Konekta-te a las nuevas tecnologías!

Calle Dos de Mayo, Bilbao.

 

Hoy hemos tenido en Hasiera la visita de Leire, trabajadora de la Fundación Aldauri en el proyecto Konekta. Tras una agradable charla nos ha explicado el funcionamiento de este proyecto que trata, entre otras cosas, de dar la oportunidad a toda la población de conocer y aprender el uso de las nuevas tecnologías. Como bien sabemos, las nuevas tecnologías nos ayudan a hacer uso de los recursos que están a mano, enriquecen el conocimiento e incluso tienen una gran utilidad a la hora de desempeñar una búsqueda de empleo.

Desde Konekta la oferta de cursos es amplia. Por un lado, tenemos la posibilidad de disponer de un espacio de informática libre, donde cada uno puede hacer uso de los ordenadores con el fin que desee. Y por otro lado, disponen de talleres específicos, donde una vez alcanzado el número de 6 participantes, se lleva a cabo un curso como puede ser Microsoft Word,  Power Point, Facebook…. Estos talleres pueden surgir también en base a las propuestas que lleguen a Konekta, que una vez valoradas se podrán realizar en este espacio.

Por otro lado, nos hemos quedado encantados/as con la idea del Banco del Tiempo. Mediante este programa se realiza un intercambio de tiempo. En la sociedad actual estamos acostumbrados al uso del dinero como moneda de cambio. ¡Pero el tiempo es oro! Y desde el Banco del Tiempo han sabido poner en valor este recurso del que todos, unos más y otros menos, disponemos. Cada participante tiene la posibilidad de ofrecer la prestación del servicio que mejor sepa realizar. Algunos y algunas sabemos cortar el pelo, otras en cambio conocen el mundo de la electricidad, fontanería y un largo etcétera de conocimientos de los que podemos disponer con solo estar dispuestos/as a dar y recibir algo de nuestro valioso tiempo.

Hablando de estas nuevas alternativas que van surgiendo nos viene a la cabeza esta cita de Galeano que nos gustaría compartir: “Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, en lugares pequeños, puede cambiar el mundo”

Y concluyendo nuestra entrada del blog de hoy, queremos compartir los espacios desde los que la Fundación Aldauri quiere dar a conocer lo mejor de nuestros barrios. Para ello utilizan, como no, las nuevas tecnologías. Os dejamos los links de sus páginas Web para que les echéis un ojo, ¡no tienen desperdicio!

  • www.Bdtbilbao.org
  • www.Goikoaldea.tv
  • www.Barriosaltos.net
  • www.Aldauri.og
  • Y su Facebook: Fundación Aldauri

 

Ane Iglesias

Centro de día Hasiera

20 de Enero 2014

Pesadillas en camas de cartón. TERCERA PARTE por Yafar

 

Después de deambular un rato por las calles del casco viejo decidí acampar debajo del puente de la Merced. Allí había cuatro individuos tapados y dormidos. Verdaderamente estaba cansado de tanto andar; preparé un espacio y dormí, pero a la madrugada se me interrumpió el sueño. Me dí cuenta de que era una pesadilla de las mil y una pesadillas en camas de cartón. Ya no podía seguir durmiendo, tomé un poco de agua, recogí el saco y salí disparado de aquel punto camino a la estación de Abando. En el camino tuve la buena suerte de encontrar un billete de cincuenta euros.

RECICLAJE. FOTOGRAFÍA DE HELENKA.

Cogí el billete disimuladamente aunque la calle estaba vacía; realmente lo necesitaba, lo guarde  en mi bolsillo y me fui a desayunar a un bar. Luego vendí mi chatarra a medio precio a un individuo que le interesaba el trato. En a aquel momento, no sé por qué razón, decidí irme a Madrid. Así que fui directamente a la estación de la Termibus, me tomé un café mientras contemplaba las obras del nuevo San Mamés. Terminé el café y me levante camino a la taquilla, con el afán de comprar un billete. Justo antes de llegar a la taquilla, sonó mi móvil; al otro lado de la línea estaba mi padre.

¿Donde estas yafar? – Me preguntó muy preocupado.

Yo ahora mismo en Bilbao – Le respondí.

- Bueno, yo estoy ahora mismo en Bilbao y está conmigo tu madre.

- ¿Dónde estáis? – Grite en busca de una repuesta inmediata.

- En un hostal, al lado de la estación de Abando – Me respondió.

La vida es un sueño y la realidad una pesadilla; colgué el móvil y empecé a correr por la calle Autonomía hacia Abando. Sin saber exactamente donde estaba el hostal, en aquellos instantes muchos recuerdos pasaban por mi mente. No podía creer, que después de más de 15 años fuera de casa, volvería a rencontrarme con mi madre. Es inexplicable la situación mental en la que me encontraba, no podía ni se quiera pensar en cómo sería mi madre después de más de una década de distancia. Después de marcharme de casa sin ni siquiera avisarla.

