17 de junio, Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

La Sequía la podemos definir como una reducción temporal de la disponibilidad de agua en un área geográfica y un periodo de tiempo deteminado. Para matizar más esta definición podemos decir que cuando en un lugar y tiempo determinado el agua no es suficiente para abastecer a la comunidad (humamos, plantas y animales) hablamos de sequía.

La causa principal por la que se producen las sequías es por la falta de lluvias o precipitaciones, por ello el efecto sequía no podemos desvincularlo del concepto agua y cambio climático (fenómeno relacionado con cambios en las temperaturas, precipitaciones, nubosidad…). Otros factores que influyen son carencia de humedad del suelo, disminución de reservas en embalses y acuíferos, etc Las sequías, siempre o casi siempre, producen un impacto directo y notable sobre la población humana principalmente por falta de agua para consumo, producción de alimentos y en la economía de la sociedad, por lo que los efectos producidos están relacionados directamente con la vulnerabilidad de las personas.

Los efectos de la sequía no solo influyen en la agricultura, ganadería y otros sectores económicos de las comunidades vinculadas al ser humano sino que también tiene efecto en todos los organismos vivos, (plantas y animales). Esto significa que los daños se pueden producir, no sólo en los campos cultivados, sino también en los no cultivados, en zonas naturales protegidas y en la propia sociedad.

Los efectos de la sequía pueden ser sentidos a corto y a largo plazo, afectando no sólo al consumo básico de agua, la agricultura y la ganadería, sino también a actividades industriales básicas y al bienestar y la salud de los habitantes de las comunidades rurales y urbanas. La sequía provoca otros desastres, a saber: inseguridad alimentaria, hambruna, desnutrición, epidemias y desplazamiento de poblaciones de una zona a otras.

Cuando el agua es muy escasa y por lo tanto la higiene deficiente, surgen desórdenes psíquicos y físicos como el tracoma, la tuberculosis… que pueden llevar a la muerte. Este tipo de enfermedades, que se controlarían con una mejor higiene, están avanzando sin parar. Para las personas con inmunidad deprimida (VIH/SIDA) el acceso al agua limpia es fundamental. Hacia el año 2050 habría que disponer de agua para los 5.000 millones de habitantes más que habrá en el mundo y ofrecer unos buenos sistemas de saneamiento a 383.000 nuevos consumidores diarios.

A veces, las comunidades rurales pueden sobrellevar uno o dos períodos sucesivos de escasez de lluvias y pérdida de cosechas y ganado: la situación se convierte en emergencia crítica cuando han agotado todos sus recursos financieros, sus reservas de alimentos y otros mecanismos habituales para hacer frente a las crisis.

Los factores principales que afectan de primera mano al ser humano y que surgen como consecuencia de la sequía son:

      La Desertificación: El conjunto de procesos por los cuales una región árida pasa a ser un páramo, pierde su capacidad para retener vegetación y se convierte paulatinamente en un desierto. Este fenómeno es causa muchas veces de desastres de larga duración.

      Hambruna: Una escasez catastrófica de alimentos que afecta a un gran número de personas y que se debe a causas climáticas, ecológicas y socioeconómicas. La hambruna puede provocar grandes migraciones hacia zonas menos afectadas.

      Escasez de alimentos o malas cosechas: Reducción anormal del rendimiento de las cosechas al punto de que son insuficientes para atender a las necesidades nutricionales o económicas de la comunidad.

Como consecuencia de todo ello existe una necesidad mundial de hallar los medios y las medidas a tomar para luchar contra los efectos dañinos de la sequía. Por ello es necesaria la preparación de toda la sociedad para lograr un desarrollo duradero de los recursos hídricos en nuestro planeta. La ética en el comportamiento individual y público es fundamental para conseguir luchar contra este fenómeno, de ahí que desde Cruz Roja trabajemos para mejorar la vida de las personas que se ven afectadas en mayor y menor medida por este fenómeno.

Entendemos por Desertificación a aquellos procesos de degradación de determinadas tierras que no son desiertos pero tienden a adquirir las características de éstos.

La desertificación es el resultado de procesos en muchos casos vinculados con la acción humana, tales como destrucción de la cubierta vegetal, falta de agua y erosión del suelo.

