Tratamientos con suboxone, una alternativa en el tratamiento de la toxicomanía.

 

Antifaxistak plaza Bilbao La Vieja.

Los consumidores de opiáceos presentan multitud de causas y vivencias, pero también podemos encontrar dentro de ellos algunos grupos que presentan experiencias similares.

Ese es el caso del consumidor de heroína, que consciente de lo perjudicial de su hábito, hace tiempo que se planteó dejar su consumo, pero que es completamente incapaz de afrontar una deshabituacion duradera con garantías.

Su vida esta totalmente condicionada por los opiáceos, ya que la única solución es alternar una y otra vez periodos mas o menos largos de consumos de metadona y heroína; con la consiguiente disminución de confianza en la posible solución, y la cronificación del problema.

Esta es solamente una de las realidades, pero existen miles y a cada cual mas cruda. La gente demanda una alternativa a la metadona, porque existe un porcentaje de fracaso, y por no hablar de los inconvenientes que le ve el usuario. Vulgarmente conocida como “mono de los 100 días”, la metadona ha dejado de ser una solución para mucha gente para pasar a ser parte del problema.

Con esto no pretendo desprestigiar el tratamiento con metadona, si alguien hace un uso correcto y le funciona, todos salimos ganando. La cuestión es que existe otra parte que fracasa estrepitosamente una y otra vez y también tiene derecho a una alternativa.

Es en este punto cuando se nos presenta un medicamento llamado suboxone, no sé hasta que punto presenta una mejoría con respecto a los que ya conocemos, por eso, con total prudencia os invito a que prestéis atención a la siguiente información.

La heroína al consumirla ocupa su posición en nuestros receptores neuronales y es en ese momento cuando experimentamos sus efectos. Pues bien, el suboxone es un medicamento que se mete el lugar que ocuparía la heroína en esos receptores, como invade su sitio, ya no queda ninguno para la heroína de modo que no sentimos nada al consumirla.

Pero la cosa no queda ahí, la apetencia por consumir heroína disminuye de manera notable, hasta el punto de poder pasar a una abstinencia total desde el momento que logramos regular adecuadamente la dosis de suboxone.

Uno de los puntos fuerte del suboxone es que además de suprimir el “mono” o síndrome de abstinencia, produce un momento de “subidón” al consumirlo. Es decir, notamos claramente sus efectos.

Se suministra de una manera muy sencilla, son comprimidos que colocados debajo de la lengua se deshacen para una correcta administración.

A priori no tiene mas desventajas que cualquier tratamiento de dependencia a opiáceos como vómito, náuseas, somnolencia, dolor de cabeza, sudoración…

A priori… siempre a priori, porque en la práctica siempre acaban surgiendo pegas, por eso cabe ser precavido.

Pero en fin, seguro que habrá algún porcentaje importante de pacientes que consigan en un futuro dar salida a su problema mediante el suboxone; y todo lo que sea parte del problema es avanzar en la dirección correcta.

JULEN

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