Llegué a la estación de Abando y allí estaba mi viejo esperándome. Le di un abrazo y fuimos juntos hacia el hostal. Entré en la habitación y allí estaba mi madre sentada en un sillón, con la misma mirada y sonrisa de siempre, nos abrazamos y empezamos a llorar y a reír juntos después de más de una década separados.

Estuvimos todo el día hablando y hablando sin parar. Salí a comprar comida y aproveché para decirlo a los educadores de la Comisión. Fue la última vez que entre a la comi, dormí aquella noche junto con mis padres en el hostal, y al día siguiente salí a pasear con mi madre por las calles del casco viejo. Mientras le contaba a mi madre algunas anécdotas que me pasaron por aquellas calles, la cara de mi madre  se entristeció. Sabía que me iba a contar algo, y así fue.

Me comentó que no tenían dinero para quedarse más tiempo, y que el dinero que tenían era el dinero que iban ahorrando, y es todo lo que tenían, así que mañana volverán al sur camino para el Sahara occidental. En aquel instante yo ya no sabía  que decir, ni que pensar, aquella noche no podía dormir y mi imagino que mi madre tampoco consiguió dormir.

Por la mañana temprano nos despedimos del tío del hostal, recogimos las maletas y fuimos hacia la Termibus. Al llegar a la estación de Termibus decidí acompañarles hasta Madrid, y así fue, subimos al autobús camino a Madrid. Al final del trayecto llegamos a la estación de la avenida América, de ahí a la estación de Méndez Álvaro, las últimas palabras que me dijo mi madre antes de subir al autobús que le llevaba de vuelta al sur, “si no estás bien vente con nosotros”, fingí estar bien y le dije que ya volveré; subieron al autobús y como aves migratorias se dirigieron hacia el sur. Me quedé solo otra vez pero ya estaba acostumbrado a mi soledad; todo parecía un sueño. Quedaban dos días para que llegara el fin de año y hacía frio al lado de la estación, así que camine entre calles con nombres de coroneles y generales, hasta llegar finalmente a la plaza de Lavapiés. Allí conseguí encontrar  a un amigo ruso llamado EVAN quien me indicó el camino hacia la nueva casa ocupa  donde se encontraban mis amigos Piter, Gerard, y compañía, en el barrio de Oporto. Cogí el metro línea cinco de Lavapiés a Oporto sin saber exactamente donde estaba la casa okupa. Justo cuando baje del metro encontré a Piter y a Pablo, dos amigos  de la casa okupa, nos dimos un abrazo entre gritos de alegría como es costumbre de los colegas okupas después de separarse, aunque sea una semana; luego fuimos juntos hacia la casa okupa.

Personas sin casa, casas sin personas, una casa deshabitada sirve de refugio para los sin casa para amortiguar el duro y seco invierno de Madrid. El ambiente en la casa okupa era agradable, había mucha solidaridad compartida entre personas distintas. Dentro de la casa convivían Punkis, hipis, raperos, y otras tribus urbans. Subimos a la casa donde se alojaba Piter y comenzamos a conversar sobre los últimos viajes que hizo cada uno. Les conté las circunstancias que me llevaron a volver a Madrid, también les hable de Bilbao y de sus fiestas y su gente.

Entre copas y humo de tabaco, me quede dormido en aquel cómodo sofá reciclado mientras mis sueños vagaban por la multiforme superficie de Madrid. Me desperté el siguiente día, desayune, pero me sentía repentinamente deprimido. El encuentro con mi madre después de tantos años comenzó a producir en mi sus efectos segundarios. Empecé a sumergirme en un estado melancólico, así que volví a dormirme y desperté al día siguiente. Y ya era noche vieja, salí junto con mis compañero del piso okupa camino a la plaza de Sol. Había una multitud de personas esperando las doce campanadas que darán la bienvenida al año nuevo 2014, al sonar la última campanada me comí la ultima uva y me separé del grupo por circunstancias alcohólicas. Aquella noche empezó a llover sin avisar, y yo terminé tirado en el suelo mojado  de la plaza de Lavapiés. Conseguí levantarme después y continuar mi camino de regreso a la casa okupa; entre tropezones y chocamientos involuntarios, logré llegar hasta la casa okupa. Subí las escaleras, me metí en la casa y me tumbe en el sofá. Estaba totalmente gastado y cansado, dormí enseguida con los zapatos puestos y la ropa mojada, entre agradables recuerdos de las últimas horas.

