Premiado el proyecto “Jóvenes y lonjas”, de Portugalete, como buena práctica en prevención comunitaria del abuso de drogas

La foto pertenece a la galería de Esti Álvarez en Flickr.

La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) ha premiado el proyecto de prevención comunitaria Jóvenes y lonjas: lugares comunes. Se trata de un programa del Ayuntamiento de Portugalete (País Vasco) que cuenta para su desarrollo con el acompañamiento técnico de Fundación EDEX.

En el marco del Convenio anual que mantiene la FEMP con la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, en 2016 se lanzó la VI Convocatoria de buenas prácticas en drogodependencias. Una iniciativa que pretende identificar experiencias significativas en el campo de la intervención municipal ante las drogas en siete áreas específicas:estrategia y planes locales, prevención escolar, prevención familiar, prevención comunitaria, prevención selectiva, prevención indicadae innovación tecnológica.

En esta edición,del total de 34 iniciativas presentadas 14 ayuntamientos y 2 diputaciones han visto reconocido su trabajo. Uno de estos ayuntamientos ha sido el de Portugalete, que ha visto como el programa Jóvenes y lonjas: lugares comunes, iniciativa de su Área de Drogodependencias, ha sido beneficiario de la más elevada puntuación en la modalidad en la que concursaba: prevención comunitaria.

Las lonjas, un espacio de socialización

Para entender esta iniciativa tendríamos que precisar algunos de los postulados de partida de un proceso que, desde su puesta en marcha a finales de 2004, ha permitido trabajar con alrededor de 900 adolescentes y jóvenes de entre 14 y 30 años:

  • Lonjas: espacios autónomos de socialización, situados en local comercial en desuso, que grupos de jóvenes de diversas edades alquilan para compartir su tiempo de ocio, sin supervisión adulta.
  • Jóvenes: ciudadanas y ciudadanos que necesitan disponer de su propia geografía lúdica, diferente a la de la población adulta, distinta así mismo de la topografía del tiempo académico y/o laboral.
  • Lugares comunes: espacios de encuentro y convivencia entre jóvenes de diferentes edades y perfiles, entre vecinos y vecinas, entre generaciones…

Las lonjas se convierten así en expresión de un cúmulo de expectativas que pueden favorecer diferentes desenlaces. Para evitar que derivaran en un foco de conflicto y/o de prácticas poco saludables e inseguras, el equipo técnico responsable se propuso trabajar con la gente joven que se reúne en las lonjas del municipio para acordar unas pautas mínimas de funcionamiento.Y trabajar, así mismo, con el vecindario para reducir prejuicios y perjuicios. Se trataba de minimizar riesgos, tanto desde el punto de vista de la salud y la seguridad como desde la perspectiva de las relaciones vecinales, contribuyendo a favorecer una convivencia razonablemente armónica entre las diferentes partes, salvaguardando, hasta donde fuera posible, los intereses y derechos en juego.

Una intervención participativa

El programa pretende, en síntesis, responsabilizar a quienes disfrutan de las lonjas de la influencia que puede tener su uso sobre la convivencia vecinal, para evitar el surgimiento de conflictos. Por otra parte, se propone aprovechar la presencia juvenil en espacios acotados para compartir información sobre las drogas. Este proceso dio lugar a la creación de una guía de mínimos que garantizara el funcionamiento de las lonjas en el marco de la relación vecinal de la que forma parte.

Para terminar, algunas de las claves del éxito de esta iniciativa serían:

  • No nace con un talante represivo, sino de diálogo entre diferentes perspectivas.
  • Contribuye a explicitar la necesidad de acuerdos como base de la convivencia.
  • Permite el reconocimiento y la colaboración entre generaciones.
  • Facilita intervenir con poblaciones juveniles allí donde se encuentran.
  • En clave, por lo tanto, de salud, ciudadanía y participación.

El fenómeno en cifras

La iniciativa, pionera en el País Vasco, viene siendo referencia obligada para aquellas administraciones públicas locales dispuestas a gobernar, también, en relación a un asunto, el de las “lonjas juveniles”, que según el estudio del Observatorio Vasco de la Juventud “Lonjas y locales juveniles en la CAPV”, involucra al 20% de la juventud vasca de entre 15 y 29 años de edad. Un fenómeno sobre el que el propio Ararteko (Defensoría del pueblo del País Vasco) realizó una serie de propuestas.

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