BESTEBI: El derecho a una vivienda.

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Desde ‘BesteBi’ alertamos sobre la continua precarización de la situación de muchas personas sin hogar en Bizkaia. Ésta es una concentración para pedir la dignidad de las personas sin hogar, así como que los dispositivos de alojamiento estén abiertos todo el año y no sólo en invierno.

Concentración por la dignidad de las personas sin hogar. Plataforma BesteBi, Abril 2014.

 

Visibilizar a las personas sin hogar es el primer paso

Las personas en situación de sin hogar  somos personas invisibilizadas. Es necesario trabajar por una sociedad más justa y solidaria con las personas sin hogar, que se posicione contra los recortes en servicios y prestaciones  -de por sí insuficientes- y a la vez denuncie el incumplimiento de la normativa vigente.

Ante el cierre de los dispositivos invernales queremos hacer dos valoraciones:

Una positiva: este año en Bilbao el dispositivo invernal no se va a cerrar, aunque no hayan aclarado todavía cómo va a seguir.

Un segundo elemento de reflexión y propuesta de mejora sobre el cierre de los dispositivos de Barakaldo y Durango:

-      Es importante que existan este tipo de dispositivos, como primer paso para desarrollar otros estables. Es necesario que tengan más recursos materiales y personal cualificado, para ofrecer una atención de calidad y estable.

-      Al cerrar estos dispositivos temporales o estacionales, algunos de nosotros no tenemos a dónde ir; incluso en algunos casos teniendo enfermedades.

Pedimos que las administraciones cumplan las normativas y asuman su responsabilidad.

Situación general de las personas sin hogar: lejos de mejorar, empeora:

La situación de las personas sin hogar es cada día más precaria; sigue sin haber recursos suficientes para trabajar con todas ellas de cara a implementar  procesos de incorporación social; y los recortes sociales, escudados en la crisis económica, no hacen sino agravar dicha situación.

Este año en que se debate la implementación de la Cartera de Servicios, queremos criticar que no esté centrada en las necesidades de las personas.

El nuevo sistema de Servicios Sociales no puede obviar estas realidades y debe ir en consonancia con los procesos naturales de las personas, siendo al tiempo lo suficientemente flexible como para adaptarse a ellas.

Esta continuada pérdida de derechos de las personas va minando el estado de bienestar y se está cebando especialmente en los que peor están, en las personas sin hogar. Además, existe el peligro de que estas medidas puedan suponer a medio-largo plazo un desmantelamiento de la protección social con la consecuente vulneración de los derechos de las personas.

Bajo el argumento de la crisis económica, no se puede abrir un camino para acabar con el sistema de bienestar social. Por último, nos parece fundamental criticar el uso del discurso sobre el fraude como herramienta para criminalizar a las personas pobres. Sufrimos, como sociedad, de ‘aporofobia’ (fobia a las personas pobres) y es responsabilidad de todas y cada una de nosotras, combatirla con justicia, movilización social y solidaridad.

Para terminar, ‘BesteBi’, plataforma por la inclusión residencial y a favor de las personas sin hogar recuerda que tras siete años de trabajo sigue aquí, y está para quedarse. Reclamamos el derecho a la vivienda como un derecho al que tengamos acceso, y no como una declaración de intenciones.

Vivienda pública, suficiente y adecuada para todas las personas.

Por todo ello, dentro de la campaña 2010-2015 “Nadie sin hogar”, seguimos reclamando nuestro derecho a una vivienda digna.

BESTEBI

EL REFUGIO DE “EL LECTOR”

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Inauguramos un nuevo espacio en nuestro blog. De ahora en adelante cada mes haremos una reseña sobre algún libro, un pequeño comentario o apunte sobre literatura.