Al día siguiente me desperté tarde y salí de la okupa. Realmente no sabía a dónde dirigirme, me colé en el metro línea cinco y bajé en la glorieta de Embajadores. Mientras subía por las escaleras para salir del metro me acordé de que había una ducha municipal cercana, caminé hasta llegar a la puerta de los baños municipales, en mi mochila llevaba todo el material necesario para realizar el auto lavado físico. Terminada la ducha, salí de los baños municipales camino a la Tabakalera; la Tabakalera, como indica su nombre, era una antigua fábrica de tabacos, okupada y convertida en un espacio cultural, donde los usuarios podían practicar sus creatividades. Grafiteros, músicos y pintores todos convivían en aquel edificio, y hacían de el un espacio útil para sus actividades. Había una asamblea cada viernes donde se debatían los problemas de aquel espacio, había personas encargadas de la limpieza y el reciclaje, mientras otro grupo se encargaba de la agricultura cuidando los huertos. Todo el mundo podía entrar y disfrutar del edificio, incluso los animales, en fin, en mi caso era un sitio donde podía descansar y disfrutar de lo que se hacía ahí dentro. Me eche una siesta en el templo Africa, pasado un rato me desperté, recogí mi mochila y salí de la Tabakalera camino a la plaza de Lavapiés.

Desafortunadamente antes de llegar a la plaza tuve la mala suerte de caer en una redada policial de extranjería, al carecer de papeles acabé en el coche policial sentado en el duro sillón de plástico. Y luego conducido al centro de internamiento de extranjeros. No era la primera vez que caía en este tipo de emboscadas, pero esta vez iba a ser diferente. Me bajaron del coche blindado, y me metieron por la puerta del CIE, les entregué los cordones de los zapatos y el cinturón de mi pantalón, y a cambio me dieron una manta y un colchón, y allí quede encerrado entre amarillas paredes carentes de belleza.

En la brigada, dentro, había seis inmigrantes como yo. Un hondureño, un ecuatoriano, un tunecino, dos rumanos y yo; pasábamos las horas jugando a las cartas y conversando con interés sobre el futuro de cada uno en su país; una energía de incertidumbre dominaba aquel ambiente, todo el mundo caminaba de prisa por el único pasillo del modulo; seres humanos reducidos a números, unos vienen y otros se marchan, entre las cambiantes mareas de emoción; y tan solo quedaban las huellas de viejas amistades fugitivas. Pasé 14  largos días por aquellas celdas de la sin razón. Sin avisar, un lunes a la cinco de la madrugada, me llamaron por mi número para subir en un furgón camino de Algeciras.

Subí a acompañado con dos agentes de la policía nacional al barco que me llevara hasta Ceuta. Atrás quedo la península ibérica y con ella muchos recuerdos vividos, fui entregado a las autoridades marroquíes y ahí empezó otra historia.

Continuara……..

 

Nadie nos consultó si realmente queríamos venir a este mundo,

Sin embargo ya tenemos más de la mitad del camino andado.

El mismo sol nos alumbra, y en el mismo planeta vivimos,

Cada uno haciendo su camino a su manera.

Aprendemos a caer y a levantar.

A auto juzgarnos, antes de juzgar a cualquiera.

Y a ser optimista en todo lo relativo a las relaciones humanas.

Nunca aprendemos de nuestros errores,

porque en realidad no son errores;

son exámenes obligatorios  para adaptarse al medio urbano.

Tu eres un cero, yo soy otro cero, inútiles y solitarios, entre una horda de tiranos, somos simplemente tristes zeros urbanos colgados a la izquierda de los números. Querido ejercito de zeros urbanos ¿por qué no fabricar un partido extraño y un sistema más humano?

Yafar

Dedicado a todos los sin techo y los inmigrantes y familias desalojadas desde el interior del desierto del Sahara occidental.

Aaiún

Sahara occidental

Pesadillas en camas de cartón. SEGUNDA PARTE, por Yafar.

 

En aquel instante muchos interrogatorios golpeaban mi mente, a lo largo de mi vida llegué a comprender que el verdadero problema de la humanidad es que la propia sociedad humana niega sus problemas. También llegue a comprender que detrás de cada persona, independientemente de su estatus social, hay una historia y una lucha continua hacia un objetivo incierto; se vives un determinado tiempo en la calle con la comunidad de los sin techo te darás cuenta de que para las otras comunidades urbanas todo se mide por la calidad de vida y el nivel de vida. Y probablemente entenderás la magnitud de la tragedia  y la miseria humana.

El materialismo urbanista o callejero, te suprime, te anula y te reduce hasta el punto en el que te conviertes en un ser humano invisible, entonces, ya puedes dirigir los ojos mas allá de los perjuicios y defectos humanos. La falta de oportunidades y la excesiva marginación te  traslada a otra dimensión imaginaria y oscura, y sentirás como las largas noches te harán compañía  entre calles mojadas, alumbradas por tristes farolas.

CALLE CORTES, BILBAO.

