PROBLEMS, por Jonathan

Problemas, problemas, problemas… Una palabra curiosa. Yo la he oído en boca de hombres y mujeres, ¿Me pregunto por qué? Es curioso cómo la imaginación se desata, por momentos, con una furia desenfrenada y descontrolada, cuando empiezas a escribir con el cigarrillo en la mano.

Todo el mundo tiene problemas, los cantantes, los actores… en definitiva, tanto gente de clase media como de clase alta. También es curioso cómo la gente que trabaja en las asociaciones, ayuda a la gente que tiene problemas. Ya que esta gente también tiene sus propios problemas. Es curioso, ¿no?

Yo daría tantas cosas para que este mundo no girara tan deprisa… ¿Por qué? Porque las prisas son el nacimiento de muchos problemas. Como en la metáfora de las carreteras y los accidentes de tráfico. La prisa de los conductores produce muchos accidentes viales.

En mi caso, por ejemplo, tengo algunos problemas como el hecho de dormir en un albergue, tener que cumplir con unos horarios, mantener la educación con las educadoras para que luego me hagan un buen informe. Además tengo otro tipo de problemas, más personales, y que me cuesta resolver. Pero me ha sorprendido ver resultados rápidos que no esperaba.

Ahora quiero transmitir un mensaje a todos los jóvenes toxicómanos. Yo he estado metiendome caña y todo eso. Pero lo he canalizado con la música, es decir, la música ahora es mi droga. Mi cocaína es la música. Lo que trato de decir es que canalices las drogas con “algo” que te apasione, que te llene. Yo, Jonathan, os aseguro que lo dejareis como yo he hecho. Tengo 29 años y estoy contento porque todos los días me veo en el espejo, me miro, y me digo: ¡A por todas Joni! Tu puedes, porque puedes.

Quiero dar las gracias al blog de la Comisión Antisida por dejarme redactar ¡¡”problems”!!

Gracias,

Jonathan

Septiembre 2014, Bilbao

No nos podemos permitir el cierre de la narcosala!

 

Barrio de San Francisco, Bilbao.

Cuando se trata de justificar la existencia de un determinado recurso son diversos los argumentos a los que podemos acudir: población que es susceptible de utilizar este recurso, problemas relacionados con el uso de sustancias que se quieren paliar, recursos alternativos disponibles, … Como señala de manera muy clarificadora ALFONSO RAMÍREZ DE ARELLANO en un artículo publicado en El País el 28 de enero de 2013 titulado “Las drogodependencias ya no interesan”, alrededor de los problemas relacionados con el consumo de sustancias (fundamentalmente ilegales) se ha ido configurando toda una red específica de recursos y programas y en buena medida como consecuencia de la existencia de esta red hoy en día los problemas relacionados con el uso de drogas tienen consecuencias menos importantes, no resultan tan “visibles” ni causan una alarma social importante.

Si queremos recurrir a argumentos de tipo económico, que hoy en día parecen tener más peso que cualquier otro tipo de consideración, coincido en señalar que ¨La prevención no es un gasto, es una inversión”: efectivamente hacer prevención tiene unos costes. Sobre todo si se intenta trabajar con rigor, desarrollando programas de demostrada eficacia, evaluados… Un recurso como la narcosala facilita atención, asesoramiento y recursos para la prevención a personas que consumen sustancias. De este modo se previenen de manera eficaz y eficiente complicaciones asociadas al consumo (sobredosis, infecciones, … ) y se mantiene un seguimiento a las personas atendidas.

La atención a estas complicaciones, en caso de que no existan o que fallen los mecanismos de prevención, es siempre mucho más costosa. Y como muestra de ello, estos días estamos siendo testigos de las demandas por parte de los afectados para acceder a un “nuevo” tratamiento para la hepatitis. http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/realidad-nuevo-tratamiento-hepatitis-c/20140728140218105469.html

Por tanto, el no disponer de servicios de prevención tan eficaces y eficientes como la narcosala no sólo no va a suponer un ahorro sino que van a suponer un gasto mucho mayor. Aunque no conozco personalmente éste recurso ni en la comunidad en la que yo vivo y trabajo, Galicia,  existe un recurso similar sí que existen  programas que se han acercado a las/os usuarias/os de drogas facilitándoles atención y recursos para la prevención. Estos programas han sufrido un  recorte importante y creo que más pronto que tarde notaremos su falta.

