Engáchate a la vida

Hola emnautas del mundo ¿Cómo va eso? Espero que llevándolo, como poco, mínimamente bien.

Yo aquí ando, como siempre más o menos, la espalda, la fatiga y bla, bla, bla.

Ando un poco tarde porque la semana pasada os fui infiel y la dediqué a escribir algo para una gente muy especial. Pero aquí vuelvo.

Quería comenzar hablando de la amistad y de las reuniones con amig@s o familia que sabes que te suben la moral. Este fin de semana he tenido doble ración y lo he pasado de maravilla. Estas ocasiones no se pueden dejar pasar porque ese aliento de aire fresco te puede subir el ánimo de una forma bestial, y tampoco andamos sobrados. Está claro que hay que celebrar y disfrutarlo todo ( “Disfruta de la vida, tu salud te lo agradecerá” ) Sí, sí, aquí y ahora, sin darle vueltas, arriésgate y hazlo. (No olvidar que el sistema inmunitario no funciona igual si estás deprimido)

No te arriesgues con esas personas negativas que parece que “chupan” tu energía, o, lo mínimo, tómatelo con humor. Búscate gente positiva y con sentido del humor que te haga más fácil el camino. El círculo social, familiar es una red que, en muchas ocasiones, no permite que te caigas. Y eso ocurre a todas las personas, no sólo a los enfermos crónicos. Por otra parte, tu sentido del humor y positividad, no sólo te alimenta a tí. Nutre a todos los que están a tu alrededor. No lo ovides, ni lo dudes. La negatividad, te envenena a tí y a tu entorno.

Es que tenemos muchas piedras, muchos baches y socavones en el camino y hay que tener herramientas para no caerse. ¡O para levantarse rápidamente! Quien se ha caido y levantado después, está más preparado para todo. Estas herramientas actúan de manera preventiva, preparatoria y reparadora, ¡y ayudan a vivir la vida mejor!

Me siento repetitiva, pero es que es así. Sé que me conocéis y estáis acostumbrados, me fío de vuestra paciencia.

Esas herramientas son:

la autoestima: tú si que vales, y mucho más de lo que te crees, o sea la estima de la propia valía;
el pensamiento positivo: busca lo positivo de todo, de tu vida (¡lo hay, no lo infravalores!) de tu persona, de tu entorno, de tus posibilidades. La botella medio llena. Siempre
el ejercicio: que sí, lo que puedas, nada más, pero algo… Engánchate al yoga olvidando esas imposibles posturas que se ven y quedan monas en la tele y revistas. Lo principal es la actitud e ir poco a poco.
la naturaleza: seguro que te ha pasado que escuchando el rumor de un riachuelo, silenciado el habitual parloteo de la mente, se te ha ido el tiempo volando. ¡Eso es meditación!;
lo que amas: tu gente, tus cosas, tus libros,tus hobbis, tu cine, tus paisajes, tu música; tus relaciones: comunícate, intima, disfruta, aunque luego estés agotado (¡que te quiten lo “bailao”!); haz yoga, ayuda a otros, escúchales. Cuida todo eso y favorécelo, siempre.

¡Qué difícil es esto! cuidar y mimar aquien tienes al lado. Hoy mismo me he disculpado con una amiga a la que no escuché en su momento. Más bien la juzgué, ¿pero qué derecho tengo?

Qué difícil es no juzgar a los demás, no quejarse… Vivimos en la cultura de la queja y eso genera una energía negativa bestial.

Hoy en yoga nos han hablado de un reto propuesto por un sacerdote americano a su comunidad: ¡21 días sin quejarse! Ni siquiera “me duele la cabeza” Ahí es nada. El libro se titula “un mundo sin quejas” y seguro que está bien. Habrá que echarle un vistazo.

Ahí lo dejo
Bueno querid@s

¡Sed felices!

Besos y abrazos
Laura

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