 

Amaneció en Bilbao. Me desperté por la mañana temprano. Todos los chicos estaban sumergidos en un sueño profundo, tirados cada uno encima de un cartón, una especie de silencio espiritual afectaba aquel ambiente. Mientras recogía mi saco de dormir, un chaval se despertó espontáneamente.

-      ¿A dónde vas tan temprano?- Me pregunto con voz cansada.

-      A buscar la vida amigo- Le respondí mientras colgaba la mochila sobre mis hombros.

-      Que tengas suerte- Me dijo mientras se volvía a tapar la cara con su chaqueta.

Enseguida volvió a colonizar el silencio en el interior del almacén. Cerré los ojos un rato antes de partir, consciente de que yo ya había pasado por esa etapa estúpida de la vida. Volví a abrir los ojos para ver que solamente quedaban en pie las botellas vacías de la droga muda, de la que apenas se habla o casi no se habla nada. Se trata de la droga más barata del mercado urbano, extrañamente la presencia de esa droga que es mas dañina que la heroína, la cocaína y el cannabis juntos, es también una droga internacional y sin falta de publicidad. Y no es un hecho presente  especialmente en el almacén abandonado, se puede detectar en los suburbios de casi todas las capitales ya sean del primer mundo o del quinto mundo, de ese esquizofrénico planeta tierra.

Finalmente decidí salir del almacén y seguir mi camino en busca de cobre, hierro y aluminio. Consciente de que la concepción materialista de la historia parte de la tesis de que la producción y, tras ella, el cambio de sus productos es la base de todo orden social. Comencé a trabajar hasta que llego el medio día. Pare un momento en la plaza de Indautxu a comer algo y conversar con mi amigo Carlos. Carlos era  un sin techo que pasaba todo el día bebiendo vino en la plaza sin hacer daño a nadie. Empezamos a conversar por cómo y donde había dormido cada uno. Él me conto una historia que le paso en un cajero, y yo lo del almacén abandonado.

Terminada la conversación breve, proseguí mi camino hacia la chatarrería que hay en calle Cortes. Al llegar a mi destino descubrí que la chatarrería estaba cerrada, era sábado, y yo no lo sabía, así que baje a la calle de San Francisco. Tras un ir y venir por esa calle di media vuelta y volví a la plaza de Indautxu. Acababa de caer el sol y un majestuoso árbol navideño descansaba en medio de la plaza. Me dirigí al banco donde se sentaba mi amigo Carlos, le conté lo que me sucedió y se quedo sorprendido al enterarse.

Carlos era un hombre  nativo muy humilde y lleno de humanidad, a parte transmitía alegría a pesar de la dura vida que llevaba, siempre con una sonrisa y un optimismo extraordinarios, tenía unos cincuenta años y mucha vida vivida, y siempre se tomaba la vida con mucha filosofía.

- Cada vez mas tarde- Bostezó después de tomarse una copa de vino.

- No te entiendo Carlos- dije  con cara de no entender lo que quería decir con eso.

- Estas muy desorganizado Yafar.

- No se tío, es que estoy un poco perdido estos días.

- ¿Perdido? si te has ido y has venido, no puedes estar perdido – Me dijo mientras soltaba una carcajada.

- Bueno, perdido en el sentido psicológico, quería decir.

- Tu no estás perdido, estas confundido.

- ¿Como? pregunté con aire de no saber realmente lo que quería decir con eso.

- No te tomes las cosas tan a pecho, no pienses que vas a estar definitivamente incorporado a la comunidad de los sin techo. Tenemos vida y aire y con eso nos conformamos Yafar.

- Pero tío, Carlos, si no tenemos ni donde caernos muertos.

- Aquí mismo Yafar – Sentenció  después de una larga carcajada.

Quedamos un rato riendo y bebiendo vino, hasta que ya era tarde y tuve que marchar de la plaza. Llevaba conmigo mucha chatarra y no tenía ningún punto fijo al que dirigirme. Descartada la idea de volver al almacén, seguí caminando mientras pensaba en donde iba a pasar la noche.

Continuará…

Yafar

Diciembre 2014

Pesadillas en camas de cartón. Resumen de un relato urbano. PRIMERA PARTE, por Jafar.

 

Estas cortas experiencias son el fruto de las últimas anotaciones que hice en los últimos días que estuve por Bilbao y Madrid.

En este relato no intento dar un discurso sobre los derechos humanos ni  sobre política, ni nada relativo a estos géneros imaginarios. Sino contar una experiencia y una realidad vivida, son  sentimientos expresados de la manera más realista posible  y dirigidos, en primer lugar, a  los compañeros y personas  que conocí a lo largo de mi estancia  en aquellos  lugares que llegue a conocer. En especial a mis compañeros de la Comisión y  a los de la casa okupa; maestros y alumnos de la escuela de la calle. Gracias a todos.