Alfonso Tembrás

Educador Social

LA CABAÑA o UNA SALA DE COSUMOS SUPERVISADA

 

 

Decía un educador social andaluz, que en contextos menos favorecidos o con altas tasas de precariedad (laboral, económica y por ende social), el caldo de cultivo para la intervención social y trabajar con lo peor de lo peor, eran condición sine qua non. Una realidad inescrutable, invisibilizada al exterior con manifiesta intención de ofrecer otra apariencia.

De ahí que la propia sociedad y los medios de comunicación, como parte de esta, tratasen históricamente a un recurso de asistencia socio-sanitaria como una narcosala: lupanal de los vicios más ocultos, reminiscencia del movimiento de los barrios populares sudamericanos. No era Medellín, ni Calí ni Barranquilla. Era Bilbao y se quería dar respuesta a una problemática postindustrial desde una perspectiva cualificada, técnica e integral. Este era uno de los proyectos estrella del llamado “proceso de deshabituación”.

Una respuesta de altura a unos tiempos difíciles y a unos conflictos no menos dramáticos: paro, inseguridad, delincuencia … . La generación de los nacidos en los 60 se estaba dilapidando de un plumazo y el trabajo asistencial no cubría todas las necesidades inherentes al problema de las adicciones. La sala, además de dar una respuesta clínica a la toxicomanía, la encaraba de frente, desmitificando su crueldad y poniendo nombre a las cosas y rostro a las personas. Sujetos de una acción socio-educativa preventiva y de seguimiento, necesario para en lo que apoyarse.

Desde el uso y el intercambio de desechables, hasta la planificación de un proceso de seguimiento o reinserción. La tantas veces y recurrente cabaña, que diría la educadora social Arantza Rodriguez: Un lugar en el que refugiarse, un cobijo frente al dolor, donde no pensar ni sentir. Y si no sentían, no sufrían. Sin dolor, sin angustia, sin melancolía ni rabia.

Lo peor de lo peor, resultaron ser personas y como tales, una segunda oportunidad o un lugar donde sentirse o retirarse, se hacen necesarios. De ahí nace el germen de otro de los encuentros casuales, este pasado mes de Junio, en una taberna del Arenal, entre un educador y un joven con problema de adicciones. Un café, una conversación y un encuentro: “Este chaval anda queriendo hacer cosas normales con su vida” me comentó el educador días más tarde. Esperando muchos más encuentros y acompañamientos entre personas.

Equipo Educablog, equipo de educadores sociales.

Bilbao, Agosto 2014

Hazte la prueba del VIH ¡HOMBRE!

 

Desde el SERVICIO DE PRUEBA DE VIH DE LA COMISION ANTISIDA DE BIZKAIA os informamos que durante el mes de Julio hemos realizado un total de 36 pruebas de VIH y Sífilis, 25 de las cuales han sido realizadas a HsH (Hombres que tienen sexo con otros Hombres).

 

Os recordamos que tenemos una consulta abierta en el nº 6, 1º Dcha de la Calle Dos de Mayo, y os atenderemos los Martes y Miércoles de 16.30 a 19.30.

En la actualidad la transmisión del VIH hay que ponerla en conexión con unas prácticas sexuales no seguras. Por otro lado, entendemos que hay que prestar una especial atención a la prevención dentro del colectivo formado por hombres que tienen sexo con otros hombres, y pensar en nuevos espacios y maneras de poner en juego la transmisión de la información sobre la prevención del VIH.

UN SERVICIO CONFIDENCIAL, GRATUITO Y SIN NECESIDAD DE SOLICITAR CITA PREVIA.

94 416 00 55

COMISIÓN CIUDADANA ANTISIDA DE BIZKAIA

ANTE EL PELIGRO DE CIERRE DE LA SALA DE CONSUMO SUPERVISADO DE BILBAO. Llamamiento a su defensa como Servicio Público Esencial

 

Cuando se me invitó a escribir un artículo sobre el cierre de la Sala de Consumo Supervisado de Bilbao reflexioné acerca de la visión que yo podía ofrecer al cierre y supongo que si alguien pensó en mí, fue por mi actual trabajo como responsable de la gestión de los Servicios de Cooperación con la Justicia del Gobierno Vasco (Servicio de Asistencia a la Víctima, Servicio Vasco de Gestión de Penas y Servicio de Mediación Intrajudicial) y supongo  también que por mi experiencia por mi trayectoria en el tercer sector. Espero por tanto aportar alguna nueva idea al aunar una doble visión como gestor de servicios públicos y  la visión social y comunitaria en la que creo y participo.

