Lo artesanal del oficio de la Educación Social: el Graffiti, una mirada particular.

Hay millones de artistas que crean…
 
Marcel Duchamp (1887-1968)
 

Cada entrada nueva al blog, cada post, la ilustramos con fotografías de grafitis del barrio en el que trabajamos, que hago yo mismo.

De esta manera tratamos, por un lado, de poner en relación el arte y lo artesanal con nuestra propia manera de mirar nuestro trabajo, así como indagar en la ocupación de los diferentes espacios donde tomar la palabra; espacios no convencionales, olvidados, muertos, que se convierten en medio de expresión urbano. Donde el ciudadano crea un espacio donde poder alojar su palabra, su marca única y particular.

Nuestro blog tiene mucho en común con un muro, una pared, en la que cada profesional pueda interrogarse sobre aquello que le hace pregunta, dejando su marca, su huella personal, su deseo. De la misma manera que el graffiti es la palabra del barrio que queda inscrita en sus muros.

Lo artesanal del oficio de la educación social.

El término artesanía se aplica casi siempre a los trabajos manuales y designa la búsqueda y el empeño por lograr la calidad en la construcción de un objeto único, irrepetible. En la construcción manual de una vasija vemos como se extrae del objeto un vacío, algo que bien podríamos poner en serie con el acto de la educación, un acto particular que en el mejor de los casos extrae algo del sujeto y produce un hueco. Otro aspecto clave del trabajo artesanal es el aprendizaje de cómo hacer bien algo; el artesano ha de tener libertad para cometer errores y volver una y otra vez a repasar su trabajo.

Lograr la calidad de nuestra intervención social es algo que solo puede lograrse con la mediación de la reflexión y el aprendizaje artesanal de nuestra práctica profesional. Siendo capaces de construir puentes entre nuestra práctica cotidiana y nuestro corpus teórico. Sin perder de vista que el objetivo primordial es siempre único y particular, acoger la singularidad de cada persona; el caso por caso.

Lejos de la producción en serie, en cadena, de objetos “todos iguales”, debemos producirnos como educadores que atiendan a cada persona en función de su diferencia. De aquí la importancia de lo artesanal, de un trabajo sutil y respetuoso con la diferencia, y con la extracción de algo que tiene que ver con el saber del sujeto, atendiendo a la etimología de la palabra educar, ducere, “guiar” o “extraer de la persona algo”. 

Cosme Sánchez Alber

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