“A mitad del camino de la vida,
en una selva oscura me encontraba
porque mi ruta había extraviado.”

La Divina Comedia de Dante Alighieri

Buenos y malos momentos se entremezclan y se confunden para luego convertirse en inolvidables recuerdos de una etapa obligatoria en la vida- MIGRATOCALLEJERA.

Era Diciembre y se acercaba la navidad. Me desperté temprano aquella fría mañana, todavía no había salido el sol y la ciudad de Bilbao seguía en su típico silencio nocturno. Apenas pasaban coches por encima del puente, tan solo  se escuchaban los silbido de los pájaros y los ronquidos de un usuario anónimo que aprovechaba un espacio en la vasta pista de frontón del barrio de Rekalde; todos teníamos de cama el suelo, y de techo el puente.

San Francisco, Bilbao.

Me quedé mirando un rato el entorno hasta que amaneció. Salí de mi saco de dormir y lo recogí, para luego guardarlo en un sitio seguro; dejar un saco de dormir al descubierto en la calle lo convierte en presa fácil de algún viandante anónimo que puede pasar por la zona, y el mes de diciembre es muy frío, lo que lo hace más vulnerable aun.

Total, cumplida la misión, me dirigí directamente a la Comisión. Llegué y saludé a Miguel, el guardián, quien me apuntó y me dejo pasar, era un hombre muy amable. Me senté en la mesa compartida con los compañeros, me tomé un café y mi medicación.

Realmente el ambiente en la Comisión es tranquilo y acogedor, a pesar de los gritos y charlas en alto, en realidad todos los usuarios de la Comi tenían problemas, judiciales, económicos, tóxicos,….y yo también tenía esos mismos problemas. Aparte de ser  inmigrante ilegal; en fin, todos los usuarios y los empleados eran personas de buena onda, personas extraordinarias, le di las gracias a la educadora que me sirvió el café y al vigilante Miguel, luego salí disparado hacia algún punto no fijo. Pasé medio día deambulando por las calles de Bilbao, de Atxuri a Santutxu y de ahí para Indautxu…..etc. Así era mi día a día, practicando el nomadeo urbano mientras reciclaba cobre, hierro, aluminio y todo lo que el mercado chatarrista demandaba.

Aquel día era gris y lluvioso, lo que hacía del reciclaje urbano una tarea difícil y agotadora que exigía de tipos duros psicológicamente, y yo no era de ese tipo. Me retiré de la actividad chatarrera muy temprano para dirigirme luego al puente de la Merced mientras observaba como subía el nivel del agua desde las escaleras que estaban a la orilla de la ría. Una ola de recuerdos  me invadió el cerebro, las fiestas de la astenagusia, la marijaia y los buenos amigos con quienes pasé agradables momentos de alegría.

También guardaba desagradables momentos de aquella fiesta: en una noche cálida de agosto de 2013 pasado de copas de calimocho, me tumbé en el césped cansado y agotado. De repente fui sorprendido por tres individuos que me intentaban sustraer algo de mi miserable mochila, reaccione rápido y conseguí que aquellos tipos se alejaran. Cuando volví a reanudar el sueño, aquellos tipos volvieron y esta vez antes de poder reaccionar sentí como algo frio atravesaba mi ombligo. Me levanté para averiguar lo que pasaba, entonces me di cuenta de que estaba sangrando, y al rato perdí el conocimiento. Fue una experiencia muy dura y un ejemplo más de la dura rutina de los marginados urbanos; total me quedo con los buenos momentos que pasé en aquel fascinante festejo.

Se me escapó una sonrisa espontanea y abandoné el puente camino a la biblioteca Alhóndiga. Una biblioteca moderna y acogedora, aparte de que se podían leer libros  y descansar gratis. A lo largo de mis idas y vueltas, casi a diario, a esa magnífica biblioteca logré leer muchas obras y novelas que me sirvieron de terapia para enfrentar la  dura realidad por la que pasaba. Ahí conocí a George Orwell a Nelson Mandela a Franz Kafka a Miguel Hernández y a mi maestro Eduardo Galeano, incluso llegué a coquetear con Sigmund Freud y Mijaíl bakunin. Cogí el libro titulado la lucha es mi vida de Mandela,  que lo tenía ya empezado semanas antes, y empecé a leer con interés aquella obra que me fascinaba y me daba fuerzas para seguir adelante.

Leer, para mí, era una forma de escapar  y abandonar el incomprensible entorno que me rodeaba. Era y sigue siendo, para mí, una forma de viajar a través del tiempo sin pasaporte ni visado, utilizando el medio de transporte mental gratuito y menos contaminante.