Cuando surgió la noticia del cierre antes de verano (ahora aplazado temporalmente al parecer hasta fin de año) vinieron a mi cabeza una serie de imágenes y sensaciones que me dejaron tan mal cuerpo como a cualquiera que conociera la Sala… Primero me vinieron a la cabeza las marchas que hacíamos los voluntarios con los usuarios al centro Hontza en 2002. Un centro de un perfil similar que un año antes a la apertura de la Sala de Consumo Supervisado, estuvo en peligro de cierre en la anterior sede de la calle Zamakola ante la presión de ciertos vecinos y hoy día dicho centro está plenamente integrado en el paisaje urbano del Casco Viejo en el lateral de la Iglesia de San Antón.

Me vino también a la cabeza un amigo que tras años de prisión y una mala racha vital acabó contagiándose de VIH en un muelle de Bilbao la Vieja al compartir una jeringuilla y al mismo tiempo un recuerdo de mi infancia que me retrotrae a un Bilbao duro y gris de los 80 que esperamos no vuelva… Un amigo de aita trabajaba en el mantenimiento de la calefacción de las torres de Zabalburu y como el acceso era un túnel resguardado y con calor, todas las semanas encontraba algún heroinómano muerto por sobredosis en los bajos de aquellas casas que entonces se vendían como de lujo…

Calle Dos de Mayo, Bilbao.

 

Con este mal cuerpo que espero haberos transmitido me puse a documentarme sobre las noticias que han ido surgiendo en torno a la Sala de Consumo Supervisado para poder entender cómo era posible el cierre de otro servicio público en mi opinión esencial.

Antes de nada y por situar la cuestión entiendo que un Servicio Público es la actividad desarrollada por una institución pública o privada con el fin de satisfacer una necesidad social determinada y que por lo general es gratuito y se financia con fondos públicos. Dejando al margen debates técnicos acerca de aquellos servicios públicos a los que está obligado una administración pública al crearse por ley un derecho subjetivo para el ciudadano, o las carteras de servicios que están tratando de establecer algunas administraciones públicas, lo cierto es que lo fundamental de un servicio público es que atiende a una necesidad social, que el acceso sea gratuito y su financiación pública. A estas características clásicas yo añadiría otra que me permitirá reflexionar sobre el tema: para ser considerado como servicio público debe ser percibido como tal por la ciudadanía y asimismo, la administración pública debe considerarlo como tal y velar por la correcta prestación del mismo.

Es en este último punto donde comenzaré mi análisis. De lo que he encontrado por internet parece que la Sala de Consumo Supervisado se puso en marcha mediante un Convenio de Colaboración (una forma de subvención más estable equivalente a un contrato en el ámbito privado). Según lo que he encontrado en la prensa de internet dicho Convenio lo firmaron en el año 2003 Javier  Madrazo como Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco y la presidenta entonces de la ONG Médicos del Mundo Celina Pereda, posteriormente Directora de Drogodependencias del Gobierno Vasco durante el Gobierno de Patxi López.

Por lo que aparece en prensa al parecer el centro contaba también con subvenciones del Ayuntamiento de Bilbao y Diputación por lo que imagino que como tantos Servicio Públicos del ámbito de la exclusión social la entidad gestora tenía que hacer malabares de pluri-financiación para poder pagar los gastos del centro y a sus profesionales.  Esta inestabilidad es la que lleva en muchos casos al cierre de servicio públicos que atienden situaciones de especial necesidad:  distintas administraciones actúan solamente como meras financiadoras y en época de recortes las subvenciones al ser medidas de fomento de actividades de interés público y no servicios a los que estén obligadas a prestar por ley, las administraciones públicas recortan casi de forma automática por el eslabón jurídico más débil, que paradigmáticamente es el que en muchos casos atiende a los más débiles.

