¿Libertad en silla de ruedas?

Hola queridas y queridos emnautas. Aquí vuelvo.

Cada vez me cuesta más por el cansancio y ese rollo pero ya sabéis que me encanta, me pone las pilas y me sube la moral (algún día contaré mi historia con la escritura).

Estos días estoy contenta por todos los comentarios que han llegado.
Me encanta que se hable de la em y que la gente comparta sus situaciones y pensamientos. Me gustan también vuestros elogios, ¿cómo no? Gracias. Pero más me gusta esta corriente de PENSAMIENTO POSITIVO que pasa por aquí. Con tan sólo una persona que entre aquí y le suba la moral ya estoy contenta. Con todos los intercambios que se producen también lo estoy.
Sois vosotros los que dais valor ¿no lo veis?


Bueno, pues si el pasado post fue para “desengrasar” y filosofar un poco, éste va derecho a la em. Como digo siempre, hablo de la mía y de cómo me lo monto para manejarme con esta invitada.

Ya sabéis que mi idea es siempre la de usar todos los recursos disponibles (médicos, técnicos, profesionales, ideológicos, psicológicos, de información) para tener una vida lo más rica posible y coger “el toro por los cuernos” (esta vaquilla o vaca o toro de lidia o lo que sea).

Ya sabéis, cada em es un mundo y tod@s somos distintos. Lo de siempre, que nadie no autorizado os hable sobre vuestra em. Ni siquiera yo.

LA LIBERTAD GRACIAS A LA SILLA DE RUEDAS

Mi primer contacto con la silla de ruedas fue con la manual. Si hay fatiga está contraindicada autopropulsada así que conducida por otra persona. Hará ya por lo menos 9 años que en la Asoc. me prestaron una para irme de vacaciones.

Ya desde muy pronto lo de pasear y andar tranquilamente me resultaba imposible (y no lo hacía), 100m o algo más era lo habitual.

Yo iba o me llevaban en coche y a partir de ahí calculaba tener siempre bancos o lugares cerca donde descansar. Os podéis imaginar que el turismo así no era posible (y muchas otras cosas tampoco). Las posibilidades de movilidad se reducían. Me propusieron lo de la silla manual, yo se lo comenté a mi neuróloga y ella me dijo que sí pero que sólo si seguía andando diariamente todo lo que pudiera.
En fisio me dijeron lo mismo así que me fui de vacaciones con un equipaje más voluminoso. La silla, plegada, en el maletero entre bikinis y crema para el sol.

Comenzamos a usarla; recuerdo el primer día con mi marido. La primera vez que él tocaba una silla de ruedas, y yo.

Me senté, me dio un beso
– ¿cómo te sientes? le pregunté
– raro.
– yo también

Otro beso y así comenzamos nuestro paseo, aprendiendo él a llevar la silla y yo a comunicarme con alguien que iba detrás y a quien no veía. De eso hace mucho, mucho tiempo.

Efectivamente fue raro. Yo me fijaba en la gente, en su cara, ¿qué estarían pensando? Íbamos rápido, nos tropezábamos, no acertábamos a salvar obstáculos, a mí me habían dado alguna orientación…

El resultado fue fantástico. Usábamos la silla y yo, además caminaba un rato. Los paseos se hicieron realidad. Se podía conocer ciudades y además caminar algo. Sigue en el maletero permitiendo paseos por aquí.

Mi evaluación fue de 10.
Existiendo algo que te puede ayudar ¿por qué rechazarlo? ¿Prejuicios? ¿Miedo?

Fue raro pero fuimos aprendiéndolo juntos, con paciencia y amor. El mayor mazazo ya había sido el diagnóstico (aprox. un año después de casarnos) a partir de ahí a veces una montaña rusa y otras un lago tranquilo.

Eso sí, lo que digo siempre, la capacidad de adaptación es fundamental. Siempre pensando nuevas maneras de hacerlo todo porque, como todo en la vida, cuando estás bien y MÁS o MENOS adaptada TODO puede CAMBIAR en segundos. Así es esto. Ocurre con todo pero ¿por qué una tiena la sensación de que tiene más boletos para la rifa? Creo que much@s me entendéis.

Y la ACTITUD. Yo, como siempre, empeñada. Hemos de aprender a utilizar el pensamiento, esa herramienta descomunal, a nuestro favor.

Volviendo a lo anterior, en esa época seguía trabajando. Conducía el coche y como el lugar de trabajo quedaba a unos 75 m. del lugar de aparcamiento todo iba bien. Me encantaba el trabajo y siempre tuve claro que iba a trabajar hasta que la enfermedad lo permitiera.


To be continued

Cuidaos mucho, mucho, mucho.
Y a los que os quieren (fundamental)

Cordiales saludos

Laura

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