Sembrando Habilidades para la Vida en Tierra Fértil, Costa Rica

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En Costa Rica existe un grupo musical llamado “Malpaís” que intenta rescatar y destacar las principales características y tradiciones del país a través de su música; en una de sus canciones menciona la frase “Nos falta (…) tierra para sembrar, pero aquí con hidroponía un catre es un lechugal”, haciendo alusión a que a pesar que no se cuente con espacio o recursos suficientes, se buscan los medios necesarios para hacer germinar una semilla hasta en los lugares menos pensados.

Semillas Humanas

Si hablamos de metáforas, quizás la frase anterior es la que mejor puede ejemplificar lo que el Proyecto Tierra Fértil pretende alcanzar, pues su nombre es reflejo de su principal objetivo, ya que éste es un proyecto social y educativo, que busca promover un desarrollo afectivo, personal, social e intelectual, prioritariamente en niños y niñas de la comunidad de Guararí, Heredia; siendo una de las comunidades urbano-marginales del país en donde se presentan altos índices de consumo de drogas, homicidios, violencia, narcotráfico, deserción escolar, entre otras problemáticas sociales.

Dicho Proyecto desarrolla una serie de actividades que pretenden brindar un aprendizaje y formación integral para los niños y niñas, tales como talleres de pintura, literatura, juegos educativos, apoyo escolar, participación en giras socioeducativas, comedor infantil, campañas de salud preventiva y el taller de Habilidades para la Vida; todo lo anterior a partir del apoyo de diversos voluntarios y voluntarias que sábado tras sábado brindan su aporte a esta labor.

El taller de Habilidades para la Vida (HpV) surge a partir de la detección de ciertas necesidades en los niños y niñas de la comunidad a raíz de la zona de vulnerabilidad en la que se encuentran y el poco apoyo o acompañamiento que reciben ante las principales problemáticas sociales que presenta la comunidad y a las cuales se encuentran expuestos a diario.

Todo empezó en un trabajo final

A partir de una propuesta de trabajo final de graduación que abordaba la temática de HpV, desarrollada por Silvia Martínez, una de las voluntarias del Proyecto, se comienza a gestar la idea de implementar dicha metodología con los niños y niñas de la comunidad de Guararí, como una estrategia para que ellos y ellas “construyan actitudes que fortalezcan su autoestima, el aprendizaje, el deseo de superación personal y una visión positiva del mundo”; tal y como lo expresa la misión del Proyecto Tierra Fértil.

De este modo, año tras año, la estrategia va tomando forma y se va consolidando a partir de los logros observados en los niños y niñas que reciben dicho taller. ¿El proceso? Al principio se inició con un solo grupo de aproximadamente 8 niños que tuvieran edades similares (entre 9 y 11 años), los cuales debían matricularse en el taller con el apoyo de sus padres. Actualmente, 7 grupos de niños y niñas han recibido el taller de HpV.

¿Quiénes lo imparten?

El Taller se lleva a cabo con el apoyo de un grupo específico de voluntarios y voluntarias, quienes han recibido el “TransCurso, un espacio para formarnos en Habilidades para la Vida”, impartido por la Fundación EDEX y la Escuela Iberoamericana de Habilidades para la Vida, por lo que ponen en práctica lo aprendido en dicho curso, aunado a las experiencias y conocimientos personales y profesionales de cada uno de ellos.

¿En qué consisten los talleres?

Son 11 sesiones que se desarrollan durante un lapso de dos horas cada una. La primera sesión es un espacio para conocerse mutuamente entre niños y facilitadores, “romper el hielo” y generar los primeros vínculos. Durante las siguientes 10 sesiones se trabajan las 10 HpV, una por sesión, a través, principalmente, de la ludoterapia; es decir, utilizando el juego como principal metodología de aprendizaje. Finalmente, se realiza una sesión de cierre, a modo de convivio, en la cual se rescatan los principales aprendizajes adquiridos durante el taller.

¿Cuáles son los principales logros?

Podrían enumerarse una serie de aprendizajes que los niños y niñas obtuvieron; sin embargo, lo más maravilloso de las HpV es que nunca se termina de aprender y hasta el grupo de voluntarios y voluntarias ha tenido experiencias muy gratificantes. El hecho de ver a una niña, en un principio tímida, logrando expresar sus emociones y pensamientos con facilidad y confianza; un niño potenciando su habilidad de liderazgo positivo y definiendo metas claras para su futuro; varios niños expresando su deseo de desarrollar estrategias que les brinden mejores oportunidades a las personas de su comunidad; y la mayoría de los niños y niñas participantes a lo largo de los años manifestando su deseo de contar con más espacios similares para seguir aprendiendo y expresándose con libertad, demuestran que las HpV en Guararí de Costa Rica están siendo sembradas sobre Tierra Fértil.

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Elaborado por: Stefanie Vargas Carvajal, Trabajadora Social, Asociación Roblealto, Hogar Bíblico, Costa Rica; voluntaria en el Proyecto Tierra Fértil, tefy-3110@hotmail.com

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