Acabé los tres últimos capítulos que me faltaban para terminar el libro, y salí de la biblioteca. Ya era de noche y estaba lloviendo a mares, caminé bajo las lluvias  de prisa, hasta llegar a la pista de frontón. La pista estaba totalmente inundada de aguas de las lluvias caídas a lo largo de la tarde, saqué mi saco del escondite,  lo metí en mi mochila, y me fui de allí en busca de otro lugar donde poder pasar la noche.

Tras caminar un rato por la gran vía de Bilbao llegué a Deusto. Empecé a inspeccionar el entorno hasta que finalmente un almacén abandonado me llamó la atención. Decidí acercarme al lugar. Conseguí saltar  un pequeño muro, y entré por la puerta grande y oxidada de aquel almacén fantasma. Pude observar en el fondo del espacio oscuro una luz débil. Seguí caminando hacia aquella luz, finalmente llegué y me encontré con un pequeño barracón hecho con cartones y plástico. Decidí tocar tímidamente aquella puerta, me abrió un chaval alto y delgado de origen magrebí, en aquel momento pensé que cometí una estúpida pretensión al haber tocado aquella puerta; sin ni siquiera preguntarme por mi nombre o por las causas que me trajeron a aquel lugar, aquel joven me invitó a entrar.

-      Entra, entra hombre.

Y se metió para dentro perdiéndose entre aquel grupo de adolecentes. Luego se sentó al borde  de una mesa, con la que podía dominar todo el grupo que habitaba. Me limité a decir una frase amistosa mientras entraba por la puerta hecha con cartón. Cruzando entre cartones, en el interior del barracón que se unía con una antigua garita alumbrada por una vela, había una decena de adolecentes que no superaban los16 años. Viviendo de manera tan incierta en aquel frágil almacén, todos llevaban un trapo pringado de disolvente pegado a la nariz.

En aquel instante me llamo la atención el más pequeño del grupo, era un niño que se llamaba Omar, de unos 13 o 14 años. Aquel niño chillaba como un loco mientras contaba un imperfecto retrato de su vida. Les  invité a comer algo de pollo que recicle del kentaki, pero rechazaron me invitación. Era lo único que les podía ofrecer. En fin,  me eché sobre un cartón y empecé a observar el ambiente y el drama  de aquellos pequeños excluidos. No había ningún protocolo a seguir, ni normas de comportamiento. Como una especie de fantasma, nadie hablaba conmigo. Como si no estuviera presente en aquel lugar. Realmente todos estaban  completamente sumergidos en un estado de alucinación. Como no quería seguir viendo  aquel escenario decidí dormir.

Continuará…

Jafar

Diciembre 2014 

HASIERA: IDEAS LUMINOSAS CON RECICLAJE CREATIVO

 

SÁBADO 13 DE DICIEMBRE

18.00 a 21.00 horas

Calle Bailen 13

EXPOSICIÓN SÁBADO 13 DE DICIEMBRE, BILBAO. TALLER DE RECICLAJE DE HASIERA.

 

El centro de incorporación social HASIERA os invita a ver su trabajo de reconstrucción y creación partiendo de objetos encontrados y abandonados. Con la colaboración de Beatriz Silva y La Noche Abierta.

El sabado 13 de diciembre, va a tener lugar la 3ª edición de la noche abierta, una jornada de actividades culturales y artísticas a lo largo y ancho de San Francisco, Zabala y Bilbao la vieja.

¡ NO OS LO PERDAIS!

 

El voluntariado para mi

 

Como voluntario no creo que pueda hablar mucho dado que llevo poco tiempo en ello. No obstante, para mi, está siendo una experiencia bastante positiva. Poder interactuar en un medio totalmente diferente, donde puedo hablar de cosas que no sean los mismos temas de siempre. Mi experiencia como voluntario está siendo muy interesante y enriquecedora dado que estoy con buenos profesionales, que te escuchan y te ayudan. Siempre buscan la mejor manera de enseñarte.

En nuestro barrio, San Francisco, Bilbao.

No se trata de tener buenos libros, sino de tener a los buenos a tu lado, y esto me facilita las cosas.

Esta experiencia es nueva para mi, porque engloba un poco de todo: ser útil, los aprendizajes, conocer otras personas con sus historias y sus problemas, aprender de otras culturas. Dado que, en su mayoría, se trata de personas extranjeras, aprendes un poco de todo y de todos, intercambiamos culturas y problemas de todos los tipos.

Tambien disfruto pudiendo enseñarles un poco de lo nuestro, y claro, aprender de ellos porque también tienen sus culturas, que también son muy ricas y variadas.

Para mi es muy importante esto porque me siento útil, no un inútil que no sabe hacer nada.

Me siento afortunado, de momento, porque el aprender y el querer saber nunca ocupa lugar, me estoy enriqueciendo, creciendo, y eso gracias, que no hay moneda que lo pague.