En mi caso no se trata de alguien que lee en su casa, no soy filólogo ni estudiante de literatura, soy un lector que lee en la calle. Vivo y leo en la calle. Soy un lector hecho a sí mismo, autodidacta. Mis opiniones quizás no sean las más estudiosas pero provienen de mi experiencia personal en el encuentro con la literatura. Al principio, los libros eran un modo de refugio frente a los problemas de la vida. Así descubrí mi amor por la lectura. Hoy en día no podría vivir sin ella, me es indispensable, es para mí una forma de vida.

En este refugio me encuentro con autores, con la sabiduría y la filosofía, encuentro cosas que me mantienen cuerdo, me hago preguntas y conozco otras maneras de pensar, de vivir, de ver la vida.

Mi idea es crear un espacio donde poder compartir mis opiniones con otros lectores. Hablar de literatura y poder distinguir, por ejemplo, entre las diferentes maneras de escribir y hacer literatura, los hay que escriben libros únicamente para ganar dinero, hay un negocio editorial, y también aquellos que se dedican al puro entretenimiento. Por ejemplo, hay libros que no dicen nada. Personalmente me intereso más por aquella literatura sobre la que raramente recae algún premio, libros no tan conocidos, aquellos textos no tan nombrados, los libros que uno podría encontrar quizás, con suerte, en algún mercadillo. Los libros que están hechos con el corazón.

Algunos de mis autores más queridos son Ramiro Pinilla, Thomas Mann, Edgar Allan Poe, Tolstoi o Matilde Asensi. Y mi intención es poder hablar aquí de algunas de estas lecturas. Este espacio estará abierto a todo tipo de comentarios, sin censuras. Por mi parte se trata más bien de un intercambio de opiniones en torno a la lectura. Espero que disfruten de las recomendaciones y apuntes que les ofreceré en este nuevo espacio, un refugio frente a los problemas de la vida.

Ritxar

Bilbao, Marzo 2014

Atención a personas con VIH

Los principios básicos de la Ética son:

a) respeto a la autonomía de los demás, respeto a la vida, a la dignidad y la integridad corporal de las personas.

b) beneficencia.

c) no maleficencia: hay que beneficiar y no perjudicar, existe el deber de proteger y cuidar a los más vulnerables y, cuando sea necesario, actuar en su defensa.

d) justicia: imparcialidad en el uso del poder político y de los recursos públicos y no discriminación de los grupos con igualdad de oportunidades entre ellos. (Gamba et al. 2007)

Grafiti en Bilbao La Vieja.

Las intervenciones psicológicas de este tipo tienen varias metas, procedimientos, espacios y enfoques. Las hay de inicio, de emergencia, de seguimiento, de educación, de evaluación, de información… El terapeuta tiene muchas funciones en el tratamiento preventivo. En la prevención la educación sexual es la clave por lo que se convierte en uno de los ámbitos donde la acción y el servicio psicológico es ineludible. Ademas el terapeuta debe ofrecer contención emocional en los momentos decisivos.

Desde el momento del diagnóstico de la enfermedad, las instituciones de salud están obligadas a proporcionar apoyo psicológico de urgencia y si es posible, terapia psicológica. Esto está lejos de cumplirse de manera óptima; una de las razones de esta situación, es la carencia de psicólogos interesados y entrenados en la atención de personas infectadas por VIH.

Algunas instituciones de salud, ofrecen atención psicológica, pero solo en etapas agudas, de emergencia; no desarrollan un trabajo terapéutico que ofrezcan al enfermo orientación sobre la enfermedad y su evolución y el sostén emocional, aspectos fundamentales en el proceso de mejora del enfermo.

En todas las fases de la infección, la contención psicológica será un aspecto que aumentará las posibilidades de mejora en la calidad de vida del paciente y disminuirá los riesgos físicos y emocionales.

Una infección crónica como es el VIH puede causar consecuencias psicológicas como estrés, baja autoestima, depresión, aislamiento social y personal, miedo al rechazo entre otras muchas y es por eso que debemos tener muy en cuenta los principios anteriormente mencionados para poder llevar a cabo la mejor actuación posible de manera que se ayude en todos los ámbitos posibles.