Sin embargo esto no es excusa para una reflexión crítica en el tercer sector acerca de la gestión que se hace en algunos casos de Servicios Públicos. En mi opinión las entidades gestoras de servicios públicos deberían exigir a las administraciones públicas una mayor dirección pública (técnica, no política) y un mayor conocimiento y difusión del servicio por la administración para lograr que sean socializados y percibidos como tales por la ciudadanía. De hecho, si sólo acudimos a la administración solicitando mayor estabilidad  financiera y luego pretendemos llevar a cabo los objetivos estatutarios de nuestra ONG sin la dirección y control del servicio por la administración, es más probable que nos encontremos con cierres en época de cambio de responsables políticos.  No necesariamente por una cuestión ideológica, sino muchas veces por desconocimiento de dicho servicio y por tanto por falta de consideración del mismo como servicio público por la propia administración.

Al hilo de esta última reflexión crítica, nunca entenderé la obsesión de algunas entidades del tercer sector por figurar el nombre de su entidad en la gestión de un servicio público, cuando a mi entender lo que beneficia al servicio es precisamente que no sea importante quién lo gestione, quedando así  la reforzada la percepción social del mismo como servicio público. Lo verdaderamente importante (tal y como recoge algún convenio sectorial del ámbito de los servicios sociales) es mantener la experiencia acumulada en la prestación del servicio público por los profesionales del mismo a través de la subrogación de los trabajadores, tal y como sucede en el caso de Contratos de prestación de Servicios Públicos, fórmula que debería integrarse también en los Convenios de Colaboración de gestión de servicios públicos consolidados en el tiempo y en la comunidad.

En el caso que nos ocupa, tal y como han señalado las trabajadoras, llama la atención que la entidad gestora del servicio no haya aclarado públicamente los motivos de no querer continuar gestionando el servicio de manera que los ciudadanos nos enteramos a medias por desgracia en función de que interese en el momento el tema a El Correo.

Por supuesto que en cuanto a las administraciones implicadas cabe una crítica mucho más directa. Algo hemos oído de la Diputación y Ayuntamiento, pero si el Convenio es de Gobierno Vasco ¿por qué no tenemos noticia alguna?  ¿Consideran las Administraciones públicas que es un servicio público esencial? ¿Cómo lo han gestionado en los últimos años más allá de financiarlo?

Hay que tener en cuenta que incluso con subvenciones anuales nuestra labor como gestores de fondos públicos (hablo ahora como funcionario de una Administración Pública) es verificar que el servicio se presta en los términos acordados más allá de justificaciones económicas y memorias anuales.  ¿Qué labor de puesta en valor del servicio público y socialización del mismo han realizado?

Evidentemente son preguntas sin respuesta porque creo que el propio modelo de trabajo de gestión de servicios públicos de las administraciones públicas debería ser sustituido. En este ámbito deberían las administraciones públicas aprender de las entidades del Tercer Sector: trabajo multidisciplinar, especialización, trabajo en red y coordinación. Las administraciones públicas están lejos de tener a nivel técnico dicho modelo. Por desgracia son escasas incluso las mesas de trabajo interdepartamentales dentro de una misma administración y más aún entre diferentes administraciones.

En último lugar y más importante deberíamos reflexionar como sociedad de forma crítica acerca de los servicios públicos que queremos y en qué medida los exigimos a las administraciones y los defendemos comunitariamente como esenciales.  Vuelvo a las imágenes y sensaciones con las que comencé el artículo. El caso de la Sala de Consumo Supervisado es paradigmático porque supuso un cambio de modelo de prestación de servicios a drogodependientes; se pasa de un cierto paternalismo meramente asistencialista e individual a un planteamiento realista y con visión social de conjunto de reducción de daños, que supone la dignificación de los drogodependientes y deja una puerta abierta al acceso de éstos a otros servicios públicos y su posible inclusión. Al mismo tiempo la sociedad se dignifica igualmente al no cerrar los ojos a una realidad que es de todos y tratarla de forma multidisciplinar y profesional con un extraordinario trabajo social en red que no beneficia únicamente a los usuarios ni simplemente higieniza las calles, sino que nos acerca a un modelo de sociedad más integrada, madura y consciente de los problemas sociales que quiere superar para lograr ser una sociedad más justa y cohesionada.  Si en su día salimos a la calle a defender Hontza de forma plural, unidos tercer sector y ciudadanos anónimos, debemos crecer como sociedad  y ser nosotros los que exijamos servicios públicos como la Sala de Consumo Supervisado si queremos realmente una sociedad mejor, en vez de quejarnos de forma pueril acerca de lo mal que lo hacen las administraciones públicas.