De momento bien, porque puedo evadirme con otras cosas, aprendo y espero que sea muy útil para mi. Intentaré sacar el máximo provecho de todo que me haga ser bueno en lo que hago, y eso para mí es lo importante, no el dinero.

Esto no paga tu bien estar, no me voy a preocupar, voy a intentar ser feliz con el día a día.

UN VOLUNTARIO

Diciembre 2014

LIBROS EN MOVIMIENTO

 

Esquina General Castillo con Bailen. En unas cuerdas y con unas pinzas cuelgan al aire libros, folletos explicativos, un proyecto, muchas ganas e ilusiones.

Este espacio se llama “libros en movimiento”. Y empezamos hace seis meses con 2.500 libros  gracias en gran medida al impulso del alumnado y trabajadores del centro “Casa de la Virgen” de Madrid, que se volcaron de manera realmente generosa ante lo que en un inicio surgió como una campaña de apoyo a un amigo en una situación muy concreta, y que luego derivaría en un proyecto que aun no sabemos bien que alcance, en su humildad, puede llegar a tener.

Barrio de San Francisco, Bilbao.

 

En el espacio “Libros en movimiento” se ofrecen libros gratuitamente, pero sobre todo lo que se quiere ofrecer es un pequeño susurro que clame por la igualdad, por la dignidad y por el libre acceso a la educación y a la cultura como base para gestar una sociedad más solidaria y más preparada, donde poder erradicar la tremenda desigualdad que padecemos.

Con el planteamiento de ser una asociación sin ánimo de lucro y sin ánimo de ruina, ya que no disponemos de subvención alguna, para el mantenimiento del local y realizar otras actividades se admiten colaboraciones, ya sean económicas, realizando voluntariado o aportando esos dones escondidos que todos guardamos dentro.

La librería es la puerta de entrada, pero entre bambalinas se empiezan a escuchar la expresividad del “Taller de teatro”, los trailers del “Cineforum” y las lecturas sosegadas de “Entrelineas”. Y como no, seguimos esperando infinidad de nuevas propuestas que puedan surgir desde cualquier relación que florezca en nuestra esquina.

Seguiremos tendiendo nuestra colada de papel con la certeza de que nuestra esperanza ya no es un sueño de locos, o al menos con el consuelo de que no somos los únicos. Gracias a todas y a todos por hacer posible esta realidad.

 Hasta pronto!!!

 Asociación Norai

Este lunes 1 de Diciembre, en Bilbao.

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El 1 de Diciembre, día mundial de la lucha contra el sida, volvemos a recordar que el VIH todavía existe. Estaremos frente a la Estación de FEVE, entre la Calle Bailen y la Calle Navarra, en Bilbao.

De 10.00 a 14.00 horas. Organizado por Asociación T4, Itxarobide y la Comi.

DALLAS BUYERS CLUB, 2013. JEAN-MARC VALLEE

PRÓXIMA EXPOSICIÓN: Ideas luminosas con reciclaje creativo

 

El próximo sábado, día 13 de Diciembre, inauguramos la exposición realizada por las personas que trabajan en el taller de reciclaje y restauración de Hasiera, dirigido por nuestra compañera Rosa Payán Azcue.

Un trabajo de reconstrucción y creación partiendo de objetos encontrados y abandonados. En colaboración con Beatriz Silva.

Taller de Reciclaje y Restauración de Hasiera


Será el sábado 13 de Diciembre en nuestros locales de la Calle Bailen 13.

Entre las 18.00 y las 21.00 horas.

Hasiera es un nuevo centro de día dedicado al acompañamiento social, en Bizkaia. Gestionado por la Comisión Ciudadana Antisida de Bizkaia en convenio con la Diputación Foral de Bizkaia.

 

DESDE DENTRO

 

Llevo tiempo pensando en escribir…en poner algo que se quiera leer, que interese…y la verdad, cada vez que me planto ante el folio en blanco…me siento vacía. Es un sentimiento extraño, algo que mi cuerpo y mi mente no reconoce.

Soy trabajadora de la Sala de consumo Supervisado de Bailen, desde hace casi 5 años. En todo este tiempo he madurado como persona y como profesional. Cuando me plantee (hace algunos años) cuales eran mis inquietudes profesionales, a que me gustaría dedicarme…, no tarde mucho tiempo en saber que el mundo de las drogas me llamaba la atención.

Barrio de San Francisco, Bilbao.

Empecé mis prácticas en un piso de apoyo a mujeres usuarias de droga en proceso de deshabituación. Tras este periodo de tiempo me di cuenta de que me faltaba entender, comprender, saber, cómo y por qué acaba uno dependiendo de una sustancia. Que vida llevan las personas que consumen droga habitualmente, ocasionalmente, esporádicamente… Me faltaba sumergirme en el mundo en el que se mueven las personas que usan o abusan de las drogas.

