Hetaira: La lucha por los derechos de las trabajadoras del sexo.

 

Hetaira, colectivo de defensa de los derechos de trabajadoras y trabajadores del sexo, está formado por mujeres que ejercen la prostitución y otras personas que realizan otro tipo de actividades económicas.

Grafiti en San Francisco, Bilbao.

Desde 1995 trabaja contra la exclusión y la marginación de las trabajadoras sexuales a través de la lucha contra el estigma que recae sobre ellas por ejercer la prostitución, exigiendo que ésta sea considerada un “trabajo”, es decir, que cuente con derechos laborales y sociales. Es necesario acabar con la doble moral y que se reconozca a las prostitutas como sujetos sociales.

Los planteamientos teóricos y la acción social de Hetaira parten de la experiencia directa y del conocimiento de las necesidades de trabajadoras y trabajadores del sexo. Y es desde ahí, desde donde animamos a quienes son profesionales de la intervención social a trabajar para, entre otras cosas, acabar con el estigma que pesa sobre quienes se prostituyen.

La prostitución suscita diversos debates y planteamientos teóricos, en la actualidad existen dos posturas muy diferenciadas entre sí, la abolicionista y la proderechos.

Desde la postura abolicionista no se diferencia entre prostitución “forzada” y prostitución “decidida” o “voluntaria”. Para el abolicionismo todas las prostitutas son víctimas, ya que se considera la prostitución una forma de esclavitud y una actividad degradante en todos los casos, que nunca puede formar parte de una decisión propia. La alternativa de esta postura es la abolición de la prostitución y la reinserción de todas las prostitutas, sin tener en cuenta la opinión de las interesadas.

Desde la postura proderechos consideramos que la prostitución es un fenómeno heterogéneo y hay que tener en cuenta las diversas situaciones que en ella se dan para conocer la realidad e intervenir sobre la misma. Pensamos que homogeneizar el fenómeno de la prostitución considerando que todas son víctimas no es una buena estrategia feminista, ya que no tiene en cuenta lo diversa que es la realidad y no responde a las distintas necesidades de las mujeres. Por ello creemos que es fundamental diferenciar entre quienes ejercen de manera “forzada” y quienes lo hacen de forma “voluntaria”.

Teniendo en cuenta la diversidad de la prostitución, las respuestas deben ser diversas, siendo necesario luchar contra el delito de la Trata de Seres Humanos, teniendo como objetivo principal la defensa de los derechos humanos de las víctimas, su  protección y recuperación. También es necesario que existan alternativas reales para aquellas personas que desean abandonar el ejercicio de la prostitución, y derechos laborales y sociales para las mujeres que decidan seguir ejerciéndola tras ver las opciones laborales que se les presentan. El ejercicio de la prostitución permite, a éstas últimas, mayor libertad de horarios y mayor beneficio económico (que otros empleos a los que podrían optar). Un buen número de personas -según nuestra experiencia- decide seguir ejerciendo y desea hacerlo en las mejores condiciones posibles, sin ser discriminadas socialmente por ello.

Este reconocimiento legal del trabajo del sexo debe tener como eje principal las necesidades y los intereses de las mujeres, siendo fundamental que participen en todas aquellas decisiones que les conciernen, ya que en la actualidad trabajadoras y trabajadores del sexo no son considerados interlocutores válidos, y las decisiones respecto a la prostitución se toman sin tenerles en cuenta.

Elisa Arenas es Trabajadora Social y forma parte de Hetaira.

http://www.colectivohetaira.org/web/

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