Ahí reside la esencialidad de un servicio público, en la percepción y defensa que una sociedad haga del mismo, si se cierra finalmente la Sala De Consumo Supervisado de Bilbao perdemos todos.

Roberto Moreno

Responsable del Servicio de Justicia de Adultos de la Dirección de Justicia del Gobierno Vasco

DE FIESTA TAMBIÉN TEN CUIDADO CON EL VIH!

Si has tenido prácticas de riesgo o simplemente deseas informarte sobre tu estado serológico, quieres conversar con alguien, tienes dudas o quieres contrastar información, si necesitas preservativos y no sabes cómo protegerte en tus relaciones sexuales. Acude a vernos, estamos en la Calle Bailen nº 13, en Bilbao.

También hacemos la prueba de VIH: Las pruebas se realizan de forma anónima, confidencial y gratuita en los locales que nuestra asociación tiene en la calle 2 de Mayo nº 6, 1ºDcha, los Martes y Miércoles, de 16.30 a 19.30h, sin cita previa.

Comisión Ciudadana Antisida de Bizkaia

Agosto, 2014.

LA NARCOSALA: días del futuro pasado

 

Desde el momento en que son escritas estas líneas poco importa ya como fue que paso. Poco importan las negociaciones, los flecos sueltos, las responsabilidades sobre cómo fue. El asunto es que sucedió.

La sala de consumo supervisado de Bilbao fue cerrada en Diciembre de 2014.

Un proyecto que consiguió ganarse el respeto y la valoración de personas usuarias, vecinos y vecinas del barrio, así como el prestigio de ser un auténtico proyecto de innovación social.

CALLE CORTES, BILBAO.

La Narcosala, que se había convertido durante esos años en un auténtico “territorio de frontera” donde aportar un granito de humanidad a personas que la habían perdido, de repente se cerró.

A partir de entonces, recuerdo volver a ver de nuevo personas drogandose en las calles, el aumento de las muertes por sobredosis en condiciones insalubres, el recuerdo de lo que fue la estación de la Naja (que cayó durante largo tiempo en el olvido…).

Pero sobre todo recuerdo otras muertes. Menos concretas y dolorosas quizá, y seguramente menos importantes, claro. Se nos murieron unas cuantas ideas sobre la salud, sobre lo social… Y las que quedaron vivas empezaron a deambularnos buscándose la vida… Ideas-yonki que empezaron a molestarnos…

Y ya nadie se atrevió a hablar de emprendizaje social, y pasó de moda cualquier mención en congreso o conferencia sobre el espacio sociosanitario.

También se volvió yonki la idea de la integración de la red de salud mental y la de toxicomanias. Se perdió la oportunidad de trenzar ambas redes, que quizá nunca debieron estar separadas. Perdieron su oportunidad ambas de aprender la una de la otra. Igual que lo fue la de una sanidad pública que no dejara fuera a nadie. Y sin excusas. Volvimos a olvidar que los peores recortes fueron los recortes éticos, que el neoliberalismo triunfó en el mismo momento en que empezamos a regirnos por la lógica del beneficio económico. Se hizo el silencio, y se dejó de hablar de ellas.

Si bien es cierto que nuestra sociedad del Bienestar se basa en su capacidad de integrar a todas las personas, no es menos cierto que en el reconocimiento de su fracaso, quizá su salvación se encuentre en el modo en cómo trata a los últimos, a los que no tolera, a los que no es capaz de integrar.

Y el cierre de la Narco, terminó con esta idea. De alguna manera fue la puntilla de aquella mal llamada crisis, se conquisto nuestra última trinchera de dignidad como sociedad, como ciudadanía.

(Nunca me gusto la idea de “baja exigencia”. Nos confrontaba con la pregunta sobre quiénes éramos para exigir nada, y además, que criterio es ese de alto o bajo en lo que tiene que ver con lo que alguien necesita para estar mejor? ¿No era acaso el espacio de la Narco un buen apoyo individualizado, una muy buena adaptación curricular, un buen tratamiento a medida, un espacio de salud pública, el mejor trato personalizado? ¿No se trataba de lograr mejorar la salud de una parte de la población, sin juicios, ni exigencias?)