Tal y como indica del Campo (2007), las familias de los afectados por este virus tampoco están exentas de desajustes y dificultades emocionales, ya que en cierto grado también sufren el aislamiento y la discriminación que a menudo acompaña a este colectivo. Por lo tanto, la atención psicológica también va dirigida a los familiares y al entorno social cercano al paciente si es necesario.

Hay que tener en cuenta la dificultad que tiene para el paciente aceptar que ahora pertenece a otro colectivo, un colectivo discriminado. Muchas veces esta dificultad es generada por los prejuicios que él mismo tenía antes hacia ese colectivo del que ahora  forma parte. Las interpretaciones que el paciente puede hacer de la enfermedad, están influidas en mayor o menor medida por las estructuras institucionales profesionales, por las reacciones sociales ante la enfermedad y por su propia percepción de la misma. Estas interpretaciones son importantes ya que determinan el modo de afrontar la enfermedad.

Todas estas sensaciones provocan un terrible desgaste emocional y para prevenir algunas o todas ellas es necesaria una rápida intervención psicológica. Hay centros en los que se ofrece ayuda en las siguientes modalidades:

-        Asesoramiento psicológico y prevención: Consultas breves de asesoramiento e información, sobre cualquier duda o problemática puntual, que pueden evitar la aparición o el agravamiento de problemas psicológicos.

-        Hablar con una persona con VIH

-        Grupos terapéuticos

-        Asistencia en hospitales

La consulta donde se atiende a los enfermos de sida suele ser un lugar donde la flexibilidad es la norma. Esta actitud flexible, que puede no ser  del todo comprendida, incluso reprochada, por otros profesionales, es especialmente necesaria cuando se trata de pacientes agobiados por una compleja problemática social y psicológica. Además, enlaza con uno de los compromisos éticos del médico, tal es el de mejorar el acceso a la atención médica, y con uno de los componentes de la calidad en la asistencia. La atención a los pacientes requiere una mezcla variable de autoridad y tolerancia, organización y espontaneidad, rigidez y ternura, ortodoxia y heterodoxia, arte y ciencia.

Respecto a la valoración de la calidad de vida y respuesta al tratamiento, el médico debe llevar a cabo una valoración completa de la calidad de vida del paciente en una triple vertiente:

-        exploración física (síntomas, funciones e incapacidad),

-        valoración psicológica (conducta, afectos positivos y negativos)

-         prospección social (trabajo, relaciones personales y rol social)

A la hora de aconsejar, el Programa Global del Sida de la Organización Mundial de la Salud define el consejo asistido (counseling) o la ayuda psicológica como un proceso dinámico de diálogo a través del cual una persona ayuda a otra en una atmósfera de entendimiento mutuo. El consejo asistido precisa de tres actitudes básicas: la aceptación incondicional de la persona (lo cual no significa que se esté de acuerdo con sus ideas o con su comportamiento), la congruencia entre lo que pensamos y expresamos (comunicación no verbal) y la empatía.

Cuando se procede a tratar al paciente, en primer lugar el profesional debe hacer una pequeña entrevista que le ayudará a obtener la información que necesita para valorar si esta persona está en una situación de riesgo. Es importante tener en cuenta unos criterios de evaluación, entre ellos la conducta sexual, de la que debe recopilar información sobre las últimas relaciones que ha tenido. También todo lo relacionado con el tema sexual: se debe indicar qué  tipos de parejas sexuales ha tenido últimamente, si es homosexual o heterosexual y si ha utilizado protección en sus prácticas sexuales.

Una vez recabada la información básica se procede a la recepción. La primera relación con el paciente debe ser afectuosa y cordial; de esta manera se ayudará a reducir los niveles de ansiedad que se tengan.

