Una experiencia con la magnetoterapia

Hola a todas/os.
Emnautas, colaboradores, comentaristas, lectores ocasionales o fijos.
Saludos.
Espero que tod@s estéis bien.

Hoy quería contar mi experiencia con esta terapia y cómo tuvo lugar.

1.- Llamada de teléfono:
-¿Tiene usted dolor o alguien en su casa?
- Pues sí mi esposa tiene dolor de espalda desde hace tiempo. Tiene esclerosis múltiple y le duele habitualmente.
- Pues esto le puede interesar ¿no está ella?
- Pues no, pero si es para vender algo no nos interesa.
- No, no, no. Ofrecemos una prueba gratuita en su propio hogar en la que ella vea claramente si esta terapia le hace efecto o no.
- Pero, pero… ¿sin ningún compromiso?
- Seguro, sin compromiso.
(…)

2- Concertada ya la cita aparece el comercial para hacer la prueba en el domicilio, que sí resultó totalmente gratuita y al menos ya no tengo la duda de si me hacía efecto o no.

Yo, como ellos recomendaban, estoy acompañada de una amiga. Me colocan los imanes (como dos discos más pequeños que un CD y un poco más gordos, yo, vestida completamente) para que pueda hacer efecto y ponen en funcionamiento la máquina portátil.

-O sea, tienes em, entonces te duele todo ¿no?
- No, el problema actual es la espalda. (¿sabrá algo de em?) “usted tal vez quiso decir fibromialgia”, diría Google -tranquilidad,estamos acostumbrados-).

Aquí el experimentado comercial despliega todas las técnicas de venta y se muestra encantadoramente hablador, cercano y prudente. La máquina a mí me parece una cosa pequeña y me defrauda un poco, habré visto demasiadas películas -pienso-. Nos explica que lo tienen en las clínicas, pero, claro, las sesiones son caras. Tenerlo en casa es mucho mejor.

Saca el libro para el manejo en casa de la máquina. Aparecen unos 50 programas: dolor de cabeza, probls. de la menopausia, estrés y depresión, neuralgia, artrosis, artritis, insomnio…

Yo alucino un poco.

A mí me aplica un programa combinado de neuralgia y dolor lumbar, por eso duró más. Y se explaya contando los beneficios que han logrado con esta máquina. Explica que da resultado en el 96% (ya será menos, pienso yo) de los casos pero que siempre hay gente que no le va bien (los raros, pienso -ya -seré yo una-), de ahí la suerte que tiene el cliente de probarla (pues gracias, amable comercial) y sigue explicándose; enseña una fotocopia de una revista en la que Rafa Nadal dice utilizar esta terapia para recuperarse de las lesiones y tal y tal.
Tras media hora de estar sentada en la misma postura empiezo a sentirme cansada y le preguntamos el precio de la joya. No, no, espera a ver el resultado que es inmediato. Y entonces empieza a preguntar si soy clienta de la caja tal… y nos habla de la manera tan sencilla de pagarlo a través de ella, sin intereses, claro. Ya había dicho al principio que valía un dineral. Y ahí seguimos con el locuaz comercial que no suelta el precio.
- Todavía no has dicho el precio, dice mi amiga.
Bla, bla, bla, bla…
Después de más de una hora yo me levanto, es que me estoy cansando… Él ya empieza a ver el percal.
- Bueno qué, ¿te duele?
- Pues no sé…
- ¿Cómo que no sabes? Si no lo sabes tú… (esto ya no le gusta tanto, ve la venta perdida)
- Pues no sé, ya te he dicho que no es un dolor normal, no sé si es fatiga o qué…
- Pues tú tienes que saberlo…
- Pues eso, ya te digo que no noto esas maravillas que cuentas tú, aunque tal vez mañana note que estoy mucho mejor
- Bueno, bueno (ahora él empieza a cansarse sin ver réditos, se levanta y se pone el abrigo) pues nada, (se dirige hacia la puerta.)
- Ya, pero si me das una tarjeta a lo mejor…
- No, no tengo tarjetas. No usamos tarjetas, normalmente el contrato se firma aquí en este momento.
- Y nosotras, alucinadas de que una máquina que valía unos 3000 € o más (fijáos el rollo que nos metió que ni nos acordamos del precio), no mereciera unas tarjetas de visita ni un tiempo para pensárselo o consultarlo.

Pues así acabaron los 90 min que pasamos con él. Yo, igual, y el vendedor sin venta. Y lo siento por él porque se empleó a fondo

De todas formas, quiero pedir disculpas por el tono en el que está escrito el post, sobre todo en relación a los comerciales, sé que es un trabajo realmente duro y más en estos momentos (hacer encuestas a domicilio allá por los 18 me hizo aprender algo).

Esta máquina seguramente funciona, y bien, aunque supongo que no en casa con tu librito, sino en manos de profesionales.

Bueno, mi experiencia os he contado, ya sabéis lo que digo siempre, no tiene por qué ser lo mismo, ni siquiera parecido.

¡Ah! Por cierto, ayer tarde recibí una llamada (¿todos me llaman a mí?) de una empresa con una campaña contra el dolor, ¡uff! No, no, no en mi casa tenemos la gran suerte de no padecer dolor ni nosotros ni nuestros familiares graaaciasssssssss……… !La competencia!

Ja, ja, ja

Ya lo veis.
Bueno, sí decir que mi espalda iba un poco mejor y estos días me duele más, posiblemente porque esta semana no he podido ir al acupuntor, yo qué sé…
La semana que viene me toca corticoides como suele ser cada 3-4 meses, esta vez un poco antes. Me puse en contacto con mi neuróloga porque esto no está nada bien. Espero que esta vez funcionen porque la última no fue así y porque estoy realmente fastidiada. Todo me cuesta un montón y me cuesta mucho andar.

Un beso para tod@s los estudiantes del MASTER de PACIENCIA
A las comentaristas habituales mayor todavía, a l@s recién diagnosticados, os esperamos; queremos oír vuestra historia. Y a todos los que leéis habitualmente, queremos oiros.
SALUDOS A TOD@S
Laura

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