Y fue consagrada, pues, la idea de la redención individual, dejo de ser parte de la agenda de salud pública, se volvió a releer la toxicomanía en términos moralizantes, y de nuevo se les comenzó a a etiquetar a estas personas de viciosas, de maleantes. Volvió el recelo, la desconfianza, el miedo… Con el cierre de la Narco algo se nos cerró por dentro.

Iñaki García Maza, psicólogo y psicoterapeuta.

Asociación ERAIN

La Sala de Consumo: Un recurso imprescindible

 

He pensado que la conclusión a la que han llegado los gestores de la sala de consumo  supervisado de la calle Bailen, en Bilbao, ha sido muy buena. Me refiero al hecho de retardar su cierre. Necesitamos más esfuerzo, luchar más… eso todos tenemos que mentalizarnos.

Es un recurso imprescindible en los días de hoy, dado que el gobierno quiere un Bilbao limpio y turístico, la preciosa ría (2000) se supone será un punto muy atractivo. Ya lo fue en sus tiempos, y seguirá siéndolo. Y entre la misma y otros sitios de Bilbao volverán a ser lo mismo de antes, bueno, la cuestión es que el Gobierno Vasco ponga mano en esto, porque es un bien necesario para todos.

También es una institución que es poco reconocida, pero muy conocida por varios medios de comunicación, de todos los niveles, y status  sociales, que no os imagináis, porque en España (Bizcaia, Bilbao) tiene una sala de consumo (muchos se quedan con la boca abierta).y muchos han dicho que vaya cultura, que mentes más abiertas.

Y eso es bueno oírlo en otros países, con otras culturas, porque yo lo viví. Hay quien no sabe que existen gobiernos inteligentes, cultos, dinámicos. Espero que hagan todo lo posible para mantener la sala abierta, este recurso riquísimo  y tan humano que tenemos. Para todos apoyar esta causa, para que otras potencias mundiales, que son todos países ricos, los más de Europa, esto es real verdadero.

Que sepan que también nosotros somos un país con cultura, tan buena si no mejor que ellos. Y bueno, me gustaría que continuara, porque es señal de inteligencia, y creo que nuestros gobernantes la tienen…?

Un saludo, por un Bilbao mejor, y limpio.

Gaspar B.

Bilbao, Julio 2014

HASIERA: Un Centro de Día de inclusión social.

 

“Hasiera es un centro de día de inserción social donde nos ayudan a insertarnos y a incluirnos en la vida social. Es un centro de día que aporta ayuda, entretenimiento, olvidarte de los malos pensamientos que nosotros, personas con problemas, necesitamos para poder hacer una vida normal que es lo que queremos.”

Hasiera es un espacio en el cual tenemos siete ordenadores, un horno-microondas, un despacho. En el taller de reciclaje estamos haciendo lámparas de madera y otros artículos como sofás, mesas, percheros, e incluso árboles de navidad, todo ello con madera y materiales reciclados. Tenemos una tele donde vemos las noticias o películas, merendamos, salimos a fumar un cigarro y volver a empezar la tarea.

Calle Bailen, Bilbao.

 

¿Qué hacemos en Hasiera?

“Hasiera para mi, de momento, es un medio terapéutico y esencial, para integrarme, en varios aspectos, que van ocurriendo, en el día a día…”

Los lunes tenemos una asamblea y una salida, que el próximo lunes será para ir a la playa. Los martes trabajamos en el taller de restauración y reciclaje, y después hacemos una lectura en el Centro Cívico. Este mes estamos leyendo Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. El miércoles tengo deporte, hoy hemos ido al frontón de Uribarri, y hemos vuelto para comer. Tras la comida tenemos informática. El jueves volvemos a trabajar en el taller de restauración y reciclaje, tenemos un descanso y volvemos a comer. Después hacemos un taller de Habilidades sociales. Y finalmente, el viernes tenemos video-forum. Me gustaría volver a ver la película “El precio del poder” de Al Pacino.

 “Hasiera es un taller de trabajar el tiempo libre. Mediante restauración, repostería, deporte y Internet. Estar entretenido y no pensar en las drogas.”

¿Qué me aporta a mi Hasiera?

Hasiera te aporta varias cosas, enseñanza básica en informática y restauración, salidas, hacemos repostería o comida que nosotros decidimos, deporte, video forum o cualquier sugerencia que aportes en las asambleas que tenemos los lunes.