Con el tiempo tuve la oportunidad de trabajar en calle, intercambiando material de consumo a personas consumidoras en activo. Para mí, era un acercamiento a todas esas cuestiones que tenia por resolver. Pero me faltaba vivir esos momentos que la Sala de Consumo me a facilitado.

Hoy, después de mucho tiempo, tras atender sobredosis, reacciones adversas, momentos de tensión, conversaciones, intervenciones, discusiones, gritos, alegrías, tristezas, risas, llantos,… puedo decir que la experiencia ha sido INCREIBLE (que causa gran admiración o sorpresa), EXTRAORDINARIA (que es poco común, sale fuera del orden o regla general o sucede rara vez).

Las personas que han pasado por aquí, son tantas como las experiencias vividas. Quien ha pasado un tiempo en el “subsuelo” sabe que la figura del toxicómano es muy variada. Hay quien duerme en la calle y hay quien tiene casa en propiedad, hay quien se busca la vida y quien cobra, mas que cualquiera de los que leeremos esto, hay quien esconde su consumo y quien lo reconoce abiertamente, hay hombres y también mujeres, con años de consumo y días de experimento…el perfil de la persona que utiliza este servicio es tan variado como los colores.

Pero hay algo que todos y todas tenemos en común. Que somos PERSONAS. Personas con sus días buenos y sus días malos. Con sus  vivencias y preocupaciones. Ahora entiendo y comprendo mucho mejor, cómo y por qué acaba uno dependiendo de una sustancia.

Este último año no ha sido fácil para ninguna de las personas que ocupamos este espacio. Para las que aquí nos desarrollamos profesionalmente, ha sido muy duro desde el 2 de octubre del 2013. Fecha en la que nos enteramos que Médicos del Mundo tenía intención de abandonar la gestión. Pero para las personas que lo usan tampoco ha sido mejor.

Durante muchos meses la incertidumbre se ha apoderado de todas nuestras acciones. Hasta la fecha, hemos notado la respuesta por parte de las personas usuarias. No les ha gustado que  desde  Abril se cerrara los fines de semana, pero menos, pensar que esto iba a terminar. Pensar en como, donde y con que material voy a consumir ahora. La frase que se ha oído durante meses ha sido “¿qué quieren…que esto vuelva a ser como en los años 80”?

A día de hoy sabemos que la Narcosala no se extingue. Noticia INMEJORABLE (que es muy difícil o imposible de mejorar por resultar muy bueno). Con esta noticia acaba una de las incertidumbres que nos acechaba desde hace tanto tiempo.

Lo que aun no sabemos es,  que nos sucederá a las personas que tanto tiempo hemos trabajado y luchado por este colectivo.

En este punto me encuentro, otra vez como al principio, vacía y extraña. Han sido 5 largos años, conviviendo con todas las personas que nos han visitado. Me cuesta pensar que en menos de 15 días no me levantaré para venir aquí…a seguir compartiendo este espacio con muchas personas a las que llevo viendo 5 años todos o casi todos los días….personas con las que en los últimos años he estado más tiempo que  con mi madre o mi sobrino… a las que he escuchado, acompañado, aconsejado, cuidado… personas a las que tal vez no vuelva a ver y de las que tal vez no quiera despedirme.

La verdad es que ¡NO es un trabajo fácil! las cosas que ves aquí dentro…son cosas que nadie quiere ver…pero tampoco oír. Es dura la situación de muchas de las personas que vemos y atendemos a diario. Es complicado intervenir en este espacio donde las personas vienen a hacerse daño…opción que elige cada uno y nosotras respetamos, pero aun así…sigue siendo difícil y duro…Difícil de acostumbrarte a ver esta situación a diario 8 horas…las drogas, el mono, la ansiedad, la plata, la jeringuilla…y duro darte cuenta de que esto forma parte de tu vida tanto como en la de ellos.

Quiero dar las GRACIAS a todas las personas, colectivos, asociaciones, ONGs… que nos han apoyado todo este tiempo. Pero sobre todo, quiero poner en valor a TODAS las personas que en algún momento han trabajado en la SALA DE CONSUMO SUPERVISADO  de Bilbao, porque a diario nos vestimos con nuestra mejor sonrisa para venir a trabajar e intentamos hacerlo lo mejor que sabemos.

Mila esker.

“Lo que más nos aproxima a una persona es esa despedida, cuando acabamos separándonos, porque el sentimiento y el juicio no quieren ya marchar juntos; y aporreamos con violencia el muro que la naturaleza ha alzado entre ella y nosotros”.

Friedrich Nietzsche

 

Eider Arroyo

Trabajadora de la Sala de Consumo Supervisado

elcorreo.com

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