26 May 2009

"Las Ayudas Técnicas son utensilios, dispositivos, aparatos o adaptaciones, producto de la tecnología, que se utilizan para suplir movimientos o ayudar en las limitaciones funcionales de las personas con discapacidad. Se trata de herramientas para vivir empleadas por quienes de un modo u otro no se desenvuelven con la capacidad física o sensorial normal."

Los terapeutas ocupacionales son los especialistas en ayudar a encontrar y entrenar la manera de realizar las actividades de la vida cotidiana de la manera más efectiva y autónoma posible.

A mí me da la impresión de que en nuestro país vamos algo retrasados (como en otras cosas) en el tema de la aceptación y el conocimiento social de los beneficios que aportan las ayudas técnicas bien utilizadas para llevar una vida lo más independiente posible. Se rechazan muchas veces por “el qué dirán” y se prefiere buscar a alguien que acompañe siempre (me vienen nombres a la cabeza), se dejan de hacer cosas… Si, al final, por lo que sea (el empeño de amigos, familiares, terapeutas…) la persona se decide a utilizar lo que le han recomendado el cambio en la vida cotidiana es enorme. ¡Busquemos las formas más sencillas de vivir!

No sé de dónde viene ese no querer ayuda ¿como si uno fuera más débil al utilizarla? O ¿al pedir ayuda? ¿Existe todavía aquella máxima de “querer es poder”? No creo en la autosuficiencia porque todos necesitamos de los demás, suele tratarse de orgullo y no querer reconocer nuestras limitaciones, todos estamos muy afectados por ello. Yo creo que lo verdaderamente importante es pedir ayuda cuando se necesita y utilizar ayudas técnicas si van a mejorar nuestra vida, eso es valentía y coraje. Nuestra situación va a ser la misma sólo que va a mejorar al utilizar una ayuda técnica apropiada. Pedir orientación y ayuda es siempre lo más productivo para todos. Nadie tiene vergüenza por ir al médico cuando se encuentra enfermo ¿es eso ser cobarde?

Mi historia con las ayudas técnicas es muy antigua. Se remonta al comienzo de la enfermedad. Ya cuando caminaba más o menos bien, sin embargo, el escribir me resultaba costosísimo y ahí tuve mi primera ayuda técnica: este ordenador, del que reniego mil veces pero que me permitió seguir haciendo una de las cosas que más me gusta. Posteriormente en alguna época más baja y con mayores dificultades, las muletas (llevé dos en algún momento) me ayudaron a caminar al menos un poco. También he tenido momentos sin muleta en los que podía caminar algo más sin necesidad de ayuda. Sin embargo sí seguía y sigo en rehabilitación, fisioterapia, para mantener las capacidades que conservo. Actualmente necesito la muleta para caminar un poco que es lo que intento hacer todos los días por prescripción del equipo médico y rehabilitador (je, je, como los famosos -no tienen un abogado, tienen un equipo- yo no tengo una médica ni una terapeuta, sino un estupendo equipo).

Unos cuantos años después cuando caminaba justo, justo lo necesario, me sugirieron utilizar una silla de ruedas al irme de vacaciones, así lo hice y fue estupendo. Pasado el primer desconcierto e ignorancia los dos pudimos pasear juntos por el paseo marítimo disfrutando de una actividad placentera ya casi olvidada: pasear (y repito esta palabra porque los que pueden hacerlo ni se imaginan lo que es no poder); y poder hacer turismo... Conozco a más de una persona reacia a una silla y se lo pierde (no está la cosa como para perder oportunidades de disfrute).

Hace dos años o así mi neuróloga me recomendó utilizar una silla eléctrica -¿Pero es que no voy a mejorar? (me descorazoné un poco) -Puede que sí pero la silla te va a cambiar la vida y te va a permitir seguir con tu actividad. Bueno, pues así fue, mi terapeuta ocupacional me ayudó a elegir la más conveniente para mi vida cotidiana. Hace ya un tiempo que cuando tengo que hacer gestiones, recados, salidas que requieran andar más de 500m utilizo mi silla eléctrica que me permite llegar a lugares que hace mucho no disfrutaba y me da autonomía. He vuelto a disfrutar de mi pueblo, de los escaparates… me he reencontrado con él. Sí, me ha cambiado la vida y me alegro de contar con ella. Encuentro los problemas de fatiga (la silla no los arregla) y los típicos de accesibilidad, las ciudades no están hechas para todos, pero esto es tema de otro día.