Después se procede a aclarar los datos del demandante, se le avisa que el servicio es anónimo y confidencial. Una vez hecho eso se pasa al motivo de la consulta y durante esta el paciente manifiesta y verbaliza todo aquello que concierne a su problemática.

El lenguaje debe ser claro en todo momento, alejado de la jerga científica, que informe, eduque y tranquilice, con el único objetivo de ganar la confianza del paciente en el médico y en el tratamiento, principio y fin de la ayuda que demanda.

La actitud de diálogo es primordial en estas intervenciones. Tras un análisis inicial de la situación biológica y psicosocial, el médico deberá identificar las principales preocupaciones del paciente. Para ello, es fundamental el diálogo, que debe incluir por parte del médico suficientes dosis de escucha activa (hay que hacer una medicina fundamentada en la ayuda de los oídos más que esclava de la vista: el arte de saber escuchar al enfermo frente a la ciencia de ver sólo pruebas complementarias), empatía y refuerzo positivo y será preciso discernir entre preocupación (visión del paciente de su propio problema) y problema (visión del mismo desde la óptica del médico).

El profesional tiene el deber de estar atento  a todo aquello que pueda estar oculto e inhibido en lo que manifiesta y expresa el paciente; puede que esta sea la causa que motive  a recurrir a la consulta. Para abordar la problemática de una persona con VIH se debe aclarar las consecuencias psicosociales  del portador del sida. Y se le ofrecen una serie de consejos o pautas:

-        Potenciar las ganas de vivir y de marcarse metas: Es preciso reforzar las actitudes positivas del enfermo y estimular en él optimismo, confianza y ganas de vivir. Por otro lado, cabe señalar que el objetivo de la orientación psicológica es que el paciente logre prescindir del orientador, que se ayude a sí mismo y que sea capaz de ayudar a otros

-        Fomentar la capacidad de decisión y de control del enfermo (principio de autonomía personal). Esta estrategia es muy importante respecto al tratamiento antirretrovírico, ya que se debe hacer partícipe al paciente de las diferentes opciones terapéuticas, explicando las indicaciones, los beneficios, los riesgos y los efectos adversos, para que colabore -no para que decida- en la toma de las decisiones y proporcionarle mecanismos para que afronte los prejuicios sociales y para que asuma su vida sexual con responsabilidad.

-        Ayudar a fortalecer su autoestima.

-        Liberar a la persona de sentimientos de frustración y culpa.

-        Evitar los estereotipos “voy a ver a un drogata” y los prejuicios “qué pinta tiene”, sobre todo en el caso de los drogodependientes.

Siempre es necesario cerciorarse de que el paciente ha entendido la información proporcionada y las propuestas existentes. Con frecuencia, se le aportan demasiados datos en la consulta y, ocasionalmente, la explicación de los sanitarios es poco clara o existen diferencias culturales que dificultan la interpretación de la misma. No se puede hablar de las poblaciones de los linfocitos o de los receptores como si el interlocutor fuera un inmunólogo especializado en inmunodeprimidos o trasplantes; lo mismo cabe decir en cuanto a la carga vírica y las mutaciones, terreno complicado incluso para los más expertos. El peso agobiante de una información no depurada a favor del paciente puede ser peor que la propia infección y los factores acompañantes. La sencillez de la exposición máxima para el paciente.

Se  debe permitir al paciente expresar sus miedos y deseos. El espacio terapéutico debe ser un lugar propicio para que el paciente logre desenredar todo el nudo de problemáticas que tenga con relación a su enfermedad. El psicólogo, más que un consejero, debe ser un guía que posibilite al paciente  encontrar todos los caminos  que ayuden a sobrellevar su padecimiento. El profesional tiene que estar atento a cualquier tipo de resistencia para buscar los mecanismos adecuados que encaucen la relación terapéutica.