“Para mi Hasiera me ayuda, a saber reconocer, (todo tipo de cosas) que yo desconozco. Me ayuda a organizar-me un poco de manera general, (poner ideas al día).”

Pasar el tiempo libre, por ejemplo, en manualidades, ordenador y lo mejor es que te acompañan donde te haga falta: al hospital, al psicólogo, al psiquiatra, a tu trabajadora social etc…

¿Qué taller me gusta?

“Conocí hasiera atreves de la comisión anti-sida de Vizcaya. Veo que tienen varios talleres, bastante interesantes, porque  puedes hacer varias cosas para la vida cotidiana y aprender  que no ocupa sitio. Pasen y conozcan nuestros servicios.”

“Es informática ¿para qué? ¿Para qué quiero chatear?  ¡Porque  quiero poder saber cómo está mi familia, mis cuñados y sobrinos, no para chatear con cualquiera!”

“El taller que más me gusta es la repostería,  el de las fajitas que son de pan de tortita, pollo y verduras variadas que hicimos en el horno y estaban buenísimas.”  “Me gustan todos, excepto los días no son iguales, (depende del ánimo que tienes en esos días), mejor o peor…” “Restauración e informática y las horas que me permite estar ocupado.”

EQUIPO HA-SIERA

Bilbao, a 17 de Julio de 2014.

Algunas reflexiones sobre el posible cierre de la Sala de Consumo Supervisado de Médicos del Mundo

Grafiti Marzana, Bilbao.

 

La reciente noticia sobre el cierre de la Sala de Consumo Supervisado de la calle Bailén, de “la Narcosala”, como popularmente se la conoce, la recibí entre el estupor y el escándalo.

Estupor porque, como miembro del tejido asociativo bilbaíno y vecino del barrio de San Francisco, la Narco se había convertido ya en un espacio referencial dentro de mi cosmovisión del mundo social en el que vivo y escándalo por ser un nuevo recurso de los que entiendo que sucumbe al nuevo modelo social y económico que con la excusa de la “crisis” (que en realidad es una estafa colectiva) nos están imponiendo. La verdad es que esa primera fase de estupor escandalizado está cambiando y se está transformando en una honda indignación, que es la emoción que me domina en el momento de escribir estas líneas. La verdad es que el momento actual, en el que parece que el cierre de la sala deja de ser tan inminente y se prorroga hasta ¿noviembre, diciembre? No atenúa mi indignación porque entiendo que el daño ya se ha hecho y, como siempre, éste ha caído ante todo y sobre todo sobre unas personas especialmente vulnerables, aquellas que a su situación de drogodependientes añaden una severa exclusión social y toda una serie de problemáticas añadidas (sanitarias, económicas, personales, familiares, etc.) que no hacen sino multiplicar el grado de deterioro físico, psíquico y social de estas personas.

Como bien dice Cosme Sánchez en su artículo “En defensa de la Sala de Consumo Supervisado: La Reducción de Daños y la Baja Exigencia en Bilbao”, el trabajo en red desde la baja exigencia resulta imprescindible tanto desde una perspectiva terapéutica integral como desde un enfoque comunitario. Hago mías estas afirmaciones igual que las de las trabajadoras de la Sala cuando en su “Nota de prensa” del 16 de Junio de 2014 afirman que la responsabilidad última de garantizar el derecho a la salud de todas las personas es de la Administración Pública. Pero siendo esto así, no es menos cierto que ante todo y sobre todo la Sala de Consumo de Bailén es un bien social, un haber de la comunidad, y es como parte de esa comunidad que entiendo una obligación ética y política defender este recurso y exigirnos a todas que aportemos nuestra parte en la lucha por defender este espacio, que no es otra cosa que un garante de salubridad tanto individual para las personas usuarias, como colectiva para todas las personas que compartimos la comunidad con aquellas. Porque no nos olvidemos de una cosa, tanto los conceptos de “marginalidad” como de “exclusión” son ilusiones ideológicas que intentan esconder una realidad tan evidente como olvidada: todas las personas que compartimos un espacio estamos profundamente hermanadas y lo que nos pasa a unas, nos afecta a todas, especialmente en lo relativo a los recortes de derechos.

