Breve viaje a París, por Jafar Carcub Bachir.

 

Eran  Evan y Erica, dos amigos que conocí en una casa okupa en la calle Zaragoza de Madrid. Entre saludos y abrazos, los dos amigos me sugirieron que les acompañara a Paris. Evan era un joven ruso, que lleva desde su adolescencia viajando por toda Europa, un capitalista en el sentido de que le gusta visitar todas las capitales. Erica era una joven de Polonia, que aunque parezca mentira se dedica a estudiar, estaba sacando un Master que combinaba con diversos viajes.

Grafiti expuesto en la Calle Bailen, San Francisco, Bilbao.

Inesperadamente, sin saber por que motivo, mi respuesta fue un rotundo si. En realidad estaba aburrido de tanto recorrer las calles, la biblioteca, la comisión y el comedor que son los únicos sitios donde podía refugiarme. Necesitaba cambiar de aire, un pobre desértico como yo, creo que también tiene el derecho de viajar y ver mundo, aunque mi renta per cápita no me llegue ni para comprar un cigarrillo suelto. Decidí ir con mis amigos y aprovechar este viaje, y así fue. Nos detuvimos unos momentos a comer  y charlar sobre como le ha ido a cada uno en estos tiempos de ausencia mutua, y tras beber unos tragos de la única botella de cerveza que turnábamos con alegría, decidimos marcharnos.

A diferencia de mi  mi amigo y mi amiga que estaban equipados con grandes mochilas, con ropa y sacos de dormir etc… y transcurridos unos minutos llegamos a la estación del ferrocarril en Atxuri. Desde allí cogimos un tren hasta San Sebastián, luego tuvimos que hacer cambio para Hendaya, era la primera vez que me adentraba en el extremo norte del País Vasco, llegamos a Hendaya, salimos del tren y tras cruzar un puente ya estábamos en Francia. Las fronteras son rayas imaginarias  en un mapa, así es, junto con mis amigos nos metimos en la estación de Hendaya, justo al llegar al anden había un tren que iba camino a gare Montparnasse Paris.

– Entra Yapar, que esperas- Me dijo con una sonrisa mi amiga Erica.

– Si, si. – Respondí, realmente estaba un poco nervioso.

Subimos los tres en  aquel tren TGV y emprendimos el viaje hacia Paris. 0,00 euros es lo que llevaba en los bolsillos, y mis amigos tampoco tenían tanto ya que se dedicaban hacer malabares, aunque a veces  llegaban a actuar en actividades culturales, Evan tocaba el bajo bastante bien y tuve la oportunidad de asistir a un mini concierto que hicieron con una banda  de rock en  el centro cultural de la tabacalera de Madrid. Erica se dedicaba a escribir en un blog y habla  español, francés, ingles y polaco, con facilidad. Total mientras aquel tren hacia el recorrido los tres estábamos hablando y recordando anécdotas del pasado en la casa okupa o en la tabakalera, entre carcajadas y buenos recuerdos. Evan era un chico con muy buena memoria y lograba recordar hasta los más mínimos detalles y hechos ocurridos hacia mas de un año.

–         Bueno, cuéntanos Yapar, ¿que haces en Bilbao? ¿trabajas? ¿estudias? – Me pregunto Erica mientras  abría una caja de galletas.

–         Pues, ni trabajo ni estudio,  lo único que hago de momento es leer libros. – Respondí.

–         ¿Y que pasa con tu libro el polizón o como se llamaba? – Interrumpió Evan.

–          Ah lo tengo aparcado en la mochila,  en realidad no estoy pasando por una buena época de mi vida, he llegado a superar algunas cosas solo ,ya sabes, sin ayuda de nadie, y esto me acarrea problemas psíquicos, ¿sabes?

–         ¿Sigues con tu tratamiento psiquiátrico? Me pregunto Erica con cara de curiosidad.

–         Pues no, lo he dejado hace poco porque  me sentía mejor. – Respondí. Mientras intercambiábamos preguntas y respuestas, nos sorprendió el señor del control.

–         Bon soir, los billetes ¿por favor?

–         No tenemos – Respondió Erica, en un francés perfecto.

Jafar Carcub

Octubre 2013, París

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