Aproximadamente un tercio de la superficie de la tierra se ve afectada por el problema de la desertificación. Casi todos los sistemas fluviales han sido afectados por el hombre. Desvíos, presas, extracción excesiva, deforestación de las cuencas y la transformación de los humedales en tierras agrícolas o urbanas han agravado las condiciones de sequía en las tierras áridas, haciéndolas cada vez más reiterativas y severas, al tiempo que la intensidad y frecuencia de las inundaciones también aumenta.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la desertificación amenaza a la cuarta parte del planeta, afecta directamente a más de 250 millones de personas y pone en peligro los medios de vida de más de 1 000 millones de habitantes de más de 100 países al reducir la productividad en la agricultura y la ganadería. La mayoría de las poblaciones afectada son de países pobres, los más vulnerables, provocando en muchos casos migraciones a otros lugares lo que conlleva a nuevos cambios y estilos de vida.

A todo esto hay que añadir que no solo la fata de agua provoca en los ecosistemas procesos de sequía y desertificación sino que las poblaciones humanas se encuentran susceptibles de enfermar por causas relacionadas con este elemento indispensable para la vida.

Las enfermedades relacionadas por el agua causan al año la muerte de unos cinco millones de personas, la mayoría niños menores de cinco años.

Algunos datos

En el 2025, el hombre consumirá el 70 por ciento del agua disponible.

La mitad de humedales del mundo han desaparecido. La mayoría han sido destruidos durante los últimos 50 años.

A causa de la desertificación 24 billones de toneladas de suelo fértil desaparecen cada año.

A lo largo de los últimos 20 años, a causa de la sequía se ha perdido una cantidad de tierra fértil equivalente a toda la superficie cultivada de los Estados Unidos de América.

Un ciudadano medio del mundo en desarrollo usa para lavar, beber y cocinar durante todo el día la misma cantidad de agua que un occidental cada vez que descarga la cisterna del inodoro.

Sólo en el último siglo el consumo de agua ha aumentado a un ritmo dos veces mayor que el aumento de la población.

La sobreexplotación de las aguas subterráneas para la agricultura es responsable del agotamiento y del 70 por cien de su contaminación.

Actualmente, a escala mundial, el 69 por ciento de la extracción anual de agua para uso humano se destina a la agricultura (principalmente para riego); la industria representa el 23 por ciento y el consumo doméstico (hogar, agua para beber, saneamiento) representa aproximadamente el 8 por ciento.

Casi 4.000.000 de personas mueren cada año de enfermedades cuyo vector es el agua.

En término medio, las mujeres de África y Asia tienen que recorrer a pie seis kilómetros por día para procurarse agua.

El uso que se hace del agua va en aumento. Los seis mil millones de habitantes del planeta ya se han adueñado del 54 por ciento del agua dulce disponible en ríos, lagos y acuíferos subterráneos.

España es el país de la Unión Europea con mayor índice de desertización e Italia el que tiene el índice más bajo.

En 1994 la Organización de las Naciones Unidas proclamó el 17 de junio como el Día Mundial de lucha contra la desertificación y la sequía

El país más erosionado del mundo es Madagascar, donde la mayoría de la masa boscosa ha sido talada por la acción humana.

El cambio climático y la desertificación tienen efectos cada vez más nocivos para las comunidades más pobres, de ahí que sea tan necesario que el Movimiento Internacional de la Cruz roja y Media Luna Roja aumente las actividades de promoción del abastecimiento de agua, el saneamiento y la higiene a fin de reducir la vulnerabilidad de estas personas.

En los países en desarrollo, una persona consume 10 litros de agua al día, mientras que en Europa esa cifra asciende a 135 litros diarios.

Para hacer frente a esta situación, en Cruz Roja intentamos concienciar a la población sobre la necesidad de un comportamiento responsable sobre el consumo y el uso del agua a través de campañas como ‘Moviéndonos por el Agua’ o ‘Moviéndonos por el Medio Ambiente’, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente, y Medio Rural y Marino.

Otra línea de trabajo de Cruz Roja está centrada en la puesta en marcha de proyectos de reforestación, recuperación de ríos y conservación de espacios naturales.

En los países en vías de desarrollo Cruz Roja tiene numeros programas de dotación de agua potable, promoción de la higiene y conservación del entorno, fundamentalmente en países con mayor vulnerabilidad y menores recursos. También en el ámbito internacional, Cruz Roja cuenta con dispositivos especiales para apoyar a la población afectada por desastres naturales en cualquier lugar del mundo a través del despliegue e Unidades de Respuesta ante Emergencias (ERU, en sus siglas en inglés). El 50 por ciento de estas unidades tiene un perfil relacionado con el agua y la promoción de higiene, como son las ERU de Cuidados Básicos de Salud; Agua y Saneamiento Masivo y Saneamiento Especializado.

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