Kaitin Junquera Vera, Ana de Luis de La Fuente, Marta Morán Dúo, Beatriz Tobalina Negro

4º Grado de Psicología: Ética Cívica y Profesional. Universidad de Deusto, Bilbao

 Octubre de 2012

Dilemas éticos y VIH

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Cuando se trata el problema del VIH los profesionales se enfrentan constantemente a problemas que en numerosas ocasiones constituyen verdaderos dilemas, entre ellos, dilemas éticos de la comunicación del diagnóstico al paciente y sus familiares, y dilemas éticos en la toma de decisiones con respecto a los recursos necesarios para estas personas.

(Gamba et al., 2007)

Grafiti en Las Cortes, Bilbao.

La diversidad y complejidad que determinados dilemas adquieren en la actualidad, exige de los profesionales de la salud no sólo constante actualización técnica, sino también la necesidad de replantear las dimensiones éticas de cada una de sus acciones profesionales, en un marco de pluralismo moral donde decidir es todo un reto. El estudio de los dilemas éticos se ha convertido en uno de los temas filosóficos más actuales en el ámbito de la producción científico-intelectual.

Es importante diferenciar tal y como lo hacen en su artículo Gamba et al.(2007), entre problemas y dilemas éticos. El problema ético se concibe como “aquellas cuestiones morales susceptibles de varias soluciones que se intentan resolver por medio de procedimientos científicos”. Los dilemas éticos se refieren a la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre, es decir, “las contradicciones entre valores o entre principios éticos, que se presentan en el proceso de toma de decisiones en la práctica médica asistencial, de modo que al cumplir con un principio ético, necesariamente se contraviene otro”.

Por ejemplo, cuando un paciente no quiere informar a la familia sobre su enfermedad y entonces esta está expuesta a la infección por la no prevención, nos encontramos con los principios de beneficencia y confidencialidad contrapuestos. ¿Qué sería lo correcto, guardar el secreto profesional y exponer a la familia a una posible infección o exponer al paciente a la discriminación y privación de su dignidad por hacer pública su enfermedad? Es sabido que la  confidencialidad es un aspecto esencial en la relación médico-paciente que debe respetarse en el caso del paciente afectado por el virus, solo puede saltarse en casos muy especiales y justificados.

Otro ejemplo puede ser el del paciente que no quiere seguir unas prescripciones porque entonces su situación se conocerá. Se contraponen en este caso la confidencialidad, la justicia y la beneficencia.

¿Qué ocurre cuando un profesional resulta sero positivo? Este es un asunto extremadamente delicado porque coloca, en un lado al paciente que corre un riesgo mínimo de adquirir el virus proveniente de su médico y en el otro el derecho del profesional de preservar su diagnóstico para evitar la discriminación social, personal y profesional.

También es importante tener en cuenta los dilemas éticos que se plantean cuando una mujer con VIH quiere tener un hijo. Surge el interrogante de si se debe limitar o no el derecho y la libertad de procrear (Scrigni, 2005).Desde el punto de vista de los pediatras y la familia se debe velar por el interés y el bienestar del feto. Realmente no podemos traer al mundo bebes perfecto pero tampoco es deseable traer al mundo bebes enfermos. Aunque los tratamientos actuales tanto con la madre como con el feto, reducen mucho el porcentaje de carga viral, es importante la responsabilidad de los padres tanto con ellos mismos como con sus hijos. Pero la responsabilidad no está solo en ellos, ya que los médicos son los encargados de proporcionar la información necesaria para que las familias tomen la decisión, esto extiende el dilema a un contexto más allá que el de la propia familia.

Otro dilema se plantea cuando hablamos del tratamiento, las terapias de medicación antirretroviral son muy costosas y no están al alcance de muchas personas en muchos países del mundo, ¿Quién define y cómo, los límites de la atención médica que estos pacientes deben recibir?

Kaitin Junquera Vera, Ana de Luis de La Fuente, Marta Morán Dúo, Beatriz Tobalina Negro

4º Grado de Psicología: Ética Cívica y Profesional. Universidad de Deusto, Bilbao

 Octubre de 2012

LOS DERECHOS HUMANOS Y EL VIH. Fundamentaciones Éticas.

