Dolor y esclerosis múltiple

Hola de nuevo emnautas y emnautos (je,je)

Ya, pasadas las navidades, vamos a lo nuestro:
Antes de comenzar tengo que decir algo que hace mucho que no digo y no está de más. Recordar que en la em no hay dos pacientes iguales: ni los mismos síntomas, ni la misma intensidad, ni frecuencia, ni evolución, ni nada de nada.
Sabéis que hay personas que siendo jóvenes han sufrido una evolución muy agresiva y, sin embargo otras (Lori Schneider) que han subido al Everest. Entre esos dos extremos podemos encontrarnos todas las posibilidades. Por lo tanto, no podemos pensar, a priori, que hay cosas que no vamos a poder hacer. Ni podemos hacer escuchar a nadie que nos diga cualquier barbaridad indocumentada. Ni siquiera lo que digo yo. No tiene por qué parecerse en nada a lo que te pasa a tí.

Vamos con el dolor.

Te come la moral, te come la vida y las ganas de todo. Ya me habéis oído de mi espalda y la verdad es que ahora estoy un poquito mejor.
He pasado siete meses en los que he llegado a pensar que nunca más volvería a poder sentarme tranquilamente y disfrutar sin prisa del momento. Todavía no puedo pero me duele un poco menos. Eso unido a nuestra conocida fatiga, la gran espasticidad de mis piernas y mi temblor en la mano derecha pues me ha hecho, en más de una ocasión, sentirme acorralada por la enfermedad. Sitiada. Sin salida. Pensando que me ataca en aquellas cosas que eran mi alivio: escribir (siempre ha tenido un efecto relajante; para escribir lo que ocurre, tienes que ordenar tus ideas y a continuación se ven las cosas de otra manera) sentarme (si me canso me siento y ya está, pues ya no), estar con gente: ¿de pie? -no aguanto nada / ¿sentada? -tampoco. Así que semejante dilema. Encima parece que todo influye en todo, es de lógica pensar que cuanto más dolor y más espasticidad, más fatiga.

Pero nada. Seguir adelante es lo que hay. No más. Cuando una se cae, levantarse y adelaqnte. Con pensamiento positivo e intentando no dejar de hacer cosas y liándome la manta a la cabeza. A veces sale bien y otras resulta que te has tirado a una piscina que no tiene agua.

La consecuencia es que tengo más dolor, más fatiga y más mosqueo conmigo misma. Pero siempre pienso quees mejor arrepentirse de haber hecho algo que de no haberlo hecho.

Bueno, pues ya pasará.

Y lo que decimos siempre: paciencia, paciencia, paciencia. Con todo y contigo. También con tu cuerpo, sobre todo con tu cuerpo. Es que no hay otro. ¿Os acordáis del diario de una neurona? Ahí se ven claramente las dificultades del cuerpo. Lo que falta es que encima, me enfade.

Os he dicho más de una vez que el yoga me enseña que cada uno tiene su proceso, el cuerpo tiene el suyo y respetarlo es importantísimo. También me ha enseñado a tomar las cosas con más tranquilidad.
Hago yoga en el polideportivo y me doy cuenta de que cada uno tiene su ritmo. Los profes lo repiten constantemente. Lo que puedas y no más, concentrado en el momento presente, respirando conscientemente. Ya está, ése es el secreto. Cuando más dolor tenía, posturas de yoga eran lo que más me aliviaba.

En principio el dolor no es síntoma principal en la esclerosis, pero a veces sí lo hay. Este mío sería un dolor secundario porque deriva de la espasticidad, de caminar mal, de llevar muleta… todo ello lesiona la espalda y esto es lo que sucede. Eso me dicen, vamos. Aunque ya no sé si será un dolor neurológico, porque nadie acierta…

Y una se encuentra, como una emnauta decía una vez, en una burbuja, viendo a los demás como en otro mundo mientras tú sólo piensas en ponerte en postura horizontal después de estar sentada media hora. Y eso, encontrando maneras de enfrentarlo, darle la vuelta, intentarlo por otro lado, ajustándolo todo. Escribir el blog y ver vuestros mensajes me resulta muy motivador y me encanta.. Pero siempre ajustando, siempre… (qué paciencia)

Y buscando quién te puede ayudar. Ahora me recomendaron un terapeuta que decidió utilizar la homeopatía y la osteopatía así que tomo medicina homeopática y me da masajes y es el único que ha conseguido algo, así que aquí sigo. Todavía con dolores pero algo menos.

Bueno, pues esto os cuento, así es como voy. Concretamente ahora, después de las navidades, más tranquilidad y menos lío, menos compromisos y más fácil el descanso, con lo cual yo estoy contenta.

Saludos a todos, cuidaos mucho. Y mantened alta la moral. No perdemos nada y ganamos mucho

Laura

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