar a ser parte del piso, aportando mi granito de arena en la convivencia del día a día. Al principio todo se hace cuesta arriba, complicado; pero poco a poco haciendo las cosas bien, aunque muchas veces cuesta, con ganas y optimismo, las cosas salen bien.

Yo personalmente he tenido momentos de todo tipo; al principio con miedo a lo desconocido, muchas veces por mi estado de salud con pocas ganas de hacer las cosas; pero obligándome he conseguido hacer lo que debía y yo creo que lo he hecho bien, a pesar de haber metido alguna vez la pata. Con ayuda del equipo y de los compañeros he salido de mi malestar y he conseguido remontar las cosas. He tenido momentos duros, pero veo positivo pasar por momentos de todo tipo, también por difíciles, porque esto te hace aprender de los errores.

La convivencia con los compañeros no es fácil. Uno tiene momentos para todo, momentos malos, buenos y regulares. Muchas veces uno tiene el sentimiento de que todo va mal, que es un desastre en todos los ámbitos; entonces se mezclan sentimientos de todo tipo: apatía, dejadez, culpa… y a veces uno se siente incapaz de cambiar, es duro. Pero con el apoyo del equipo, de los compañeros y de la familia, uno puede superar este estado de malestar que no te deja avanzar. Cuando uno se deja ayudar, las cosas empiezan a funcionar bien. La estabilidad te la da el tiempo. El hacer lo que más conviene en cada momento tiene premio.

No puedes recrearte en el malestar, esto te puedo llevar a hacer cosas de las que luego te puedas arrepentir. Con los compañeros siempre hay diferencias y no siempre se está de acuerdo; sin embargo, hay que hacer lo mejor para la convivencia, esto está por encima de uno mismo. Hay que cuidar el entorno en el que estás día a día, en el que vives. Apoyándonos unos a otros todo funciona mejor. Mi paso por el piso ha sido bueno, lo veo positivo, me ha ayudado mucho y me llevo muchas cosas: personales, de convivencia y de relación con mis compañeros, el no bajar la guardia, me ha hecho prosperar como persona, veo mejor las cosas que cuando llegue, soy un poco más humano, he crecido como persona y puedo ponerme en el pellejo de los demás, cuando otra persona lo pasa mal, sé que puedo ayudarle en lo que este en mi mano.

A nivel profesional l@s educadores/as me han ayudado mucho en mis momentos malos, me han acompañado sin dejarme ni un momento. Así el camino es más fácil, aunque yo soy un poco cabezón, pero he tratado de hacer lo que me han aconsejado cuando he estado mal. Por mi parte tengo que agradecer que haya un recurso como este. Es la primera vez, de tres veces, que he terminado bien la estancia en un piso como éste. Estoy orgulloso, nunca lo hubiera esperado; cuando entré, nunca pensé dónde/cómo terminaría. Estoy contento de mi paso por este piso; si un@ quiere, se está muy bien, SÓLO HAY QUE QUERER.

Fdo.: una persona usuaria de la Vivienda de Media Intensidad (INSERCIÓN) De Caritas Diocesana de Bilbao

LA CASA DE MI VIDA (Jesús 2013)

Me encontré sumergido en un sueño de dolor, de silencio y de frío. Me encontré en el abismo visitando las almas muertas que no ven la luz del día. Me encontré acunado en un sueño profundo, con su canto de sirenas embrujaban mi alma.

Cuando mi cuerpo cansado, mi voz acallada y mis heridas raíces vieron su imagen en el espejo, no vieron a un hombre vieron a un niño llorando. Y emprendí el viaje. Encontré en la espesura de un bosque tenebroso una casa en un claro. Penetré en su interior en busca de descanso y cobijo.

Encontré un fuego encendido y alimentando el fuego, gentes de corazones abiertos, gentes que arrojaban al fuego a modo de sortilegios, sus penas y sus dolores. ¿Dónde estoy? Pregunté. Estás en la CASA de la VIDA. Es la casa que abrirá, si tú quieres, el cofre de tus sueños, de tus secretos, de tus fantasmas.

(Anónimo)

MANOS A LA OBRA

Siempre hay un trabajo pendiente, una tarea que va pasando el tiempo y no haces, que todos los días te acuerdas de que tienes que ponerte manos a la obra pero la aparcas. A menudo es el orden de ese cajón que te molesta cuando lo abres pero que no te impide seguir metiendo cosas en otros cajones. Lo abres, lo miras y lo cierras inmediatamente. Haces como que no existe, que no está ahí, que no lo has visto, pero…

En nuestro piso, teníamos ese cajón pero en forma de habitación; era nuestra habitación desastre llena de trastos inservibles: dos neveras, cortinas, ordenadores inservibles y mucha vida pasada de este piso de Otxarkoaga. Nos pusimos los guantes y empezamos a ordenar, tirar y sobre todo investigar de dónde procedía todo lo que nos encontramos. Fue una labor bonita, esa que no te das cuenta hasta que te pones y sobre todo que no saboreas hasta que la terminas.

Y de esta manera le dimos también un aire nuevo al piso, además en todos los sentidos porque reconvertimos nuestra habitación desastre en una sala agradable para fumar, desterrando los “malos humos” del resto del hogar.

Equipo educativo de una de las Viviendas Tuteladas de Alta Intensidad del Área de Adicciones de Caritas Diocesana de Bilbao

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