La actuación psicológica en este aspecto debe basarse en intervenir o no para mejorar los indicadores objetivos de calidad de vida y para ellos existen dos tipos de fundamentaciones éticas en las que se construyen las bases de la intervención. Una de ellas es la principialista o deontológica, que define la ética de la convicción y en la cual se aplican de manera directa y deductiva los principios morales establecidos de ante mano.

Otra de ellas es la consecuencialista o teleologista que define la ética estratégica y se basa en cómo son las consecuencias, es decir, que si éstas son buenas, significa que está bien hecho, y su objetivo es maximizar las consecuencias positivas y obtener el mayor beneficio para todos.

Grafiti barrio de San Francisco, Bilbao.

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Dentro de la primera fundamentación, la principialista, existen diferentes tradiciones, en este trabajo se explican tres de las mismas. La primera de ellas es la tradición médica, cuyo lema es “hacer el bien”. En esta tradición se defiende la existencia de un código moral único y su objetivo es beneficiar o al menos no perjudicar. Sólo se interesa por las indicaciones y contraindicaciones, no se tiene en cuenta lo que la persona quiere, se intenta desarrollar al máximo sus capacidades, es decir, el profesional es quien sabe qué es lo mejor para la persona y sólo observa el déficit que posee.

Por otro lado, se organiza un plan de intervención. Si la patología se puede curar es una buena intervención, pero en el caso del VIH, es un virus que aún no tiene cura definitiva aunque puedan reducirse sus síntomas a un porcentaje muy pequeño. Además, es importante tener en cuenta a la persona y no únicamente a la enfermedad, porque de esta manera sí, se trata de potenciar su bienestar, pero se aísla a la persona del derecho de autonomía, y a pesar de ser portador o de estar afectado por el VIH, la persona posee la capacidad de decidir, en primer lugar, si quiere o no someterse al diagnóstico, de acceder al tratamiento y de contar a quien ella estime necesario el hecho en sí.

Desde esta tradición se ven confrontados algunos de los derechos de estas personas, por un lado se encuentra el Derecho a la Salud  frente al Derecho a la Libertad. Esta tradición afirma que lo correcto es que las personas con VIH se sometan a un tratamiento contra el virus porque estar sano se ajusta a un orden normal de las cosas y estar enfermo no.

La segunda tradición que vamos a tratar es la moderna, también llamada jurídica.

Se centra principalmente en el desarrollo de la autonomía de las personas respetando siempre sus decisiones. Desde esta perspectiva, la moralidad debe construirse desde la razón y con el criterio de la universalidad. Se trata de una fundamentación que tiene en cuenta lo que quieren o necesitan las personas para progresar. De este modo, el papel del psicólogo es poner al alcance de las personas afectadas con VIH los apoyos pertinentes en base a sus necesidades para que puedan  decidir desde su autonomía las opciones que más se ajusten a su proyecto de vida bueno.

Existen casos en los que tras valorar la autonomía de las personas, se comprueba que no son autónomas, o que lo son sólo en determinados aspectos como ocurre en el caso de las personas drogodependiente. En estos casos, se debe informar a la persona sobre los aspectos en los que es autónoma  y en los aspectos en los que no lo es se debe informar a su tutor, desde esta tradición el profesional no es quién decide.

La tercera y última tradición que se presenta en este trabajo es la política.

Esta tradición se fundamenta en el principio de justicia, es decir, que todas las personas tengan acceso a las mismas prestaciones.  Se trata de no discriminar a una persona frente a otra en cuanto a sus prestaciones. De nuevo, el papel del psicólogo vuelve a cambiar en este enfoque, debe ser el encargado de valorar las necesidades y recursos que la persona necesita y de que  tenga acceso a las prestaciones que le corresponden por derecho.