Es por ello que sí, que entiendo que la responsabilidad última de mantener abierta la Sala de Consumo Supervisado es de las Administraciones Públicas, pero también entiendo que es la responsabilidad primera la mía, y las de las demás personas que como yo constituimos la comunidad, la sociedad civil, el barrio o el como queramos definirnos, exigir a esas administraciones que cumplan con su responsabilidad de “garantes” del derecho a la salud pública. Por que lo siento mucho, pero después de casi 15 años siendo miembro de SalHaketa en Bizkaia, de trabajar con la problemática penitenciaria y todo lo que ello implica, no puedo por menos que sentir repugnancia por una sociedad que considera un delito el atentado contra la salud pública y condena a severas penas de prisión a las personas que cometen ese delito, pero que no sólo no pone los medios para evitar la comisión de ese delito a través de políticas de prevención, reducción de daños y promoción de la salud pública, sino que además garantiza la impunidad de ese mismo delito cuando quien lo comete son las propias administraciones públicas… Sí, han leído bien, en mi opinión el cierre de la Sala de Consumo Supervisado es un atentado contra la salud pública, así que si la responsabilidad última de ese cierre es de las Administraciones Públicas, entiendo que éstas están cometiendo un delito, al menos por omisión ¿Van a recibir el mismo castigo que el usuario potencial de la Sala que puede tener que verse obligado a consumir en la vía pública y en condiciones de insalubridad cuando esta cierre? Todas sabemos la respuesta a esta pregunta.

Pero como dije anteriormente, el daño ya está hecho: la reducción del horario de apertura de la Sala (que ahora cierra fines de semana y festivos) ha vuelto a generar situaciones de consumo en la vía pública que hacía tiempo que no teníamos en el barrio. Un servicio que tendría que haberse ampliado y descentralizado (abriendo más salas en más barrios) se ha visto recortado y puede que acabe desapareciendo. ¿Cuántos procesos de estabilización o mejora de personas drogodependientes puede haber frustrado ya esta situación? ¿Cuántos puede que acabe frustrando el cierre definitivo? La verdad es que es imposible saberlo, pero con que sólo fuera uno, ya serían demasiados. Y no nos engañemos, el problema es político, político no en el sentido de partidista, no estoy hablando de “electocracia”, sino en el sentido de público, de comunitario, de colectivo, de pacto social… Político en el sentido de aceptar vivir en una sociedad que rescata bancos pero no personas, con independencia de lo que quiera la ciudadanía. Político en lo referido a la negación de derechos tan fundamentales como el de la salud, el de la integración social, el de la seguridad de todas las personas, incluidas las drogodependientes y su derecho a tener un “consumo seguro”…

Es por todo lo dicho que me siento tan indignado por el cierre de la Sala de Consumo Supervisado, porque este cierre implica mucho más de lo que pueda parecer en un primer momento. Porque este cierre trasciende la problemática de la drogodependencia o de la intervención socioeducativa, incluso de la promoción de la salud. Es ante todo un ataque más al tejido social de la comunidad. Pero he de reconocer que no es sólo indignación lo que siento, porque siento también una profunda tristeza, tristeza de comprobar que una vez más los recortes, las crisis, los ajustes presupuestarios y las cuentas de beneficios vuelven a cebarse en las mismas personas de siempre: las más desfavorecidas. Y ahí también hay política, la política de priorizar los números antes que las personas.

Y quiero acabar recordando que precisamente por ser una cuestión política es una responsabilidad de todas las personas que formamos parte de esta sociedad defender la Sala de Consumo y a través de ella defender el derecho a la salud pública y defender el derecho a la integración social de todas aquellas personas que por el motivo que sea están en situaciones de exclusión. En mi modesta opinión, la política es una cosa demasiado seria como para dejarla en manos de los políticos o de las Administraciones públicas, así que asumamos como comunidad la defensa de los espacios públicos de intervención y acompañamiento sanitario y/o socioeducativo, seamos imaginativas y planteemos nuevas formas de gestión de los recursos que ya tenemos, seamos creativas a la hora de inventar y construir nuevos espacios… Porque si nuestro objetivo es la defensa de la humanidad en todas sus formas, la razón ya está de nuestro lado. Hagámosla realidad defendiendo un recurso como el de la Sala de Consumo tanto por lo que es, como por lo que significa.

Carlos E. Hernández

Coordinador de SalHaketa-Bizkaia

elcorreo.com

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