Decía antes que aquí no se viven las ayudas técnicas como lo que son: una ayuda a la vida. Lo digo por las reacciones que he visto en las personas al encontrarme por primera vez con ellas usando la silla. Han sido de lo más diversas, desde mujeres de la edad de mi madre que lo ven simplemente como algo para conseguir desplazarse (¿aceptan más la realidad y son más prácticas?) a persona jóvenes que se han llevado un palo tremendo y he tenido yo que “consolarlas” repitiendo una y mil veces que estoy muy contenta. Sin embargo, en general la gente entiende que es algo que permite llevar una vida más autónoma, la normal en una mujer de mi edad. Otras personas animan también y ofrecen su ayuda, muchos otros parecían darme el pésame el primer día.



Quería también aquí hacer una reflexión sobre el uso de las ayudas técnicas: Hay muchos lugares en el mundo (muchos) en los que pensar en ayudas como las que tenemos aquí está fuera hasta de la fantasía por la situación en la que viven. Y aquí, niños mimados del primer mundo, vivimos con angustia existencial porque el médico nos recomienda usar una silla de ruedas que nos pagará el Gobierno Vasco.

De vez en cuando hay que poner las cosas en perspectiva.


Creo que es difícil entender todas las circunstancias, hay tantas y tantas posibilidades… Enfermedades, lesiones, accidentes… por eso son tan importantes las campañas de sensibilización a la ciudadanía. Así que no culpo a nadie de este desconocimiento, yo lo tenía antes y lo tengo también ahora de muchas situaciones que no conozco.

Supongo que lo importante es el respeto y el estar convencido de que todos estamos en esta historia haciéndolo lo mejor que podemos.

(Tómese nota de el número de palabras activas, el número de veces de los verbos poder, intentar, buscar, adaptar…que he utilizado en este post ¿Seguimos Postrados?)

Saludos compañeras y compañeros, espero vuestros comentarios.

¿Tenéis alguna experiencia con ayudas técnicas? ¿Qué os parece todo esto?

Vaya, me siento como la seño y encima poniendo deberes, je, je, será deformación profesional.

Bueno, ya sabéis: Vosotr@s mism@s.

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mikel b.

mikel b. dijo

Hola Laura,

todo lo que ayude para eliminar los problemas que podamos tener para hacer lo que deseemos en la vida diaria y en nuestros proyectos me parece muy bien, hay que utilizar los adelantos técnicos de que podamos disponer, al fin y al cabo y en mayor o menor medida todos las necesitamos o las podemos necesitar, las gafas o lentillas, las prótesis dentales, los trasplantes, los medicamentos, etc. son ayudas que nos hacen más fácil la vida diaria y que no dudamos en utilizar con total normalidad.

Un saludo.

Laura Barrio dijo

G racias Mikel. Tienes razón y a por ello hemos de ir todos, con la orientación apropiada para
utilizar todo aquello que nos hace la vida más fácil,
así de fácil.

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Sobre este blog

A vuela pluma

Soy psicóloga y toda la vida he trabajado en contacto directo con las personas en distintos ámbitos. Los últimos años han sido en la Asociación de Esclerosis Múltiple de Bizkaia (ADEMBI), donde he conocido a muchas personas: enfermas, familiares, colaboradoras, voluntarias, profesionales, compañeras… a las que admiro y con las que he aprendido mucho sobre la vida y cómo afrontarla.

Mis puntos de vista y manera de vivir fueron cambiando desde que me diagnosticaron esclerosis múltiple (em) hace unos diez años. La vida se ve de otra manera con una enfermedad incurable y degenerativa y te cambia la escala de valores y de prioridades. Intento tener siempre la actitud más positiva posible, aprovechar el momento y mantenerme todo lo activa que puedo en lo que me gusta, me interesa y disfruto.

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