Es decir, se les ha de proporcionar la información relacionada con la prueba de detección del VIH (si es que no se ha realizado aún), el tratamiento a seguir, grupos de autoayuda, centros informativos…etc.  Cabe destacar que, tal y cómo informa del Carmen (2007), en ocasiones no se cumplen los derechos de las personas con VIH teniendo en cuenta la base de esta tradición. Esto ocurre sobre todo en los países subdesarrollados en los cuales las personas con escasez de recursos no tienen acceso a los tratamientos pertinentes, por lo tanto no hay igualdad de prestaciones.

Esta fundamentación va  dirigida a la igualdad de prestaciones más allá de la atención sanitaria, incluye también el derecho a obtener empleo, contraer matrimonio, formar parte de instituciones educativas o tener acceso a diferentes servicios.

 

Kaitin Junquera Vera, Ana de Luis de La Fuente, Marta Morán Dúo, Beatriz Tobalina Negro

4º Grado de Psicología: Ética Cívica y Profesional. Universidad de Deusto, Bilbao

 Octubre de 2012

CINE Y VIH, EN BILBAO CON ZINEGOAK. ESTE DOMINGO 26 DE ENERO

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Joaquim Pinto lleva casi veinte años viviendo con VIH y VHC. “E agora? Lembra-me” (Portugal, 2013, Joaquim Pinto) es su cuaderno de apuntes. Una reflexión abierta y ecléctica acerca del  tiempo y la memoria, de las epidemias y la globalización; de sobrevivir más allá de las expectativas; acerca de la disidencia  y el amor absoluto.

Este documental es un viaje de ida y vuelta por  el presente y los recuerdos del pasado, en el que Joaquim rinde un homenaje a los amigos que ya no están y a aquellos que sobreviven.

E Agora? Lembra-me, Joaquim Pinto, 2013.

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Premio Especial del Jurado en Locarno, una de las películas más fascinantes y difíciles de describir de 2013. Cine íntimo y honesto hasta la médula, soleado recorrido por la mente inquieta de Pinto, emocionante recorrido por su vida cosmopolita (ha sido colaborador de Monteiro, Oliveira y Kramer), retrato de su vida en pareja con Nuno. Un film tan vital e inagotable que decir que es el diario de un año de un tratamiento experimental del VIH en la vida de un hombre se queda corto para describir el arrebatador universo que encierra.

El domingo 26 de Enero, a las 17.30 en Los cines Golem, Alhondiga, Bilbao.

ZINEGOAK 2014

PRUEBA DE VIH Y DISTRIBUCIÓN DE PRESERVATIVOS EN BILBAO

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Podeis pasar a recoger una de nuestras bolsitas de preservativos, que contienen además del preservativo de uso corriente, uno extrafuerte (recomendado para el sexo anal), uno de sabores (sexo oral), y una dosis de lubricante.

Acompañamos esta actuación de la consiguiente explicación de las vías de transmisión sexual tanto del VIH como de otras ITS, además se ofrece la posibilidad de hacerse una prueba de detección rápida del VIH/Sífilis en nuestro local (Gratuita, Confidencial y sin necesidad de cita previa: Martes y Miércoles de 16.30 a 19.30 Calle Dos de Mayo nº6, 1 Dcha)

 

Calle Bailen nº 13 Lonja

De 9.00 a 14.00 y de 15.00 a 20.00

DISTRIBUCIÓN DE PRESERVATIVOS

COMISIÓN CIUDADANA ANTISIDA BIZKAIA

94.416.00.55

 

Marzana, Bilbao La Vieja.

 

HASIERA: TALLER DE RECICLAJE Y RESTAURACIÓN.

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Desde el taller de reciclaje de la Comisión Antisida de Bizkaia presentamos algunos de los trabajos de construcción realizados durante el último semestre. Un trabajo de recogida de residuos y restos para crear “otra cosa”: Un sofá, un macetero, un perchero o una escultura a modo de árbol de navidad.

¿Tienes algún mueble que no uses?

¿Algún objeto que no necesites?

Nada de tirarlo…

La Comisión Antisida ha iniciado un Taller de Reciclaje y Restauración.

¡¡Llámanos al 94 416 00 55!!

Cuando hablamos de reciclaje pensamos en reparar, reutilizar, reinventar, “hacer con” aquellos residuos, roturas, restos, vestigios, desechos y desgarrones producidos por la intemperie de la vida humana en un mundo que cada vez más se nos muestra indiferente, si no hostil, a nuestros proyectos…

COMISIÓN CIUDADANA ANTISIDA DE BIZKAIA

 

ZINEGOAK 2014: FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE GAYLESBOTRANS EN BILBAO

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Algunas novedades sobre la edición de este año

9 salas de exhibición (se añaden Bilboarte y Espacio Suberviola)
11 localidades en la Extensión Zinegoak (del 28 al 9 de febrero)
6 obras escénicas
80 películas de 31 países
Marcado carácter social de las películas…
Nuevo premio: Mejor Película Experimental
Días del espectador a 4€ martes, miércoles y jueves

ZINEGOAK 2014

 

LOS DERECHOS HUMANOS Y EL VIH. TERCERA PARTE

 

“Parece mentira que en la época en la que nos encontramos todavía se de una discriminación hacia el colectivo afectado por el VIH.”

A pesar de existir una cantidad enorme de información acerca de qué es este virus y cómo se transmite, nuestra sociedad se ve involucrada en un abanico de prejuicios derivados del miedo que envuelve la ignorancia. Como consecuencia de este miedo, de los cientos de ideas erróneas acerca de la transmisión del mismo, se da una violación de ciertos derechos fundamentales en torno a este colectivo.

Arte gráfico en el barrio de San Francisco, Bilbao.

El efecto del VIH no sólo se centra en la salud física de la persona, sino que también hace que la persona se vea inmersa en una nueva identidad y condición social. Ahora forma parte de un colectivo diferente, un colectivo discriminado y que en muchas ocasiones se ve exento de los derechos humanos.

La declaración y el Programa de Acción de Viena, aprobados en la Conferencia Mundial de los Derechos Humanos en junio de 1993, afirmaron que todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí.

Son muchos los derechos que las personas afectadas por VIH poseen; aplicable también a otros colectivos, pero que en este momento no son relevantes para nuestro trabajo; como derecho a la no discriminación, a la protección igual ante la ley y la igualdad ante la misma, el derecho a la vida, el derecho al mas alto nivel posible de salud física y mental, derecho a la libertad y la seguridad de la persona, libertad de circulación, derecho a pedir asilo y gozar de él, derecho a la intimidad, libertad de opinión y expresión y derecho a recibir y difundir libremente información, derecho al trabajo, a contraer matrimonio y formar una familia, igualdad de acceso a la educación, un nivel de vida digno, derecho a la seguridad, asistencia y bienestar sociales; disfrute de adelantos científicos y sus beneficios, participar en la vida publica y cultural y derecho a no ser sometido a torturas o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (Naciones Unidas, 1996).

Defender los derechos humanos de las personas afectadas por el VIH no significa sentir lástima y querer practicar la caridad, sino defender los derechos que nos pertenecen a todos por el hecho de ser personas.

La discriminación y la exclusión no dan lugar a la salud y el bienestar social, sino que como consecuencia, se da una situación de desigualdad e inferioridad, que hace que las personas con alguna “diferencia”, en este caso por estar afectas por el VIH, les sea más difícil vivir con bienestar y dignidad.La discriminación se perpetúa día a día en los enfermos que no tienen acceso a los medicamentos. El derecho a la vida y el derecho a gozar de los avances científicos no son completamente alcanzados por la mayoría de las personas viviendo con el VIH. (Ugarte y Miranda, 2004). (más…)

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